<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402</id><updated>2011-04-21T13:34:56.361-07:00</updated><title type='text'>mundo-cachina</title><subtitle type='html'>cuaderno subterráneo de literatura editado por el colectivo marea cultural / arte &amp; comunicación.   editor: augusto rubio acosta.   contacto: gucholakra@hotmail.com.   chimbote cultural</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117106496332095782</id><published>2007-02-09T15:47:00.000-08:00</published><updated>2007-02-09T15:49:23.326-08:00</updated><title type='text'>Arguedas: una manera de migrar</title><content type='html'>Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo andino, primordialmente indígena, mestizo y campesino, producto del encuentro y transformación de culturas producido cientos de años atrás, sufre una nueva transculturización al migrar sus habitantes a la costa, fenómeno que afecta también a los mestizos, involucrados desde entonces -los años 50- en una verdadera avalancha social que transformó la urbe y la manera de ver el mundo de quienes hemos nacido en esta tierra. Los andinos pensaron que al pisar las playas de Chimbote –aun con doce mil habitantes y una hermosa bahía- conseguirían prosperidad, educación, escapar de la pobreza, conocer mejor a su país e interrelacionarse con coetáneos de similar condición, raíces y sueños; lo único que consiguieron fue ahondar más las diferencias sociales ya existentes, alimentar el caos en la ciudad y motivar que un narrador excepcional como José María Argüedas se interese en captar la esencia de los cambios que el capitalismo y la modernidad iban generando en un mundo complejo y variado como el nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia personal de Argüedas es también parte de la migración, es hablar de un ser con trasfondo mítico, raíces milenarias y ancestro cósmico, es entender a alguien que fijó su residencia permanente en la tierra, que estuvo incrustado en el surco fértil como a la roca y al cielo azulino desde donde podemos mirar al infinito y lo entrañable de nuestra condición de hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Chimbote, durante los años cincuenta, todos éramos pescadores, artesanos, comerciantes y alguno que otro profesional, digamos, de clase media. El alto horno de Sider vomitaba ya su estela naranja y una naciente industria pesquera anunciaba que pronto nos convertiríamos en la potencia industrial mundial que después fuimos. En ese interín, cien mil personas tomaron el tren de la sierra hacia Chimbote para hacinarse en barriadas peligrosas, insalubres y sin nombre, que formaron enormes cinturones de miseria donde los pescadores derrocharon lo que tenían.&lt;br /&gt;La industria de la harina de pescado convirtió a la caleta en el puerto pesquero más grande del mundo y al Perú en el primer productor mundial de ese valioso insumo. La ciudad se coronó por el humo de las plantas y quedó cercada por el mal olor del procesamiento del pescado. Las playas fueron destruidas de a pocos por una industria pesquera que creció sin planeamiento dentro del área urbana y arrojó sus desperdicios directamente a la bahía. Huelgas, invasiones de terrenos, conflictos legales, enfrentamientos con la policía; el proceso caótico, dinámico, pero también agónico, nos convirtió en populoso emblema del desarrollo peruano y en poderoso polo de atracción para sociólogos reputados del Perú y el mundo que llegaron a nuestro suelo “para entendernos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Arguedas pisó Chimbote y empezó con ese ir y venir que lo hicieron parte de nuestro paisaje, ya era un novelista reconocido internacionalmente por su novela Los ríos profundos y sus trabajos antropológicos sobre la memoria étnica andina, cuya teoría cultural suponía una nacionalidad heterogénea donde la sociedad criolla dominante fuese capaz de reconocer los derechos del mundo indígena no sólo como una cultura legítima sino como parte intrínseca de la diferencia nacional. Argüedas encontró en el puerto la complejidad y el conflicto de la migración andina, la modernización compulsiva y también la puesta a prueba de la existencia de ese mundo. Como investigador de la Universidad Agraria, el narrador entrevistó en nuestras barriadas a los migrantes recientes, sin darse cuenta que lo que estaba forjando era una novela que denominó finalmente, “El zorro de arriba y el zorro de abajo”. José María encontró entre nosotros el mensaje irredento de la tragedia y la epopeya que en que consiste el Perú, halló el símbolo de la resistencia, su apropiación y recodificación cultural y vislumbró su porvenir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El novelista supo desde un inicio que el movimiento migratorio, era un desplazamiento cuya dimensión social y humana resultaba trágica, pero cuya práxis cultural también era creativa y desencadenante. Los migrantes no solamente eran víctimas sino ejes de transformación y principios de articulación, visibles en su capacidad de supervivencia, adaptación y cambio a través de mecanismos que permiten que la cultura aborigen se expanda sobre los nuevos saberes del medio extraño, nuevo y agresivo. Chimbote fue entonces para Arguedas, un formidable laboratorio humano, una máquina infernal, sobrenatural, utópica y por eso decidió escribir sobre ello “a manera de sanidad”.&lt;br /&gt;Así, la visión visceral y atroz del mundo de los pescadores en el Chimbote de los sesenta se entrelazan en el libro de Arguedas con la mirada mestiza de un norteamericano que asume su nuevo hábitat como propio y adelanta ya el nacimiento de un punto medio entre las extremas formas de vivir de Chaucato, el pescador que preside el burdel y la bahía degradada, y los mestizos o criollos de una ciudad ajena. En la novela conoceremos del fenómeno pesquero, la situación social o política de Chimbote a través de los diálogos de sus personajes. “En Chimbote está la bahía más grande que la propia conciencia de Dios, porque es el reflejo del rostro de nuestro señor Jesucristo”, dice uno de los personajes de “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, refiriéndose a la abundancia natural como un atributo divino, y tal vez al capitalismo salvaje que destruye esa misma abundancia con su expoliación. &lt;br /&gt;“...Quizá conmigo empieza a cerrarse un ciclo y a abrirse otro en el Perú... se cierra el de la calandria consoladora, del azote, del arrieraje, del odio impotente, de los fúnebres “alzamientos”, del temor a Dios y del predominio de ese Dios y sus protegidos, sus fabricantes; se abre el de la luz y de la fuerza liberadora invencible del hombre de Vietnam, el de la calandria de fuego, el de Dios liberador, Aquel que se reintegra. Vallejo era el principio y el fin”, nos dice Arguedas en sus diarios, mientras intentaba comprender a cabalidad por qué en Chimbote, por qué los chimbotanos, por qué los migrantes se subieron al tren, por qué se encontraron en nuestras playas los zorros de arriba y los de abajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117106496332095782?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117106496332095782/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117106496332095782' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117106496332095782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117106496332095782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/arguedas-una-manera-de-migrar.html' title='Arguedas: una manera de migrar'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117106467343851870</id><published>2007-02-09T15:42:00.000-08:00</published><updated>2007-02-09T15:44:33.446-08:00</updated><title type='text'>Fernanco Cueto: de novela y de dialéctica</title><content type='html'>Conversa con el nuevo narrador de Chimbote, a propósito de su insistencia con un viejo género&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no basta tener a disposición una gran biblioteca, si no se dispone de un voraz e innato olfato para la lectura. A veces no basta haber leído a los clásicos de la literatura infantil y las grandes novelas de aventuras. En ocasiones, Dickens, Salgari, la relectura de Platón, Sócrates y otros grandes nombres de la cultura universal, pueden ser parte de nuestro ir y venir al interior de una pompa, pero elemento decisivo en la plasmación del gran salto, del paso adelante y de la pérdida total de la conciencia de quienes en algún momento de su vida se decidieron por la escritura. A veces, sólo a veces, se enciende esa llama inextinguible, esa pasión, y entonces ya nada es igual, ya no podemos volver atrás y estamos volando, volando…&lt;br /&gt;La otra tarde hablábamos de eso con Cueto. Hablábamos de libros, de novelas, de técnicas y de cómo escribir lo inescribible. Hablábamos de la lectura, de una lectura por placer, por el gusto, nada organizada; conversábamos también de cómo leer críticamente, cómo descubrir las técnicas veladas en cada libro y el por qué de la necesidad de devorarlo todo: historia, medicina, sexología, mitos, leyendas, psicología, poesía, cuento, crónica, ensayo, etcétera, esa larga lista de vanidades que pocos se pueden regalar como es debido. Hablábamos de la exasperación que se produce cuando no hay pasto para leer, de los autores que deslumbran por la celebración de la vida contenidas en sus ficciones, del humor en la novela latinoamericana, de Boll, Kerkestz y Pirandello, de cómo robarle tiempo al trabajo (para escribir, claro).&lt;br /&gt;“El humor es una especie de mascarada, la procesión siempre irá por dentro. Como novelista a veces trato de expresar en palabras lo que he podido ver en los films de Fellini, esa visión coloquial de la vida, el día a día común y transparente, las cosas tiernas e inherentes al ser humano. (…) La narración es un oficio. La poesía es inherente al ser humano. El narrador trata de mantener un estándar, hay que darle forma y sentido a las palabras, una estructura que es una especie de reloj suizo, una maquinaria casi perfecta. La poesía es en cambio una función biológica, es anterior a la escritura y se nutre de signos no escritos; la poesía y el mito están desde que el hombre está en la tierra y todo hombre tiene una densidad poética…”. Habla Cueto y acordamos también que sobre su última novela dialogaremos más adelante, probablemente en la radio, otro día, apenas le demos trámite, apenas la acabemos de leer.&lt;br /&gt;¿No te parece que tu narrativa puede estar de alguna forma emparentada con lo que escribe Reynoso?, ¿de dónde, por qué lo marginal en tus dos novelas?, ¿no sientes que te repites respecto a tu libro anterior?&lt;br /&gt;“No se trata sólo de que mis personajes sean o no marginales. La narrativa de Ribeyro, aparte de descubrir lo marginal de la sociedad peruana, tiene un matiz especial que le otorga a sus personajes clasemediarios cierta marginalidad presente en realidad en todos los seres humanos. Reynoso tiene por ejemplo, transcripciones mentales en sus novelas, no son monólogos interiores, son fotografías de momento, chispazos, lo que te viene a la mente cuando cruzas la pista, cuando te golpeas un dedo, etc. (…) En la novela tú eres un ladrón, alguien que toma de aquí, de allá, todo es ecléctico y organizas el libro de la manera que más te conviene. Te conviertes en un tirano, en un fantaseador…”.&lt;br /&gt;La tarde avanza, el reloj nos traiciona, aparece el editor del periódico solicitando notas redactadas y como que se nos malea el asunto… &lt;br /&gt;“Yo no creo en las novelas regionales, localistas, la novela es universal o no es novela. Las grandes novelas se centran en lugares apartados, inventados, es el retorno a la semilla. Lo que produce la unidad de la novela es la entraña que arrastra, ahí se hace universal”, afirma Cueto, a quien lamentablemente le debemos decir abruptamente que se vaya de la manea más disimulada del mundo, pues debemos redactar y ya es tarde: Fernando, ¿por qué novela y no cuento?… El cuento exige mucho rigor y disciplina, yo aun no tengo eso para escribir cuentos, implica demasiada concentración mental, casi hablamos de perfección. La novela en cambio es integral, es un producto dialéctico y trata de una problemática definida. Cualquier tema es material para la novela, en ella no debe haber perjuicios ni intolerancia, uno no puede tener cercos ni límites. En ese sentido mi primera novela es una especie de retorno para mí...”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117106467343851870?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117106467343851870/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117106467343851870' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117106467343851870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117106467343851870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/fernanco-cueto-de-novela-y-de.html' title='Fernanco Cueto: de novela y de dialéctica'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117089499535977635</id><published>2007-02-07T16:34:00.000-08:00</published><updated>2007-02-07T16:36:35.366-08:00</updated><title type='text'>Chimbote: 100 años, ¿qué le doy a mi ciudad?</title><content type='html'>Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentarse a escribir sobre lo que significa para los chimbotanos el Centenario de nuestra urbe como distrito, implica adentrarnos en un análisis subjetivo que probablemente para la mayoría de portuarios, derive en una especie de autoculpa natural por lo que diariamente le damos al lugar donde hemos nacido y lo que históricamente le dejamos de otorgar. &lt;br /&gt;Cien años no se cumplen todos los días. La fecha, sin embargo, lejos de celebrarse como es debido –priorizando el verdadero sentimiento de identidad y dejando de lado la fanfarria, el derroche y las elitistas reuniones a que han sido convocados unos cuantos mortales- sirve para preguntarse: ¿qué hacemos por Chimbote?, ¿qué le hemos dado?, ¿hemos sido buenos hijos?, ¿lo hemos defendido cuando nos ha necesitado?…&lt;br /&gt;El ser chimbotano va más allá de haber nacido en esta tierra, implica identificarse con sus grandes problemas y luchar por solucionarlos. Muchas son las ilusiones muertas que se han sucedido en todo este tiempo. Desde 1906 hemos asistido a espeluznantes transformaciones sociales y económicas, que trajeron -sin embargo- consecuencias funestas en el ámbito ecológico, producto de nuestra irresponsabilidad. En ese siglo nos convertimos en potencia mundial de la pesca, punto de encuentro de “zorros” de arriba y de abajo, capital del acero y de la contaminación ambiental, la más extensa barriada del territorio peruano y centro del estudio acucioso de la sociología y la antropología. &lt;br /&gt;¿Cuál ha sido nuestro rol? ¿No nos hemos limitado acaso a ser simples y tristes espectadores de una fiesta embriagante y oscura que dejó adormecidos los ímpetus de la población por alcanzar un futuro que fue más nuestro que nunca en la playa, pero dejamos escapar de las manos con pasividad asombrosa?, ¿quién de nosotros salió a las calles a protestar cuando hubo que defender los proyectos de desarrollo truncos que al gobierno jamás le importaron y todavía nos cuesta asimilar?, ¿quién se enfrentó al abuso del poder cuando de la defensa de los intereses de Chimbote y de sus pobres se trataba?, ¿Acaso aquellos que hoy celebran los 100 años con ruido y muchas nueces pero que siempre han estado de espaldas a la ciudad y a su pueblo?…&lt;br /&gt;El Centenario, señores, que nos sirva como espejo: qué somos, qué tenemos, qué hemos podido lograr y qué cosas quedaron en el camino. ¿Hacia dónde vamos, pueblo, y a quién seguimos?, ¿tenemos el derrotero definido o continuamos viviendo el mismo marasmo y apatía de siempre que nos ha convertido en un pueblo sin memoria y sin alma que de cuando en cuando se acuerda que alguna vez le pusieron el mote de “Tierra de promisión”, pero que no ha sabido aprender de sus errores y mirar el futuro promisorio que siempre está latente en esta tierra bendita que nos vio nacer y nos verá morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117089499535977635?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117089499535977635/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117089499535977635' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117089499535977635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117089499535977635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/chimbote-100-aos-qu-le-doy-mi-ciudad.html' title='Chimbote: 100 años, ¿qué le doy a mi ciudad?'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117086807593911928</id><published>2007-02-07T09:07:00.000-08:00</published><updated>2007-02-07T09:07:55.943-08:00</updated><title type='text'>Historia de mis mudanzas</title><content type='html'>&lt;em&gt;He's a real nowhere Man,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sitting in his Nowhere Land,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Making all his nowhere plansfor nobody&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nowhere man / The Beatles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;                                                                                                                         Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da pena decirlo pero desde que pasé a engrosar el enorme ejército de unemployed people de mi país, como que la literatura “ha vuelto” a mí como por arte de magia. Será que antes, más ocupado en tareas burocráticas, anodinas y hasta cierto punto improductivas e irrelevantes –era editor de textos universitarios de dudosa calidad, procedencia y autoría- el tiempo me era escaso, y para cuando podía disponer de él, este se reducía o se tradujo en los poquísimos poemas y artículos que llegué a publicar en algunas revistas especializadas y medios periodísticos del medio que confiaron –no se por qué- en las cosas que escribí por ese tiempo (no quiero pensar que fue por rellenar espacio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho es que ahora que tengo tiempo, leo –como dicen los muchachos- “a forro”, corrijo más de la cuenta “again”, “acuarela”, “visita de Picabia a su taller”, “azul”, “memoria de Nolasco”, dos poemas si título, y uno más que tengo casi listo y que habla de mi muerte (todos son poemas de las últimas dos semanas). En paralelo también redacto nuevas “Tierra de nadie” (ésta no, esta salió así in promtus) y hace unos días terminé de escribir “Mar por dentro”, mi nuevo cuento. De manera que como se verá he regresado al vicio y de paso también ya me estoy desviando del tema, cuándo no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título lo señala claramente y entonces debo regresar al cauce, a recordar el día triste y gris en que me mudé por primera vez, el día que salí para siempre de la primera cuadra de Meiggs, de mi casa de Miramar, de mi esquina... Fue un 12 de octubre, lo recuerdo bien; llegaron varios forzudos contratados en el Terminal Portuario y cargaron nuestras cosas en un camión de “la línea”. Así, tras dos o tres viajes al nuevo domicilio, mis padres acabaron de una sola cachetada con mi infancia. No volví a pisar más la cancha del Alianza Miramar, frente a casa, tampoco a jugar futsal en la iglesia Virgen de la Puerta, mucho menos a correr tras un balón en el pasaje La Merced, ni a emocionarme en las tardes de fútbol familiar en la TV, cuando Cueto, Velásquez y Cubillas eran el mediocampo del Alianza Lima corazón y la selección nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué tiempo!... De Miramar nos mudamos (¿yo también lo hice?, ¿es decir yo también me mudé física y emocionalmente?...) a El Trapecio, a una casa amplia,  gris y de tres pisos que me acogió hasta el día en que me largué (porque no me fui, me largué) a Lima a estudiar lo que más quería. En “la horrible” mi casa quedó primero en la calle Clement de Pueblo Libre, al cabo de un año me volví a mudar a un espacio mayor en la calle Chimú. Finalmente la andanada de libros, casettes, VHS y otros trastos antediluvianos pero entrañables, más mi cuerpo, mis camisas cuadriculadas de franela, la familia toda, nos trasladamos al nuevo departamento de la avenida La Mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con alguna experiencia te diré, estimado lector, que es una vaina andar de mudanza en mudanza. Muy complicado: se te “pierden” cosas, hay que estar embalando a cada rato, cargando bultos (se te arquea la espalda, suave con la hernia), poniendo clavos, redecorando todo, comunicando a los amigos la “buena nueva”, la correspondencia no te llega, hay que volver a armar la biblioteca, hasta se le obliga a uno a tender la cama que nunca tiende porque es “casa nueva”, que taxi para aquí, camioncitos para allá, y mil etcéteras más). Cuando uno se muda los “forzudos” siempre se llevan algo, hasta se produce cierto daño psicológico en quién se muda (a pesar de lo antisocial de mi conducta, casi siempre hubo alguien a quien le conmovió mi partida del barrio). Los que se mudan a menudo casi no tienen amigos o si los tienen son amistades “al paso”. Si hasta en la pesadilla de anoche asomó la vieja pregunta que una vez me hizo alguien a quemarropa: ¿cuándo te comprarás una casa, piraña, y dejarás de andar a salto de mata?... Todo esto, como verán, se constituye en suma: en una auténtica v-a-i-n-a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora que recuerdo, mamá contó una vez que cuando era muy pequeño, bebito casi, se salió el río Lacramarca por el 21 de abril, llegando las aguas y el barro – a pesar de los sacos de arena que colocaron los vecinos como barricada- a inundar Miramar y la casa donde vivíamos. Felizmente se habían tomado las previsiones del caso ante el rumor de los desbordes, y la mudanza a las casas de madera de La Caleta se hizo inminente unos días antes de la desgracia. Pero eso debí anotarlo al comienzo, lapsus le dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras estudiaba en Lima, mi casa de Chimbote volvió a padecer su triste e innombrable destino: “mis cosas” volvieron a ser trasladadas de El Trapecio a El Pacífico, a unos metros del bosque que ahora es la Plaza Mayor. Y al cabo de una década, cuando decidí volver a la ciudad, una llamada telefónica me advirtió antes del viaje que ahora vivía en Casuarinas. Me dieron una nueva dirección a donde llegué de madrugada con mis cajas, mis trapos y mis cuadernos borroneados de tanto rayar; era increíble, me había mudado de nuevo. La casa de mi madre aun continúa en Casuarinas y espero que nunca más se mueva de ahí (escuchas Tere, ya déjate de vainas). Pero de Casuarinas a El Pacífico, de El Pacífico a Casuarinas, un breve intérvalo me llevó a un lugar llamado Macondo en los días en que amanecía el nuevo siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te aburrirás seguro, lector, con esta historia a todas luces personal e intrascendente. Deberás saber en todo caso que estas líneas que tienes al frente y que sigues con fruición obedecen a mi nueva “recaída”, a mi regreso al vicio y en todo caso hasta me podría servir de “tratamiento”, de catarsis, de simple anecdotario, de pasatiempo y testimonio absurdo, hasta de bronca y de reclamo pueden servir estos párrafos. Y es que a veces me pregunto: ¿de dónde soy?, ¿soy de Miramar, de La Caleta, de Pacífico, de Pueblo Libre, de Macondo, de Casuarinas o del downtown Chimbote a donde me he mudado –de nuevo, qué triste Gucho- hace un par de semanas?... ¿acaso soy de ningún lugar y el título de esta columna nunca estuvo peor puesto?, ¿acaso soy un “nowhere man”, like The Beatles´ song?, ¿un paria en esta ciudad terriblemente hermosa?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía al inicio, me da pena decirlo, pero todo parece indicar que habrá un tiempo más en que continuaré con domicilio móvil. Andaré aun in movement, de aquí para allá, del túnel (suave Sábato) a San Luis, de Tangay al malecón, y de ahí quién sabe a dónde hasta que San Peter se acuerde, se digne o se atreva a escribirle por e-mail al Gucho y decirle hasta aquí, ya no más, basta ya de mudanzas, I know it, you´re tired. Ahora por fin descansarás arriba, más allá de la Huaca, en el lotecito que te corresponde, allá donde las cruces de madera las carcome el viento y donde el recuerdo es pasto del mejor y el peor de los inviernos…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117086807593911928?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117086807593911928/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117086807593911928' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086807593911928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086807593911928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/historia-de-mis-mudanzas.html' title='Historia de mis mudanzas'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117086798259368392</id><published>2007-02-07T09:01:00.000-08:00</published><updated>2007-02-07T09:06:22.596-08:00</updated><title type='text'>In memoriam Cèsar Calvo</title><content type='html'>&lt;em&gt;Ayúdame a quedarme&lt;br /&gt;cuando me encuentre lejos…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;C. C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;                                                                                                                       Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día te contaba, ¿recuerdas?, que fue un fin de semana, sábado o domingo, no sé, pero el asunto es que era temprano y el día me sorprendió -como siempre- aturdido en esa mi vieja cama de tablas, con el walkman encendido, mirando las rajaduras en mi techo como si fuera un cuadro cubista, y escuchando a lo lejos el ruido de los pájaros en el parque de Casuarinas, donde se encuentra el silencio con el ruido, donde siempre me sentí un extraño y forastero con ganas de acercarme a la Panamericana y subir al primer camión de ruta que se digne en arrastrarme un poco más allá aunque sea, más acá de mis sueños y fantasmas, donde se pueda vivir tranquilo sin acercarse al resto de seres: ¿vecinos?..., y tolerar y tolerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era temprano, las seis y treinta a lo sumo, y en Radioprogramas una voz grave y consternada anunciaba que César Calvo se había ido para siempre. Era un 18 de agosto como hoy, Calvo teñía 60 años, un terrible dolor de oído, pero quienes supimos siempre de su poesía y su manera de afrontar las cosas, quienes alguna vez lo vimos en algún recital o tertulia literaria, sabíamos que con el tío César no era posible contar la edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pocas, poquísimas veces que lo vi, estuvo mareado, movía exageradamente los brazos y estaba rodeado de jóvenes y viejos compañeros de la escena; jubiloso, gritón, con ese aire de criollo, jaranero y la mirada penetrante, muestra contundente del hombre libre que se acuesta donde lo sorprende la noche. Tenía siempre aspecto de haber dormido mucho después de una jarana, ¿ya? -cara de resaca le llaman- pero habría que decir que sólo era una aparente frivolidad, porque para muestra bastaba siempre revisar los muchos botones sobre el papel en blanco de sus libros, las ganas de cambiar las cosas con la guerrilla peruana y la revolución que por esos años remecía América y el mundo, las canciones inolvidables que compuso junto a Chabuca, la reivindicación de los que menos tienen, y esa la poesía en que consistía su forma de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Calvo, la poesía ganó en la modernización del lenguaje poético, se cuestionó a partir de entonces la utilidad del lenguaje, el cauce de la poesía peruana cambió de rumbo junto al empuje de los muchachos de entonces, una generación (la del 60) que entendió que había que defender la libertad creativa del artista y dejarlo todo por un compromiso con la sociedad en que vivían. ¡Qué tiempo, qué envidia, lo que hubiéramos dado por vivir en esa época!, ¿no?..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los poemas de Calvo también lindan sobremanera con el amor, la pasión, el vacío de no tener a alguien a quien querer o tenerlo y no poder decírselo a plenitud. Y la ausencia, la bendita ausencia, la imagen apocalíptica, pesimista, angustiante del ser que vive en la mitad de la soledad, el ser que vive del aire como dicen sus poemas, yendo y viniendo de lo que ha sido a lo que no será…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calvo murió hace cinco años y lo recuerdo como si fuera ayer porque considero fue una noticia trágica e importante, fue coger ese lápiz sin dueño y afrontar la hoja en blanco, el papel y sus fantasmas. Mientras, en el trabajo, afuera, en la calle, la gente asistía indiferente a un partido más de fútbol, de los muchos que pueblan el calendario de nuestro triste descentralizado.&lt;br /&gt;¿Te has puesto a pensar en el apabullante peso que a  veces nos cae del cielo cuando sentimos que todo es al revés, que estamos pensando en algo gaseoso a decir de muchos y que nadie se preocupa por lo que importa de veras?... La voz de Calvo, sin embargo, se abría paso y esa mañana que supe por la radio de su muerte yo tomaba nota de lo que decía el locutor, reestructuraba mi futuro artículo porque algo tenía que hacer, que decir, no podía quedarme callado ante tanta indiferencia, tanto dolor y tanta pérdida. Lo único malo que hice fue que jamás envié nada a diario alguno, tampoco llegué a colaborar con la revista que me solicitaba algunas líneas al respecto. Fue como dejar todo para el día, para la vez en que la cosa estuviese más cuajada, el día en que sintiera que habían muchos más que me escucharan, que me leyeran, el día en que el espacio se haya ampliado y empecemos a hablar de una tierra fértil por trabajar. Y ese día no es uno cualquiera, ese día –anoche lo pensé, lo medité, le di vueltas a la idea- es hoy. Porque hoy es 18 de agosto en mi ciudad y en mi vida, han pasado cinco años de que Calvo se ha ido, la escena cultural de Chimbote ha crecido, se ha desarrollado -es innegable-, y porque hoy cumple años la más especial de las mujeres de mi pequeño mundo. ¿Qué, no me crees?... En serio, es una mezcla de alegría, de nostalgia y de orfandad. Es una mezcla muy particular pero también muy propia. Es como si mirase hacia atrás y releyera lo escrito hace mucho, el día que corría en una pampa y tras una cometa, pensando en los años que vendrían, las bibliotecas que tendría que visitar, los barrios pobres por donde debía andar, las fotografías pendientes, las caras de sueño, nuestra silueta ante el vaivén de las olas frente al mar de Chimbote y las cosas que había que cambiar. A Calvo le debo –él lo sabe- parte de todo eso y le agradezco su mensaje y su trabajo. Nosotros también caminamos por la barriada, también sentimos desde provincia lo que es la indiferencia de la gente y el centralismo, también sabemos del quehacer cultural y de su hermosa como contundente y cruda realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ayúdame a quedarme cuando me encuentre lejos / en todo cuerpo que mis manos conduzcan / a la hoguera, / en todo cuerpo que mis manos alejen de la orilla, / tú seas el reverso de esa inútil victoria, / la única copa que no desdeñe después del vino… ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Calvo nos acordamos siempre que la vida también está hecha de lo que él llama esos “ínfimos, heroicos acontecimientos que se cumplen a tientas entre un cuerpo desnudo y otro cuerpo desnudo, entre el cauce del río y el vaso de la boca”, nos acordamos del amor intenso por la mujer que nos ha marcado, de la revolución y sus angustias, de la canción ejecutada en las plazas y las esquinas populares, de esa niñez en orfandad que quienes la han vivido la interpretan como el fantasma que los perseguirá de por vida. Los poemas de Calvo dejan la impresión de ser casi siempre una despedida de quien se preocupa por los desposeídos, la injusticia social que nos ahorca, y por la vida esa que tiene  mucho de simple y verdadero.&lt;br /&gt;Hoy volví a reenviar por el correo electrónico un par de poemas que hace unos días tomé de un par de libros de Calvo, te deben haber llegado. Mis amistades piensan que es un poema más, uno de los muchos que ya les he enviado antes tomados de aquí, de allá, de la voz propia a veces, de la inmensa biblioteca virtual en que consiste la vida. Muchos de ellos, seguro, han procedido a borrarlos… “Venid a ver el cuarto del poeta / desde la calle hasta mi corazón / hay cincuenta peldaños de pobrezas (…) sino me halláis / entonces preguntadme / dónde estoy encendiendo las hogueras…”. El segundo poema que eché a circular en la red habla del almuerzo y la memoria. “Hoy hemos almorzado de memoria. / De nuevo / de memoria.  / Contando alguna tarde de provincia, / mi madre se ha quedado / dormida en una alondra. / En una alondra antigua y silenciosa. / ¿Quién va a venir / ahora, con la voz de esa alondra, / a hablarnos de la dicha y de las rosas? / Con la luz de esa sombra ¿quién va a venir mañana / a hablarnos del perfume radiante de la dicha, / dichoso / de las rosas? / Ya nadie vendrá ahora. / Nos hemos devorado la voz de las alondras. / Ya nadie vendrá nunca. / Contando alguna tarde de provincia, / hoy nos hemos comido para siempre las rosas.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy me he vuelto a acordar de los abismos, ¿sabes?, de lo insondable que a veces resulta la vida y su destellar, hoy me he vuelto a acordar de ti y de los que han recibido mis e-mails, he reflexionado sobre las ocasiones donde la vida o la muerte ya nada importan, de cómo los poemas se preparan -Calvo dixit- con minuciosa alegría, como un regalo de cumpleaños que nadie espera y se moldean con urgencia y violencia, con irremediable e irrepetible ternura. Hoy te digo que hay cosas que nunca cambian, que el tiempo es perfecto para descubrirlas, que las esperas desesperan a veces –like the Calvo poems- pero que la literatura es literatura no por gusto, que las bibliotecas existen porque tienen un objetivo: acercar a la gente común y corriente a lo que más quieren, a una nueva forma de vida, a aquello que los acompañará de por vida…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117086798259368392?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117086798259368392/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117086798259368392' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086798259368392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086798259368392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/in-memoriam-csar-calvo.html' title='In memoriam Cèsar Calvo'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117086759908795172</id><published>2007-02-07T08:56:00.000-08:00</published><updated>2007-02-07T08:59:59.100-08:00</updated><title type='text'>Elogio de los navegantes</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Notas breves sobre el proceso de la literatura en Chimbote&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;                                                                                                                          Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contribuir a una comprensión cabal del proceso literario chimbotano, inscribir este objetivo dentro de una doble perspectiva: por un lado examinar y valorar la creación literaria surgida en el puerto ante el telón de fondo de las preocupaciones y problemas históricos de su sociedad; y por otro, ubicar su devenir en el marco de la literatura peruana desde una posición personal que tiene presente el nivel cualitativo y de persistencia en el oficio de sus autores, sin perseguir extenderse en la sistematización del desarrollo literario portuario, es el propósito de las siguientes líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Martí, notable pensador latinoamericano, señaló que cada estado social trae a su expresión a la literatura, de tal modo, que por las diversas fases de ella pudiera contarse la historia de los pueblos con más verdad que por sus cronicones y sus décadas. Y es que la literatura sirve para potenciar de forma efectiva nuestras raíces y a la vez contribuir a la formación del gusto estético y los conocimientos que conducen al afianzamiento de amplios horizontes culturales y de la denominada identidad que aun nos es esquiva a quienes habitamos el puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antecedentes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El verdadero estudio de la literatura en el Perú exige el conocimiento de la producción lúdica del interior del país y la negación del centralismo limeño que tanto daño le hace a la cultura peruana. En ese marco, los orígenes del ejercicio literario en Chimbote podrían remontarse a la época prehispánica y/o precolombina, cuando lo que podríamos denominar “cultura moderna” aun era inatisbable en el horizonte del paisaje chimbotano. A fines del siglo XV existía en el Perú una cultura altamente desarrollada como lo testimonian la arqueología y la antropología. A pesar que los lingüistas han agrupado en el país lenguas diferentes anteriores a la llegada de Colón, sólo una correspondió a un grupo étnico de gran desarrollo socio - político y cultural: la inca.  Antes,  después del 300 a.C. y con la decadencia de la cultura Chavín y su influencia en los valles costeros de la zona central del Perú, surgió la cultura moche o mochica en la costa septentrional de Perú, dando lugar a la construcción de grandes proyectos de regadío, ciudades y templos, desarrollándose un comercio intenso que incluía la exportación de cerámica fina. Los moche representaron su vida cotidiana y sus mitos en pinturas, esculturas y cerámicas; se retrataban como feroces guerreros; ejercieron su influencia en suelo chimbotano y fabricaron también esculturas de cerámica modelada que representaban viviendas con familias, plantas cultivadas, pescadores e incluso parejas de amantes. También eran diestros trabajadores del metal. No podemos descartar entonces, en esa época, la existencia – a pesar que hasta la fecha no se cuenta con información al respecto- de algún tipo de expresión oral (relatos orales), pero no podemos calificarla como literatura si se entiende a esta como medio de expresión artística mediante la palabra escrita; recordemos que no se conocía la escritura sino hasta la llegada de los españoles.&lt;br /&gt;Así, la configuración de la pequeña caleta de pescadores a mediados del siglo XVIII y su estrecha ligazón y dependencia política con el distrito de Santa, constituiría recién el escenario donde empezaría a forjarse la historia moderna de la literatura en Chimbote, dependencia histórica que impediría todo desarrollo social y truncaría las formas lúdicas que seguramente existieron de alguna forma entre los portuarios, pero que jamás llegaron a plasmarse o sobrevivir ante el paso implacable de la historia. La construcción del ferrocarril de Chimbote es un elemento crucial para entender el desarrollo de la futura megaurbe, la institucionalización de la caleta como puerto mayor y el fenómeno migracional registrado del interior de la región hacia la costa, sirve de alguna manera para que de a pocos la literatura que de alguna forma existía en el puerto quiebre la frontera invisible del anonimato y abandone el manuscrito, ejercicio lúdico que seguramente mantuvo ocultos a los creadores de su tiempo.&lt;br /&gt;Recién en 1935 aparece “¡Se viene el carnaval!”, primer impreso de poesía surgido en Chimbote, entrega de un sólo pliego que tenemos a la mano gracias a un hallazgo del poeta Ricardo Ayllón. Su autor, Benigno Araico Baca (Santa, 1919) refirió en vida que el poema fue repartido a manera de volante en Chimbote y escrito a solicitud de la Asociación China. Este hecho y otros -como los poemas inéditos de Lina Gonzáles y Carlos Balta, fechados según el poeta Víctor Alvítez, en 1945 e inicios del sesenta respectivamente- constituyen muestras del origen nebuloso de la literatura en el puerto que seguramente con el paso del tiempo los investigadores desentrañarán para un mejor discernimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El inicio&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abrupta avalancha migratoria acontecida en Chimbote en los años sesenta, el despegue industrial de la pesca y siderurgia, la crisis del campo y los problemas labores y sociales, constituyen el escenario donde aparecen los primeros libros que aperturan oficialmente el proceso literario en el puerto. Julio Ortega publica en 1966 el libro de cuentos “Las islas blancas”, luego se edita en 1968 la Antología Poética del Grupo Literario Perú (GLP), que trae autores como Iván Vásquez, Mario Luna, Hugo Vargas, Julio Bernabé, Pietro Luna, Arsenio Vásquez, entre otros. Cuentos del mundo portuario con cierta técnica todavía en construcción, y poemas surgidos de preferencias clásicas y modernistas unas, y experimentales otras, pero sin mayor conocimiento académico, con marcada ausencia de rigor, obedientes únicamente a la voluntad del autodidactismo urgido de acercarse –en el caso del GLP- a los estratos más diversos de la sociedad de su tiempo: los sindicatos, las fábricas, los pueblos jóvenes y las verbenas populares. Eran tiempos muy duros para el trabajo cultural.&lt;br /&gt;En los sesentas nace también otro colectivo artístico: el Núcleo de Escritores y Poetas Radicales (NEPER) que desarrolló intensa actividad teatral, de difusión literaria y cultural. En 1969 entra en circulación la revista Alborada / Creación &amp; Análisis, fundada por Óscar Colchado, Wilfredo Cornejo y otros estudiantes en la Escuela Normal Indoamérica, clara señal de que en Chimbote se abrazó el trabajo colectivo como arma edificante de un proceso primigenio en construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los setentas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los años setenta estallan con la violenta irrupción en la literatura nacional, desde las aulas de la Universidad Villarreal, en la avenida La Colmena, de Lima, del Movimiento Hora Zero, que desde sus inicios contó con el aporte del poeta chimbotano Mario Luna. Hora Zero y su proyecto literario descentralizador y anticanónico buscará extenderse en las provincias, siendo Luna el encargado de “absorber” al GLP para formar el brazo horazeriano en Chimbote, junto a Enrique Cam –poeta de origen chino y con gran perspectiva que lamentablemente no pudo editar libro alguno-, José y Lina Gonzáles, Pietro Luna, Miguel Rodríguez, Hugo Vargas y Julio Bernabé, aventura que se mostró en determinado momento como la más activa y nutrida del movimiento horazeriano al interior del país.&lt;br /&gt;En 1970, Julio Ortega publica “Mediodía”, su primera novela. El año siguiente, Editorial Sudamericana, de Buenos Aires, publicará la novela trunca y póstuma del escritor andahuaylino José María Arguedas: “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, desaparecido dos años antes de un balazo en la boca en la Universidad La Molina; libro imprescindible para entender el proceso social, de transculturización y etnográfico de Chimbote, así como el mundo psicológico y de angustia existencial de su autor. En este decenio se publicará el primer libro de Óscar Colchado: la novela “Tarde de toros”; su primer poemario “Aurora tenaz”; y el único libro de cuentos de la década: “El trino de Lulú”, de Maynor Freyre, narrador limeño afincado temporalmente en el tráfago laboral de Chimbote. Escrito en 1973, “El trino…” está plagado de un lenguaje coloquial propio de la poética imperante de su tiempo. Otro libro-poema importante de este tiempo es “Poema para mis treinta años”, del horazeriano Mario Luna. No podemos obviar que en 1977 Colchado funda, dada la necesidad de impulsar a mayor escala la revista “Alborada”, el mayor colectivo literario y cultural de la historia del puerto: el Grupo de Literatura Isla Blanca, vigente actualmente luego de 30 años de trabajo ininterrumpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los años ochenta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La nueva década se abre con una crónica novelada denominada por su autor, el escritor limeño Guillermo Thorndike: “El caso Banchero”, extensa obra narrativa de corte policial que recrea el asesinato del más grande empresario y depredador del mar peruano y chimbotano: Luis Banchero Rossi. Otro libro indispensable de estos años es “Del mar a la ciudad”, de Óscar Colchado, cuentos de profunda raigambre social y fino manejo estético que trae también el aire real-maravilloso que ha hecho tan famoso a su autor. De ese mismo año es “Los reclutas”, de Pietro Luna, cuentos de escaso nivel cualitativo que tienen como referente la relación ande-costa tan frecuente en el espacio geográfico porteño. Esta década será testigo de los grandes premios literarios obtenidos por Colchado, de su fervor editorial y de empuje al frente de “Alborada” y de “Isla Blanca”. Libros como “Tras las huellas de Lucero”, “Cordillera Negra”, “Cholito en los andes mágicos”, entre otros, le otorgarán a su autor la consagración nacional e internacional. En estos años se registra también el trabajo del naciente Grupo Literario “Creación” que edita una revista regularmente y una antología literaria que reúne a un conjunto de trabajadores de la palabra naturales de la zona. En 1985, Lluvia Editores publica el libro de cuentos de Antonio Salinas “El bagre partido”, conjunto de reminiscencias sociales en cuanto a su temática y logrado lenguaje.  Del mismo modo se edita “Huerequeque y otros cuentos”, de Rogelio Peralta (1985) y “Abriendo la puerta” de Enrique Tamay, el primero carente de mayores recursos narrativos, y el segundo, con características peculiares de la literatura latinoamericana de su tiempo: el realismo mágico y sus variantes. En poesía se publica uno de los libros más importantes de Dante Lecca “Diálogo con un orfebre”, “Porque confío en el mañana”, de Marco Cueva, “Patio de prisión”, de Jaime Guzmán, “Sintonía del alba”, de Félix Ruiz, “Confesiones de mantícora”, de Gonzalo Pantigoso, entre otros tantos títulos de escritores portuarios en constante ejercicio y evolución. En 1988 Río Santa Editores, la mayor propuesta editorial en Chimbote a través de su historia, edita su primer título: “Antología Poética de Isla Blanca”, trabajos reunidos por el antes citado Pantigoso.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los explosivos noventa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los años noventa sirven para que la literatura en Chimbote alcance niveles de producción antes insospechados. Irrumpen en este decenio novelas desiguales como “El retorno” (1992) de Víctor Unyén, “Aroma”, de Víctor Sagástegui (1997) y “El puma habita en el alcanfor” (1999), de Marco Leclere. En esta década, el crítico liberteño Saniel Lozano lanza a circulación un libro por mucho años referente del trabajo escritural en Chimbote: “El rostro de la brisa” (1992). Óscar Colchado edita en esos años dos de sus más logradas novelas: “Viva Luis Pardo” (1996) y “Rosa Cuchillo” (1997). Julio Orbegoso lanza tres libros (1990-1993-1997) con cuentos de un lenguaje y nivel cuestionables, pero atendibles en cuanto a su temática marginal. Félix Ruiz edita el libro de narrativa breve “El anciano y la serpiente” (1994), enmarcado en la temática infantil; Marco Merry, un escritor preocupado por la temática regionalista, pero de un evidente afán de beneficio editorial, entrega Memorias de un campanero (1994) y otro volumen de narrativa tres años después; Marco Cueva publica sus cuentos en “Sobre el arenal” (1995), Gonzalo Pantigoso antologa a los mejores cuentistas portuarios del momento en la primera edición de “Cuentos del último navegante” (1994) y Dante Lecca debuta en la narrativa breve con “Sábado chico” y “Señora del mar”. La poesía se fortalece en esta década con la aparición de los poemarios “Caliarena”, de Brander Alayo -quien también inicia su trabajo con los talleres de poesía y narrativa breve a nivel escolar que lo llevan a publicar más de una decena de “Poecuentos”, importante contribución a la literatura infantil- ; “Piel dispersa”, de Dante Lecca; “Almacén de invierno” (1996) y “Des/nudos” (1998), de Ricardo Ayllón; “Metamorfoseo orgásmico” y Cantos de castor”, de Antonio Sarmiento, aparecidos en 1994 y 1999 respectivamente; la colección de poemas de Fernando Cueto, editada por la pujante Río Santa Editores en 1997: “Labra palabra”; “Cuaderno de interrogantes”, de Enrique Tamay y “El polen de los helicópteros” (1998), el poemario más representativo de Nelson Ramírez. No podemos soslayar el trabajo poético y de promoción cultural de Víctor Alvítez, quien entrega poemas en “Huesos musicales” y  “Confesiones de un pelícano e inventario de palmeras”, en 1995 y 1998, respectivamente, así como el esfuerzo de autores para nada deleznables que hacen de esta década sumamente productiva, pero que no editaron libro alguno y mantuvieron su producción dispersa en revistas. De los noventa es también el trabajo editorial del colectivo “Bellamar”, que editó una buen cantidad de revistas del mismo nombre hasta finales de los noventa, la revista “Altamar”, dirigida por Jaime Guzmán que batió todos los records editoriales en el puerto, “Brisas”, un efímero grupo literario estudiantil, “El universalismo”, movimiento cultural que editó algunas revistas en su momento, y “Trincheras”, colectivo conformado por estudiantes de la Universidad Nacional del Santa que hicieron lo propio con su órgano de difusión literario. A finales de esta década aparece “Monólogos para Leonardo”, conjunto de crónicas de Ricardo Ayllón, quien también reunió en los noventa las crónicas de Antonio Salinas publicadas en revistas, editando “Embarcarse en la nostalgia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Letras del nuevo siglo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El nuevo siglo encuentra a Chimbote en una situación expectante en cuanto a su literatura. En los últimos tiempos han entrado a circulación libros importantes que marcan una evolución marcada en todos los géneros literarios. Así, las mujeres del puerto se decidieron a publicar sus primeros libros de poesía y lo hicieron con no poca calidad: Denisse Vega entregó “Euritmia” (2005), Eva Velásquez hizo lo propio con “Oleaje de mujer” (2005) y Patricia Colchado publicó “Blumen” a finales de 2004 lo que no quiere decir que sean las únicas en Chimbote en constante brega con la palabra. Ese mismo año aparece también una novela histórica escrita por Francisco Vásquez León: “Anco el guerrero”, quien acaba de entregar también su último trabajo novelesco: “Juno” (2006). Otras novelas surgidas son “Leyenda del padre”(2001), de Miguel Rodríguez Liñán, “Llora corazón”, de Fernando Cueto, y “Cuando cayó la noche”, de Víctor Sagástegui (2006). La antología “Cuentos del último navegante” de Gonzalo Pantigoso fue actualizada y renovada en más del 50 por ciento de su contenido, lanzándose la quinta edición del citado libro (Marea Cultural Editores, 2006). Ricardo Ayllón entregó en dos ediciones (2002 y 2004) “Navegar en la lluvia. Antología del cuento ancashino”, contribuyendo de esa manera al proceso literario desde una perspectiva regional. En 2001 apareció el libro de cuentos póstumo de Antonio Salinas “Verdenegro alucinado moscón” (2000) y también el de Rogelio Peralta: “Anchoveta de oro” (2001). Al año siguiente Leonidas Delgado edita sus primeros cuentos en “Viajero del tiempo”, el presente año apareció su segundo libro de narrativa breve titulado “Espina de pitahaya”. En este siglo apareció una novela distinta a las anteriores, un libro que ha marcado a quienes lo han leído y que habla de la destrucción del hábitat portuario y la recuperación de nuestras raíces: “Alejandro y los pescadores de Tancay” (2004), escrita por Braulio Muñoz. La leyenda no ha estado ausente es estos últimos tiempos y el libro “Leyendas de mar y arena”, de Rosa Leython, pude dar fe de ello. La narrativa se ha renovado a partir de la publicación del libro colectivo “Invención de la bahía” (2004) que trajo a cinco narradores chimbotanos, entre estos a “los nuevos” Ricardo Ayllón, Gustavo Tapia, Enrique Tamay, Ítalo Morales y Augusto Rubio. Precisamente Morales entregó también en 2003 “El aullar de las hormigas”, inaugurando el microcuento en Chimbote, el autor ha publicado también “Camino a los extramuros” (2005) y “El cielo desleído” (2006) y se ha convertido en importante referente del género junto a otros autores. Rubio por su parte ha entregado sus cuentos y crónicas en “Avenida indiferencia” (1era edición 2005 y 2da edición 2006) y el poemario “Inventario de iras y sueños” (2005); mientras que “El bautizo de los pescados” (2005), cuentos de Gustavo Tapia, ha contribuido a consolidar la tradición narrativa en Chimbote. La poesía no se quedó atrás en estos años, pues Jorge Hidalgo publicó “La influencia del chilcano de guinda en la sístole cardiaca” (2001), aparecieron los poemas de “Hablar de los caminos”, de Dante Lecca (2002), “Cadastro” (2002), de Miguel Rodríguez Liñán, “En la otra orilla”, de Jaime Guzmán, Roger Tang editó “Elogios del geranio” (2003), Juan Lucano publicó “Rosas negras” (2005), Ricardo Ayllón entregó el importante “A la sombra de todos los espejos” (2004), así como Antonio Sarmiento hizo lo propio con “El junco y la tormenta” el mismo año, y Jhon López entregó “Inicio del mundo” en 2006. Otro de los poetas nuevos y antiguo actor de teatro es Jorge Qwistgaard, autor de “La historia con sus patas de caballo” (2006). Una antología importante es la que apareció en 2005: “Tiempo de pesca” del Grupo de Literatura Isla Blanca, recogió lo mejor del trabajo cuentístico lanzando nuevas promesas del trabajo narrativo breve: Norma Jiménez y Jymn Muñoz. El crítico Gonzalo Pantigoso lanzó en 2006 dos libros: la colección de poemas “Atahar”, y el de cuentos “Lindero prohibido”. Este año encuentra –después de una agitada escena revisteril los primeros años del nuevo siglo: “Puerto de oro”, “Tinta libre”y otras- sólo dos revistas activas en el panorama literario chimbotano: “Mundo Cachina” –con su edición Nº 6 a punto de aparecer- y la legendaria “Alborada”, a punto de publicar su edición 28 dedicada a la violencia política, se mantienen en la brega, una lucha constante por instaurar definitivamente una tradición literaria en el puerto que cada día es más luz, más realidad y más verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Ojeda: Al borde del abismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heredero del romanticismo interior, del simbolismo más “iluminado” y de las prolongaciones de este en el expresionismo alemán, Juan Ojeda, la voz poética más elevada producida en Chimbote, nació en el puerto el 27 de marzo de 1944. Después de concluir la secundaria en el Colegio San Pedro, estudió pintura y escultura en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lima, y Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta de excepcional e intensa capacidad lírica, se sumergió desde muy joven en la tradición hermética, órfica, visionaria y alquímica, sin dejar de lado la dimensión histórica y social de condena al orden establecido y de invitación a la conquista de las utopías con que soñaban los jóvenes de la generación del sesenta, tan influenciados por los cambios radicales y revolucionarios de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la poesía de Ojeda no se siente la división entre poesía “pura” y “social”. El modelo expresivo que propone se nutre de la “modernidad” francesa, hispánica, italiana, alemana, además de la poesía china, japonesa y de origen musulmán. Sus poemas se hunden en los ritos de Hermes, en reminiscencias de una vida atormentada y plagada de infortunios, en la pugna órfica con el caos, la muerte, y en lecturas y citas abrumadoras de poetas de signo trágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojeda publicó en vida la elegía Ardiente sombra (1963) dedicada al poeta Javier Heraud, asesinado en el río Madre de Dios. En 1966, el II Concurso “El Poeta Joven del Perú” organizado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, le otorgó la primera mención honrosa por Elogio de los navegantes, publicado ese año. De 1970 es Recital, y de 1972 Eleusis, editado por Gárgola, Colección de Poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Ojeda se arrojó bajo las ruedas de un auto en la cuadra 23 de la avenida Arequipa, en Lima, la madrugada del 11 de noviembre e 1974. Tenía 30 años cuando murió y era un poeta de verdad. El vate dejó una huella, un espíritu, una actitud y una influencia notoria en las generaciones de creadores peruanos posteriores. A cambio recibió el olvido casi total, absoluto y miserable que el Estado peruano otorga a sus mejores hijos. En 1986 apareció póstumamente editado por Runakay, su obra poética máxima Arte de navegar.  En 1997 se publicó la plaqueta Epístola dialéctica, y en 2001 Cronopia publicó una edición ampliada de su libro principal. Han pasado 32 años de la partida de Juan Ojeda y dada su condición de “autor de culto” muy poca gente ha leído sus libros o visitado el pabellón Santa Carmen, nicho 55-A del cementerio El Ángel, donde descansan sus restos. ¿Será que como en su Crónica de Boecio “… nada queda ya sobre la tierra / que hayas odiado con cierta humillación / la dorada máscara / que repite el esplendor de aburridos gestos / aprendidos, sin duda, para consolarnos / y no hay consolación /…”?, ¿se trata acaso del exilio?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Isla Blanca”: 30 años mar adentro&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Fundado el 9 de febrero de 1977 en el restaurant Venecia, de la tradicional avenida Bolognesi, en Chimbote, el grupo de literatura “Isla Blanca” constituye a lo largo de sus casi treinta años de vigencia en el panorama literario chimbotano y nacional, la más seria propuesta de trabajo colectivo y el mayor ejemplo de perseverancia en la historia del puerto. Hablar de “Isla Blanca” es remitirnos insoslayablemente a la revista “Alborada”, medio de difusión cultural que el escritor Óscar Colchado instituyera en 1969 en el entonces único centro de enseñanza superior de Chimbote: la hoy desaparecida Escuela Normal Superior Indoamèrica. Colchado y otros estudiantes fundaron  “Alborada” imbuidos del revolucionario momento cultural y social que se vivía en Chimbote (boom pesquero, migratorio y siderúrgico, la transformación de la urbe en la más grande barriada del Perú con sus obvias consecuencias), además de los cambios registrados en América y el mundo; la revista es el punto de partida, el caldo de cultivo propicio para el nacimiento del grupo literario representativo de Chimbote.&lt;br /&gt;En junio de 1977 la edición número ocho de la revista “Alborada” da cuenta en sus páginas del nacimiento de “Isla Blanca”: “Bajo el clima tropical de verano de l977, matizado con las frescas brisas del mar chimbotano, nace una agrupación cultural auténticamente popular que ama la literatura, la poesía y toda creación artística que exprese la realidad integral de este gigantesco puerto que supera ya los trescientos mil habitantes. (…) Pretende así el Grupo constituirse en la expresión genuina y auténtica de la cultura y arte chimbotanos. Tiene así mismo la intención de bregar por la creación y difusión de la poesía, el teatro y la literatura en sí, a través de recitales, exposiciones, fórums, conversatorios y círculos de estudio. Otra de las miras de la referida agrupación es la de estimular la creación literaria en la juventud y la clase proletaria, forjadora de la riqueza y de la producción nacional. La poesía que cultivan es de avanzada y de corte hondamente social. (…) Se espera que en el transcurso de  una temporada a otra se logre contar con un equipo muy dinámico de poetas y compositores que den a Chimbote una fisonomía cultural propia…”.&lt;br /&gt;Hasta ese año “Alborada” había entregado en su formato oficio y editado a mimeógrafo varios números con trabajos inéditos de altísima calidad escritos por reconocidos creadores y pensadores peruanos: cartas inéditas de José María Arguedas; trabajos de Juan Ojeda, Wilfredo Kapsoli, Francois Bourricaud, Cecilia Bustamante, Sonia Luz Carrillo, Rosa Cerna Guardia, Marcos Yauri, Maynor Freyre, Román Obregón, Gustavo Armijos, Jesús Cabel, Juan Félix Cortez; poesía de “Hora Zero”; entre otros autores. A partir de los siguientes números (un total de 26 ediciones hasta la actualidad) se incorporaron mayoritariamente trabajos de autores chimbotanos orientados a la investigación y el goce estético, se percibe también el compromiso ideológico de los integrantes del Grupo y se instauran temas específicos en cada edición de la revista.&lt;br /&gt;“Isla Blanca” ha priorizado desde su nacimiento el trabajo creativo de sus integrantes, el pensamiento crítico y la relación intrínseca del trabajo cultural con el desarrollo popular. Muchos escritores que han llegado a sus filas, han crecido con el tiempo y desarrollado enormemente su talento escritural. Sus miembros han publicado la mayoría y más importante cantidad de libros de cuento, poesía, ensayo, revistas y antologías producidas en Chimbote, la región y la zona norte del país. Numerosas estudios y publicaciones nacionales de literatura se han ocupado de su trabajo y editado antologías poéticas a lo largo de las tres décadas que les ha tocado vivir. Sus integrantes han participado de innumerables recitales y encuentros de escritores regionales y nacionales; los escritores de ”Isla Blanca” han sido merecedores de innumerables premios nacionales e internacionales de literatura, educación y periodismo, han difundido permanentemente sus trabajos en revistas de otros ámbitos, participado de un intercambio permanente de publicaciones del Perú y el extranjero, así como realizado talleres de poesía y estudiado la literatura peruana. En octubre del presente año “Isla Blanca” organizó en Chimbote el V Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”, evento cumbre de las letras peruanas realizado en el puerto, hecho sintomático que muestra la vigencia y la trascendencia de este grupo literario.&lt;br /&gt;Por esta institución de la cultura chimbotana han pasado muchos poetas, narradores, ensayistas  y trabajadores culturales en las tres épocas claramente definidas que le ha tocado vivir, siendo los más representativos su fundador Oscar Colchado, Wilfredo Cornejo, Hugo Romero, Marco Cueva, Gonzalo Pantigoso, Miguel Rodríguez, Pietro Luna, Víctor Plasencia, Félix Ruiz, Jaime Guzmán, el pintor Julio de Castilla «Salamandra», Antonio Salinas, Pedro Rodríguez, Leonidas Delgado, Dante Lecca, Brander Alayo, Enrique Tamay, Gloria Díaz, Carmen Mimbela, Medalit Escalante, Lucy Eustaquio, Norma Jiménez, Francisco Vásquez Carrillo, Jhon López y Augusto Rubio Acosta. A 30 años de su fundación, remando mar adentro por la instauración de una conciencia literaria en el país y con una nueva generación de creadores portuarios, continúan aun vigentes las palabras que los fundadores del Grupo publicaron en el manifiesto “Palabras desde el lomo de la isla” de 1977: “Nuestros versos tienen aroma de algas, consistencia de roca, fuerza de viento, de ola rugiente, de mar embravecido. Queremos que nuestra voz llegue a las caletas dormidas en el tiempo, a los villorrios de tierra adentro, a las calles despobladas de alegría de las barriadas costeras, los caseríos de piedra del Ande, los bohíos de palma del llano amazónico, donde viven nuestros hermanos (…) Somos la conciencia de un pueblo que despierta y dirige sus pasos a la liberación final. Definitiva. Eso es lo que escribiremos. Lo que cantaremos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- AYLLÓN, Ricardo. Navegar en la lluvia. Antología del cuento ancashino. Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima, 2003&lt;br /&gt;2.- AYLLÓN, Ricardo. “Apuntes para visión general de la actual poesía chimbotana”. En Alborada / Creación y análisis No 26. Chimbote, 2002&lt;br /&gt;3.- BRAVO, José. “Narradores peruanos de los sesentas”. En Documentos de Literatura No 4. Más ideas, Lima, 1994&lt;br /&gt;4.- CABEL, Jesús. Fiesta prohibida. Apuntes para una interpretación de la nueva poesía peruana 60/80. Ediciones Sagsa, Lima, 1986&lt;br /&gt;5.- CHAMORRO BALVÍN, Sario. Teoría Literaria. San Marcos, Lima, 2005&lt;br /&gt;6.- CUEVA BENAVIDES, Marco. “Isla Blanca. Apuntes para su historia”. En Revista Alborada / Creación y análisis No 26. Chimbote, 2002.&lt;br /&gt;7.- GONZALES VIGIL, Ricardo. Literatura Peruana. Enciclopedia Temática del Perú. Tomo 13. Orbis Venture, Lima, 2006&lt;br /&gt;8.- KISHIMOTO, Jorge. “Narrativa peruana de vanguardia”. En Documentos de Literatura No 2/3. Más ideas, Lima, 1994&lt;br /&gt;9.- LOZANO ALVARADO, Daniel. El rostro de la brisa. Chimbote en su literatura. Chimbote, 1992&lt;br /&gt;10.- LLAUDY HERNÁNDEZ, Esther. Literatura Latinoamericana y del Caribe. Educativa, México, 2005&lt;br /&gt;11.- MARIÁTEGUI, José Carlos. “El proceso de la literatura peruana”. En 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Sexagésima primera edición, Instituto Cubano del Libro y Universidad del Valle, Cali, 1994.&lt;br /&gt;12.- MARTOS, Marco. “La generación del cincuenta”. En Documentos de Literatura No 1. Más ideas, Lima, 1993&lt;br /&gt;13.- MUÑOZ, Braulio. Alejandro y los pescadores de Tancay. Andrea Lippolis Editore. Italia, 2004&lt;br /&gt;14.- OJEDA, Juan. Arte de navegar. Antología. Arteidea, Lima, 2005&lt;br /&gt;15.- PANTIGOSO LAYZA, Gonzalo. Cuentos del último navegante. Antología. Marea Cultural / Arte y Comunicación, Chimbote,&lt;br /&gt;16.- PANTIGOSO LAYZA, Gonzalo. “Panorama de la literatura chimbotana”. En Revista Peruana de Literatura No 2. Lima, setiembre-octubre,&lt;br /&gt;17.- PINILLA, Carmen. José María Arguedas: ¡Kachkaniraqmi! ¡Sigo siendo! Textos esenciales. Fondo Editorial del Congreso del Perú, Lima, 2004&lt;br /&gt;18.- SÁNCHEZ LIHÓN, Danilo. Trompeta del juicio final. Razón y pasión de Juan Ojeda. Inlec, Lima, 1999&lt;br /&gt;19.- TORO MONTALVO, César. Grandes obras maestras. Literatura Peruana. Tomo IV. San Marcos, Lima, 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Tomado del Libro del Centenario de Chimbote, editado por la Comisión Pro Centenario de Chimbote. Diciembre de 2006.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117086759908795172?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117086759908795172/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117086759908795172' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086759908795172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086759908795172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/elogio-de-los-navegantes.html' title='Elogio de los navegantes'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-117086728742789847</id><published>2007-02-07T08:52:00.000-08:00</published><updated>2007-02-07T08:54:47.440-08:00</updated><title type='text'>Give me the power</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Dame dame dame dame todo el power&lt;br /&gt;para que te demos en la madre&lt;br /&gt;Gimme gimme gimme gimme todo el poder&lt;br /&gt;so I can come around to joder…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;  &lt;br /&gt;Molotov&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;                                                                                                                          Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo no se quién le habrá dicho o pasado el libro donde ha leído que no todas las personas feministas son mujeres, que algunos hombres tienen (ella dijo tenemos) condiciones para convertirse en líderes y tomar posición dentro del “movimiento” y que había que actuar, o sea criticar, rajar, socavar, minar abiertamente las relaciones históricamente “retrógradas“ en las que vivieron papá, mamá y los abuelos, tristemente motivados por la experiencia femenina. Yo no sé qué diría mi abuela si se levantara de su tumba en el pabellón San Fernando -allá en el Divino- y la viera, pero creo que no andaría en el plan de cuestionar la relación sexo-podersocial-político-económico, y hasta le daría un par de cachetadas a quienes osen remover lo irremovible. El hecho es que ella me ha venido con ese rollo insufrible ya hace buen tiempo y, puta, me jode, me arde y me llega que –aparte de ampliar la biblioteca con títulos feministas y autores light- ande difuminando a diestra y siniestra la desigualdad en que viven las últimas chimbotanas de la avenida Gálvez, La Balanza, Tres de Octubre, Buenos Aires y todo Pardo-Pepao-Colegio-Golfo Pérsico-David Dasso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vamos a acabar con el patriarcado, con ese absurdo histórico en que consiste la subordinación de las mujeres a través de los sistemas políticos, legales, religiosos y sociales…”, me dijo un día después de botar la bolsa de basura, por la ventana que da a la calle. Que el feminismo cultural, el ecofeminismo, que el feminismo liberal, radical, separatista, filosófico y hasta crítico… La vaina es que de a pocos –y me da pena decirlo- como que me he estado acostumbrando a sus vainas (léase reuniones) en casa con las “Tristanes“, especie de Floras postmodernas y trasnochadas, que suelen enfrascarse en tertulias y diálogos (Queirolos de por medio) sino insoportables quizá impensables para un sujeto triste como yo acostumbrado a jatear rico hasta las siete y treinta, a leer incluso a Sartre de mañana, y antes de ducharme tender la cama (porque es la norma del que se levanta al último) antes de salir para el bendito periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo –a decir verdad- no hubiera pasado de la anécdota, si es que no la hubiera descubierto hace poco e in situ, en plena aula de la universidad donde enseña, “derramando lisura“ a quemarropa en plena clase de teoría literaria, “porque yo no sólo voy a enseñar literatura, también debo hacer labor docente…”. Así, una tarde-noche en que redacté temprano mis notas periodísticas, salí a la calle, le enseñé mi carnet al vigilante de la entrada, subí hasta el cuarto piso del edificio donde labora y sin querer escuché su voz -cuando estaba en las últimas gradas de la escalera- dirigiéndose a una mancha de hembritas del quinto ciclo y a par de tipos que yo no sé qué rayos hacían en una clase como esa: “Nosotras (las feministas) hemos producido muchos avances en la sociedad occidental y tenemos derecho desde hace mucho al sufragio, al empleo igualitario, al derecho de pedir el divorcio, de controlar nuestros propios cuerpos y decisiones médicas (incluyendo el aborto). Nosotras debemos sacudirnos del lavado de cerebro (con shampú extra liso) que nos dieron nuestras madres y de la publicidad, la religión, la propaganda... Nosotras (que nos queremos tanto) podemos decidir si le damos la teta o no a nuestros párvulos, novios, enamorados o esposos, podemos llegar a puestos de elección, a controlar el país, nuestras casas, el mundo... Por eso, ¡ni Dios, ni patrón, ni marido…!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habráse visto. Ipso facto quise entrar a esa aula, patear la puerta y decirle a sus angelitos sobre las carpetas que ella no era la Flora Tristán de El Progreso ni nada por el estilo, que el conocimiento desarrollado a través de siglos por mujeres con conciencia feminista fue truncado una y otra vez, y que aquellas que reclamaban la subordinación o que se comportaban fuera de los esquemas asignados a su género eran y fueron siempre marginalizadas. Habráse visto… Lo que se imponía a continuación –obviously- eran medidas radicales: empecé por quemar los cuatro tomos de Una vindicación de los derechos de la mujer, los ensayos de Mary Wollstonecraft (la maldita esa debía estar detrás de todo), doné a la Biblioteca Municipal “César Vallejo” la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, (un libro antiguo y anticuado, pero que para algo debía servir -o sea me puse a pensar en los estudiantes-), cachinié los Tratados de la Primera Ola y la Segunda Ola (biblias del “movimiento”), también la Historia de la Teoría Feminista (libro nuevo de 2005) y cambié por dos baldes de plástico, un portacucharas y nueve pollos bebé la Declaración de Séneca y la biografía de Angela Davis, más los periódicos ésos llamados La voz de la Mujer que le llegaban de Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y tú eres feminista radical o anarco feminista?... pregunté -deprevenido- apenas llegó a casa. “Marxista, papito, feminista marxista en teoría pero radical en la práctica…”. Chucha, -pensé- a la hora en que uno la viene a saborear. Mientras, imaginaba a mi abuelo Marcelino Acosta y lo que hubiera dicho en su fundo de Virú y ante sus peones, con semejante respuesta. Lo único que se me ocurrió fue sacarla a dar una vuelta around here “a que le dé el aire”, a que se me ponga más relax y a sorber con una cañita los cóctel de algarrobina de un viejo y vasco restaurant de la ciudad. Así, mientras me hablaba del matriarcado “compensatorio”, de la “segunda ola” y de la deplorable presencia paterna como “el mayor problema de la humanidad”, me sugirió entre líneas participar de la primera marcha anarco feminista de Chimbote, que ya estaba ad portas de plasmarse “en aras de la libertad individual, la identidad femenina y en rechazo a la naturaleza autoritaria de ciertas instituciones como el podrido Estado Peruano y el capitalismo opresor”. “Yo sé que tú nos vas a apoyar, Gucho, anda Guchito, yo sé que te llegará al rechópin que te jodan tus patas y la mitad de la ciudad por insertarte en el movimiento; piensa, volverás a gritar y a patear (como antes en la barra svr), aprovecharás tu sangre joven (like the song) y hasta podrías gomearte a unos cuantos polis que de seguro formarán una barrera cuando pretendamos tomar la comuna y sacar por la fuerza al chancho desilustrado que la desadministra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise decirle -con mirada triste- que yo no funkaba para esas cosas, que está bien todo ese rollo de igualdad pero que se diera cuenta qué es lo que la rodeaba, que el resto era pura foto, pura pose, teoría decimonónica y pura demagogia, que de aquí a media hora las “Tristanes” se irían a su house a cumplir sus deberes de esposa, de mujer y de amante (porque ya es tarde -mira el reloj- y si no las suenan). Puta, quise decir tantas cosas, se me había subido el trago, creo, y ya estaba medio out, pero la verdad es que también me acordé de mi madre y de las mujeres que me han antecedido. De mi abuela, por ejemplo, que no sabía nada del 8 de marzo y esa onda media punk en que se ha enfrascado ahora esta niña, quien pretende ser una especie de Valerie Solanas postfenómeno de El Niño, fotocopiando el Manifiesto de la Organización para el Exterminio del Hombre para repartirlo en la marcha a las chibolas universitarias que de seguro saldrán (cintura descubierta) con su pancartita en la mano y una banderola larga, larga como su represión históricamente conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ah, y no es que me llegue altamente el que la mujer promedio perciba el 30% menos del salario que percibe un hombre, que las cuatro (gatas) o representantes en el parlamento no suenen ni truenen en materia legislativa, y que las mujeres de mi país se pasen más tiempo en casa con los niños que el tiempo que pasamos los hombres, pero a la franca qué rayos se puede hacer: nada... Tú querrás cambiar el mundo, ¿pero y el resto?...”. Estaba en eso, pensando decir que ella la más machista de todas (porque le gustaban los machos) cuando se puso a llorar. Fue un momento terrible, un llanto casi silencioso, largo e histórico. Me dijo que ésta vez no intentaría pagar la cuenta, que en adelante ni siquiera haría la finta o el ademán de coger su cartera a la hora en que Dallas –el mosaico- se acerque con su cara insensible de “ya voa` a cerrar”. Nos fuimos caminando, el malecón permitía una vista espléndida y había un tipo orinando en uno de los arcos. Quise seguir hablando pero mi garganta no vomitó ruido alguno. El ocho de marzo, el ocho de marzo, ¿qué día cae ocho de marzo? –pensé- intentando hacer coincidir la fecha con mi día libre en el periódico. Recordé camino a casa las depresiones de mamá, el empastillamiento de varias tías cercanas y la alienación de mis vecinas acostumbradas a la oficina mientras sus desempleados esposos se adaptan a la fuerza a tender la ropa en la azotea, a sazonar sus cebichitos monses con las fórmulas de Don Cucho y a llevar-traer a la chibolada del cole “porque no hay pa` la movilidá”… Quise decir muchas cosas, hablar de la actitud de propiedad de los hombres para con ellas, pero pensé que si decía algo podría sonar imbécil. Nos fuimos despacio, como quien no quiere llegar a ningún lugar. ¿Te gusta Molotov? –me dijo-, prefiero a otras bandas –respondí-, y ella me llevó a comprar discos, a chequear las letras de canciones desconocidas y a buscar en el “hueso” alguna lectura interesante. Yo no sé quién le habrá dicho o dónde habrá leído que no todos los seres humanos feministas son mujeres, que hay gente con condiciones en el sexo fuerte y que a veces sólo basta con escuchar un disco, tararear una canción y escribir una crónica sobre el poder, sabe Dios con qué objetivo vedado. Chiquita, sólo por curiosidad…¿cuándo es la marcha, ah?...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-117086728742789847?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/117086728742789847/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=117086728742789847' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086728742789847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/117086728742789847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2007/02/give-me-power.html' title='Give me the power'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116337585402500479</id><published>2006-11-12T15:54:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T15:57:34.046-08:00</updated><title type='text'>UNA EVOCACIÓN DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cecilia Bustamante *&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;«Tú ves como niño, algunas cosas que los mayores no vemos...»&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los ríos profundos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Después de los catorce años fui rescatado por la sociedad de los «blancos». Fui huérfano de madre a los tres años. Luego de una adolescencia de trotamundos por el territorio humano y geográfico más diverso y hermoso, alcancé a ingresar a la Universidad de San Marcos de Lima. Murió mi padre cuando acababa de entrar a San Marcos. Ya profesor en el colegio fiscal ‘Mateo Pumacahua’ de Sicuani, en 1939, me casé...»1&lt;br /&gt;Mi padre había viajado al norte del Perú a tentar fortuna. Regresó a Lima en 1939, con varios niños y poca fortuna. Veníamos con grandes deseos de conocer a los abuelos, tíos, primos, cuyas imágenes y nombres mi padre había mantenido vivos en —para mí— fantásticas historias. A la luz de la lámpara de gasolina escuchábamos en la alejada hacienda piurana de Parihuanás sus relatos sobre nuestros choznos, bisabuelos y abuelos en varios lugares del sur del Perú y el norte de Chile. Relatos sobre las más cercanas figuras de sus hermanas menores Alicia y Celia —las que se dibujaban en mi imaginación infantil como dos mujeres extraordinarias. La voz de mi padre se teñía de admiración y cariño al recordarlas. Pusimos por fin pie en el Callao, luego de tres días de viaje por mar desde Paita, Piura, en el barco «Reina del Pacífico». Mi madre viajaba con seis niños, el menor de dos años, y todos nos mareamos. Vino a recibirnos en el puerto, nuestra familia. Sentí para siempre una gran admiración por Alicia y Celia. No eran como otras personas: parecían unidas por un lazo especial de fuerza, una pasión que animándolas les concedía singularidad y belleza. Más tarde comprendí que esa pasión incluía su ideal político y su labor a favor de los indígenas del Perú. Viajaban constantemente por los pueblos de la costa y de las sierras reuniendo objetos de arte popular que más tarde conformaron su famosa colección de «Arte Popular Peruano».2&lt;br /&gt;Alimentaban un agresivo amor al Perú, en defensa de lo nativo y por el reconocimiento de los artistas populares a quienes constantemente ayudaron. Fue natural que se conocieran con José María Arguedas cuando éste llegó a Lima. Alguien lo llevó a ese centro peruanista, indigenista, la «Peña Pancho Fierro» que ellas habían fundado (¿1938?) y que funcionaba en un rinconcito en la Plazuela San Agustín. Allí, artistas e intelectuales peruanos y extranjeros que visitaban Lima convergieron por más de veinte años conformando la vanguardia de la vida cultural peruana3. José María tuvo amores con la bella arequipeña Adelita Montesinos, con quien la vida me cruzó en mi adolescencia inquieta y ella me cuenta la rivalidad que hubo entre ella y Celia por el amor de José María con quien ya se iba a casar. José María se enamora y casa con Celia en 1939 en una fecha que no recuerdo pero que sí dejó algunas imágenes en mi recuerdo4 .&lt;br /&gt;Mis abuelos Josefina Vernal y Luza (nacida en Iquique) y Carlos Bustamante y Gandarillas, arequipeño, vivían en el segundo piso de una casa colonial en la calle Mariquitas 336, en el centro antiguo de Lima. Había más gente que de costumbre, los Bustamante y Moscoso estábamos de regreso en Lima y vivíamos en casa de los abuelos. La abuela estaba ciega desde hacía varios años, Celia era su última hija y la más querida. Ese día la abuela deseaba saber todo lo que estaba sucediendo a su rededor: cómo vestía Celita, qué hora era, quiénes iban y venían. Sabía que su hija emprendía viaje a la sierra luego de la ceremonia. Yo había aprendido a leer muy temprano y me había convertido en su «lectora y acompañante». Deseosa de comunicación, la abuela me confiaba largas historias de su niñez en Iquique y luego su vida de colegiala en Europa, recuerdos de un mundo que había desaparecido. Hablaba a un niño, quien confiamos que olvide. Celita se casaba, me decía, con un escritor que hablaba el quechua y que escribía mezclando el castellano y la lengua nativa. Un muchacho inteligente que había encontrado un puesto de maestro en un pueblo cerca del Cuzco, y que se llamaba Sicuani. Allí llevaría a mi tía Celia cuando se casaran. Lástima que no tenían dinero. Y dejaba resbalar algunas lágrimas en su oscuridad.&lt;br /&gt;—Me llama ‘doña Josefina, la cieguita’; quisiera poderlo ver. Buen muchacho. Un escritor, lástima que van a trabajar tan lejos, pero así son los artistas...&lt;br /&gt;Algo más la tenía triste:&lt;br /&gt;—José no estará aquí. Se casarán por poder, ¿entiendes?&lt;br /&gt;—No, abuela.&lt;br /&gt;—Otra persona representará el novio. Además, no van a ir a la iglesia, ellos no creen en esas cosas.&lt;br /&gt;Suspiraba, se secaba lágrimas de sus ojos vacíos, con su pañuelito con olor a lima que luego escondía en una de sus mangas. No recuerdo quién representó a José, tal vez Carlos Cueto Fernandini, aquel día, entre las maletas a medio cerrar, algunos parientes cercanos, poquísimos amigos. Celia se apuraba, vestida en un traje corto blanco, de dos piezas, tejido a palillos, se la veía muy linda. Alicia, emocionada y chaposa, ponía en orden la partida. Las dos entrañables hermanas se iban a separar por primera vez.&lt;br /&gt;José María, Celia y Alicia formaron una tríada unida por sus ideales y trabajo. Su amiga Emilia Barcia la hizo entrar a Alicia a trabajar en un Jardín Escolar. Lo que Alicia como artista que era, hizo de aquellas actuaciones escolares con sus pequeños, era algo maravilloso de verse: el papel crepé en formas fantásticas, los brillantes colores, los chiquitos parecían duendes salidos de algún cuento mientras danzaban a la primavera en el parque Neptuno. Durante por lo menos un cuarto de siglo su casa fue también posada de los artistas populares que llegaban a la gran ciudad desde las alturas de los Andes. Sus coincidencias eran fecundas y la época de su más profunda búsqueda y producción se dio mientras estuvieron juntos. José escribía sobre un mundo que Alicia pintaba en sus cuadros y Celita hacia real en la naciente colección. Ella apoyó y alentó vivamente a su marido, el escritor serrano que se imponía en un medio tan clasista y superficial como tiende a ser la sociedad limeña. Mis tías conocían ese ambiente y lo desafiaron constantemente al precio de algunos pesares de los abuelos, que las aprobaban en silencio, y al de la censura de algunos parientes con resabios de aristócratas venidos a menos.&lt;br /&gt;La tía y su escritor se fueron a su pueblo de la sierra. A veces llegaban cartas y fotos. Mucho campo, sol, trigo, música: la esencia misma de lo que a ellos les gustaba. Viajaban a otros pueblos, su amigo Emilio Adolfo Westphalen se les sumó en un viaje, con Celia y José enlazados bajo el sol, una fotografía los fijó felices a todos en traje de baño. Tiempo después volvió de visita «la pareja» como los llamaba mi abuela. Entonces conocí a José María. Era un hombre muy sencillo, modesto, dulce. Reconocí en él a los amigos de provincia en las sierras donde habíamos crecido. Su aire infantil nos invitaba al juego, a los cuentos. Resultó ser muy preguntón: quería saber de nuestras historias, lo que habíamos conocido, escuchado, aprendido, comido, jugado; lo que los indios de esos pueblos nos contaban en las tardes.&lt;br /&gt;Recordé el sabor de estas divertidas conversaciones, varios años después cuando tuve en mis manos Canciones y cuentos del pueblo quechua (1947), colección de tradiciones, mitos y leyendas que recogió de las colegialas del colegio donde yo estudiaba y en otros planteles del país. Celia y José se instalaron en casa de mis abuelos. Trabajaban mucho y no se podía jugar siempre con él. Su cuarto era un lugar fantástico para mí. Colmado de objetos de arte popular peruano y mexicano, de alforjas, chullos, quenas, llicllas, un charango, una guitarra, papeles, una máquina de escribir vieja y ruidosa en la que mi tía Celia tecleaba. Era una mezcla de taller y «cuarto donde se vive». José escribía a mano. Tenía lisiada una mano, había escuchado que cuando niño José había tenido madrastra muy mala que lo maltrataba. Supuse que algo tendría que ver con esos dedos encogidos y me daba mucha pena.&lt;br /&gt;José María conversaba mucho con mi abuela en la penumbra del comedor; yo los observaba a través de la mampara, en alguna tarde opaca de invierno limeño que me apretaba el corazón con algo parecido al miedo. Desde mi sillita de mimbre veía que estaban juntos a la cabecera de la mesa, como si él estuviera dando quejas de sus penurias de niño. La abuela sacudía la cabeza, le hacía preguntas, le tanteaba la mano.&lt;br /&gt;Cuando él estaba trabajando, no debíamos entrar a su cuarto. A veces nos llamaban a saludar a algún amigo que querían nos conocieran, a algún pariente, rápidamente. Así conocí a Alliocha, hijo de sus amigos Ortiz Rescaniere. Le tenían especial predilección: era un chiquillo inquieto, vivaz. A él se referiría José María en su carta de despedida al Rector de la Universidad Agraria: Alejandro Ortiz, su discípulo muy querido. Una tarde llegó a buscarlos un joven flaco, alto y narigón. Con las manos en los bolsillos del gabán, aire apurado y una sonrisa simpática. Era Sebastián Salazar Bondy que había retornado de Buenos Aires, luego de su divorcio de una actriz argentina. Ingresó al grupo de sus amigos de la Peña. No hubiera imaginado que mi hermana Alicia casaría más tarde con su primo hermano; este noviazgo nos acercó como familia en mis años de vida literaria en Lima, y sin darme cuenta interferí en sus amores con mi hermana menor, Marcela. (Luego de haber compartido lindos tiempos en la Lima criolla de entonces, nos distanciamos. Siendo un intelectual cada vez más influyente en la cultura peruana de entonces, su enemistad fue uno de los obstáculos más grandes en mi carrera, porque diremos que heredé la de sus solidarios discípulos que Lima llamaba «las viudas de Salazar Bondy».)&lt;br /&gt;Otra vez, en el mes de octubre, en la casa de los abuelos arreglaron los balcones de la casa para que llegaran sus amigos toreros a ver pasar la procesión del Señor de los Milagros, a echarle flores deshojadas mientras subía el incienso al ritmo de la música. Manolete entre ellos, lo mismo Dominguín y algunos otros señoritos toreros que hacían tientas en la hacienda Huando donde vivía mi tía Rebeca de Simpson.. Tuvieron luego, una casita de playa en el puerto de Supe, al norte de Lima. Era entonces un puerto quieto y hermoso, sin fábricas de harina de pescado. Allí invitaron año tras año a sus amigos de la Peña y después de la temporada comentaban con mi abuela los amoríos y acontecimientos del verano: los de Blanca Varela con Gody Szyszlo , o Sebastián. Los de mi exótica y seductora prima Nita, que era su favorita. Visité una vez esa casa o rancho, cuando aún no estaba terminada de construir, algunos cuartos sin techo, un patio mirando hacia el mar, macetas por todos lados, conchas incrustadas en las paredes de los baños. Y cuadros de pintores indigenistas en las paredes del comedor. Pasaron en Supe con sus amigos pintores, poetas y músicos, inolvidables veranos.&lt;br /&gt;«Ella (Celia), su hermana Alicia y los amigos comunes, me abrieron las puertas de la ciudad de Lima, me hicieron más fácil mi no tan profundo ingreso a ella y, con mi padre y los libros, el mejor entendimiento del castellano, la mitad del mundo. Y también con Celia y Alicia empezamos a quebrantar la muralla que cerraba Lima y la costa —la mente de los criollos todopoderosos, colonos de una mezcla bastante indefinible de España, Francia y los Estados Unidos y de los colonos de sus colonos...» 5&lt;br /&gt;Otro día mi abuela mencionó que José estaba terminando un libro, y que no había que entrar a su cuarto, ni tocar algún papel.&lt;br /&gt;—Va a publicar un libro nuevo. Tu tía Alicia ha hecho los dibujos, las viñetas se debe decir.&lt;br /&gt;Sí, ya lo sabía. Había visto a Alicia ante su caballete. Me gustaba verla pintar, pero la importunaba haciéndole muchas preguntas que no sabía indiscretas. Como por qué todos eran tan amables con los primos ricos. Otra de ellas, la irritó tanto que me dio con la paleta en la cabeza, salí disparada y resentida. Así que no le conté a mi abuela cómo eran sus nuevos dibujos y menos sobre los cuadros que estaba pintando. Por lo general, le leía las notas sobre las exposiciones, también lo publicado respecto a José María. No entendía yo gran cosa pero reconocía algún nombre, mi abuelita disfrutaba mucho y se llenaba de orgullo:&lt;br /&gt;—Lee eso de nuevo, cómo dice... ¿excepcional, auténtico?&lt;br /&gt;Poco después apareció Yawar Fiesta. El día que llegaron algunos paquetes, no se podía ni caminar. Algunos amigos, mis otros tíos y tías, mis primos, todo era un alborozo. La abuela me llamó más tarde después del lonche, como siempre, para que le hiciera conversación. A la cabecera de la enorme mesa, esta vez me di cuenta que no iba a escuchar la radio.&lt;br /&gt;—Ven, Yola, léeme ahora el libro de José. Dime bien cómo son las viñetas.&lt;br /&gt;Y sacó de su regazo un ejemplar nuevecito, se trataba de un libro de muchas páginas que le describí minuciosamente, el pie de imprenta, todo. Mi abuela que había crecido en Europa, regresó al Perú a los 26 años para casarse con el señor Bustamante, de Arequipa. Ella hablaba cinco idiomas, pero prefería el alemán: sabía de memoria poemas de Goethe, Schiller. Al leerle Yawar Fiesta nos deteníamos en las palabras quechuas.&lt;br /&gt;—Parece alemán. ¿Le gustará a la gente el uso del quechua en un libro?&lt;br /&gt;«¿Qué soy? Un hombre civilizado que no ha dejado de ser, en la médula, un indígena del Perú; indígena, no indio. Y así he caminado por las calles de París y Roma, de Berlín y Buenos Aires...»&lt;br /&gt;Cuando terminábamos de cenar en la larga mesa presidida por mi abuela y a la cual se sentaban mis tres tíos, los siete nietos de entonces y mis padres, mis tíos elegían algunas noches a un par de nosotros para ir con ellos al Correo Central en la Plaza de Armas a depositar sus cartas. Nos llevaban de la mano en la niebla de Lima, a veces bajo la garúa. Lima no era todavía una gran ciudad despersonalizada. Tenía un discreto sabor colonial, con sus balcones coloniales que se veían en la noche como cajitas de encaje dibujadas por la luz interior. Ellos comentaban a veces la última reunión en la Peña, su trabajo. Aunque no captaba sus conversaciones mayormente, sentía que los tres poseían algo que me hacía verlos diferentes.&lt;br /&gt;Otras noches, José nos iba hablando en quechua, haciéndonos recordar lo que habíamos aprendido en nuestras vacaciones en Huariaca, el pequeño pueblo en la zona minera donde mi padre se había establecido para vender madera a las minas. Nos enseñaba algunas frases que cuando las estrenábamos con nuestros amigos del pueblo, resultaban ser chistes colorados o palabrotas. Algunas hasta ahora las uso. Mis tíos viajaron también a México y luego hablaban mucho de ese país. Tuvieron gran amistad con el revolucionario mexicano Moisés Sáenz. Una fotografía suya estaba en lugar preferente, al lado del caballete de mi tía Alicia. Décadas después, me crucé en Estados Unidos en alguna reunión cultural, con una sobrina de Sáenz quien me habló queriendo confirmar detalles de aquella relación amorosa. Los tíos hablaban del arte popular peruano y mexicano, amenazado de ser destruido por el turismo, la pobreza y el abuso contra los indios. Cuando se ponían a trabajar, estaban a una gran distancia en un mundo que yo admiraba y que los hacía vivir como sólo ellos eran.&lt;br /&gt;Alegres, jóvenes, apasionados. Todo lo que los rodeaba adquiría un acento de belleza y plasticidad. Sus ropas, sus cosas, la disposición de los muebles, sus souvenirs, algunas plantas, los gatos, sin los que José no podía estar. Los veo aún: José rasgueando su charango en el ocio de una tarde feliz, cantando suavemente huaynos que me eran familiares; o, sino también el estentóreo «Wifalalaaaa! Wifalalaaaaa!». De vez en cuando se lanzaba a bailar. José era como un niño más en la casa. Lo admirábamos en parte porque mi abuela nos había enseñado a respetar el talento, la inteligencia. Cuando nació mi hermana Nora, mi madre le pidió que la llevara a la pila del bautismo. A José le agradó mucho eso de ser padrino.&lt;br /&gt;«Desde 1943 me han visto muchos médicos peruanos... y antes padecí mucho con los insomnios y decaimientos...»6&lt;br /&gt;Después que terminé mi secundaria, veía poco a José María. Alguna vez me buscó en el diario La Crónica donde trabajaba y me pidió mis poemas; José Flores Araoz me había publicado en la revista Cultura Peruana y le dio curiosidad, así que le llevé un folletito a su oficina del Museo. Estaba nervioso, distinto, tenso. Viajaba mucho, se había vuelto famoso, y se había mudado varias veces huyendo de los ruidos que lo perturbaban fácilmente, los ladridos de los perros, las peleas de los gatos, las estridencias de los vecinos, el ruido callejero. Algo se derrumbaba sutilmente entre ellos y el amor pereció en este caos. Se separaron en 1964, habían compartido la vida más de veinte años; ella no lo había acompañado en sus viajes, él iba con frecuencia a Chile por atención psiquiátrica.&lt;br /&gt;Toda mi numerosa y conservadora familia no pudo comprender nunca por qué José dejó a Celia y menos, que hubieran resuelto comunicarse hasta el final. Mi abuela sí lo hubiera entendido.&lt;br /&gt;Pero ya no estaba viva entonces. Disintiendo con la política familiar, yo iba a buscarlo a veces en la Galería de Arte donde trabajaba su nueva mujer, la chilena Sibila Arredondo. Una vez estuvimos tomando café en el «Viena» con Ángel Rama, al lado de la Galería. Yo planeaba salir del Perú, ya estaba casada y tenía tres hijos pero quería viajar, de eso hablamos, como al ir a México había decidido volver. Me dio nombre de algunos amigos, lo mismo Ángel a quien no volví a ver sino en Austin en un Congreso. También se quejó de su salud, José estaba muy tenso era verdad, era fines el año 1968. Fuimos a la Galería porque me dijo que quería conociera a Sibila: era una mujer joven, ojos de expresión profunda, vivaz, con un velo cálido en la mirada. Me quedé sorprendida, se parecía en algo a mi tía Celia.&lt;br /&gt;Alicia y Celia continuaron viviendo juntas. Alicia sufría un enfermedad que la inhabilitó físicamente, hoy creo que fue el mal Lou Gherig. Trabajó hasta cuando pudo en el Museo y Luis Valcárcel al ver las dificultades que tenía para movilizarse, le cedió su Despacho de director en el primer piso. Murió en brazos de Celia el 27 de Diciembre de 1968. Recordándola, José María escribió en el diario El Comercio el que sería uno de sus últimos artículos:&lt;br /&gt;«Alicia Bustamante Vernal formaba parte de la élite artística limeña, teóricamente convencida del ilimitado destino que ofrece el arte y la cultura peruana, el arte llamado indígena... en sus apasionados viajes por los pueblos serranos llegó a cumplir una función inestimable... llegó a ser solamente lo que tantas veces se ha dicho de ella: que fue quien ofreció a Lima por primera vez una exposición de arte popular peruano (1939), por primera vez alcanzó la hazaña de exponer el arte tradicional peruano en las capitales europeas (1959), todo esto sin haber tenido nunca fortuna personal; pero aún así no fue ésta la mejor obra de Alicia Bustamante. Igualmente importante fue que ella se convirtiera en un puente vivo entre los dos mundos culturales aún hoy muy separados y que estaban mucho más cuando ella salió s los pueblos a recopilar el arte indígena. Transida por las luces y los amores a la obra de todos los artífices indios y mestizos a quienes ella se acercó, pudo a su vez mostrar a esos artífices el cambio que estaba operándose en el otro universo social del país. Ella, Alicia, tenía la facha, el rostro típicos de los menospreciadores que formaban la casta de los dominadores, pero Alicia era distinta. A pesar de no hablar quechua ella se ganaba en instantes... la confianza y el afecto de los alfareros, tejedores, imagineros... convencía de que no todos los «mistis», no todos los «blancos» eran sordos y como hechos de otros materiales misteriosamente impenetrables y odiosos... Sin duda le debe mucho a Alicia Bustamante la difusión del arte popular y lo que este hecho representa para la cultura peruana... nadie duda que a nadie le debe más el país que a ella.»&lt;br /&gt;José María se suicidó finalmente y murió el 2 de diciembre de 1969. Mandó llamar a Celia en su lecho de muerte, a su amigo Carlos Cueto le tuvo al lado. Y muchas personas habían, mis tíos habían sido del Partido Comunista, y se percibió en estos dos grupos los divisionismos de la izquierda de entonces. Unos demostraban simpatía y apoyo a Celia, otros a Sibila. Su entierro fue un acto político, no había dinero suficiente para su tumba, Alicia Maguiña inició una colecta. No tuvo hijos. Celia lo sobrevivió hasta 1973, murió trágicamente el 25 de agosto de ese año. Camino a Supe. En un artículo en El Comercio, firmado con las iniciales H.B.G. el 14 de septiembre del mismo año, se dice de ella: «El país ha perdido a una mujer excepcional que dedicó su vida a las más altas manifestaciones del espíritu. Se reafirmó en su condición de infatigable promotora del arte popular... hasta el último instante de su vida, Celia, como antes su hermana Alicia, estuvo dedicada a la colección, cuidado e incremento de la «Colección de Arte Popular Peruano».&lt;br /&gt;Terminaron así, separados y víctimas al final de un medio tan inclemente como es el Perú para con sus creadores. José María y Celia no dejaron hijos. Alicia no se casó, irritó sí algunos convencionalismos limeños. Dejaron muchos libros, algunos cuadros, su magnífica colección de arte popular. Todo fue disgregado lamentablemente por la propia familia. Sin embargo, tenía yo el propósito de tratar de reunir sus documentos y tener en la Universidad de Texas en Austin un Centro de Documentación y Archivo José María Arguedas, lo que no se pudo hacer. José Miguel Oviedo, que andaba de visita entonces por Austin, me dijo al descuido: «Olvídate... es una tarea imposible... si parece que nunca hubieran existido...»&lt;br /&gt;Pero conforme pasan los años, parece que se los escuchara cantar cada vez más fuerte con el maestro Oblitas de Los ríos profundos:&lt;br /&gt;Aún estoy vivo,El halcón te hablará de mí,La estrellas de los cielos te hablará de mí,He de regresar todavía,Todavía he de volver.&lt;br /&gt;1.      Entrevista con Tomás Escajadillo, en Juan Larco, ed., Recopilación de textos sobre José María Arguedas, La Habana, Casa de las Américas, 1976.&lt;br /&gt;2.      Donada en vida de ambas hermanas a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima y al pueblo de Cuba. Celia viajó a Cuba con ese fin en 1971. La confunden conmigo en el Aeropuerto de Barajas y me despiden de mi trabajo en el Consulado de EE.UU. en Barcelona. Cuando se encontraba dedicada a entregar la otra parte de la colección a la UNMSM, muere en un accidente el 25 de Agosto de 1973 en el pueblo de Barranca, lo que no se descubrió hasta varias semanas después. Su labor quedó inconclusa.&lt;br /&gt;3.      La escritora puertorriqueña Concha Meléndez dice en un recuento de su viaje al Perú: «La Peña Pancho Fierro es un sitio de reunión de las gentes de letras y arte de Lima... Dirigen la Peña dos muchachas jóvenes, inteligentes, limeñas en la gracia y en el tipo: Alicia y Celia Bustamante. Mirándolas reír, conversar... recordaba las observaciones de Radiguez (sobre las limeñas), José Sabogal pintó el retrato de las dos hermanas en grupo. Me presentaron a Xavier Abril, Emilio Adolfo Westphalen, Enrique Peña Barrenechea, Jose Hernández, Alberto Tauro, Orestes Plath, Martín Adan, César Moro, José María Arguedas, el cuentista de «Agua...» Entrada al Perú, La Habana, 1941, pp. 48-50.&lt;br /&gt;4.      La partida de matrimonio y unos pocos documentos de los tres, los doné a la «Nattie Lee Benson Collection» de la Universidad de Texas en Austin.&lt;br /&gt;5.      Carta a Gonzalo Losada, Revista Oiga, Lima, No. 353, 1969,pp. 17-18.&lt;br /&gt;6.      Carta a Sibila Arredondo, Revista Visión del Perú. Lima, 1970. No. 5, pp. 28-29&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Cecilia Bustamante es escritora, poeta, periodista, editora y conferencista de origen peruano. Recibió el Premio Nacional de Poesía del Perú. Su obra literaria ha sido traducida y publicada en varios idiomas. La presente nota es una versión corregida y aumentada de otra que apareció en Eco, Tomo XLI/2, No. 248, Junio, l982, Bogotá, Colombia.&lt;br /&gt; &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116337585402500479?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116337585402500479/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116337585402500479' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116337585402500479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116337585402500479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/una-evocacin-de-jos-mara-arguedas.html' title='UNA EVOCACIÓN DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116334962292644978</id><published>2006-11-12T08:29:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T08:40:22.936-08:00</updated><title type='text'>EN BLANCO Y NEGRO *</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Lucita Eustaquio y para&lt;br /&gt;Fernando Bazán Blass.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Lo han quemado todo. Han volado el alambique, las máquinas, los edificios y el ingenio. Puente y Palo Seco han quedado en llamas... ¿Ves esa luz del fondo?... Todo eso era la hacienda, y esa luz ahora es fuego, Mariano, el blanco y negro, el fuego de esta guerra… Arroz, azúcar, alcohol, los chilenos se han llevado hasta los caballos y las vacas. A esta hora ya nada queda en Chimbote, nada carajo, si todo lo han quemado esos mierdas...&lt;br /&gt;Es lunes, está anocheciendo en el mar y Pablo deja caer unas lágrimas a bordo de El Silencio. Al fondo, sobre la franja costera y haciendo a un lado la bandera italiana que flamea en la nave, se elevan enormes lenguas de fuego. Las balas silban sin cesar en las calles del puerto, las mujeres gritan y los niños lloran; muchos continúan llegando hasta la escala del barco pero no hay espacio para todos. Hasta los esclavos coolíes de los ingenios de azúcar han escapado de los asesinos y han venido a pedir apoyo porque no tienen a dónde ir. Todo es un caos. Desde el viernes sólo hay saqueos, muertes y embarque de mercaderías. La Chacabuco ya no tiene bodegas, igual sucede con las otras naves. Y esta negra y espesa humareda continúa tiñendo el cielo de la bahía que se ilumina con la luz siniestra de los petardos y el incendio en la estación del ferrocarril…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Cómo se llama, señora?&lt;br /&gt;-         Cayetana.&lt;br /&gt;-         Pase usted, por favor, suba a los niños... Se quedarán en mi camarote, ¿le parece?... Mariano, dale mis llaves, que les den de comer algo, que les cambien de cobijas... No, señora, guárdese ese dinero; le hará falta, sabe, aunque aquí no haya nada que comprar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo enviar mis notas informativas mañana, ponerlas en dos colores que el periódico ya no espera. He estado callado casi cuatro días. Desde el viernes 10 que empezó todo esto “La Patria” no recibe ninguna crónica, pensarán que algo malo me ha pasado. Voy a la Aduana, a lo que queda de ella. Dertreano, el hacendado arruinado, ha convocado a una reunión en una casa de la Calle del Comercio. El pobre se va a Lima, pero igual ha dicho que financiará a la guerrilla. Vengo pronto, Mariano, si hay demasiados soldados traeré a todos, haremos la reunión aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche que Pablo y los muchachos vinieron, me recorrió el cuerpo una especie de escozor. Será que hablaban de volar la Itata o la O´Higgins que llegó ayer, cargó hoy y se va mañana. Será que todo esto de las armas, el soldado chileno muerto que amaneció en La Cuesta, la guerrilla que se ha organizado y la gente que llega hasta aquí a preguntar la manera de unirse, como que me ponen nervioso. Anoche Pablo y la gente hablaron también de matar a Lynch. Dijeron que a su regreso de Supe con los rifles y los cañones de sitio, podrían cogerlo apenas salido del muelle, que no importará lo que suceda luego porque ya han visto demasiado, que por sus mujeres violadas y sus hijos muertos lo matarán mil veces...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Usted es un hombre valiente, señor Aróstegui, aunque no lo parezca…&lt;br /&gt;-         Un periodista tiene al menos algo de valiente, Cayetana, y llámame Pablo, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cayetana sonríe, le habla de su esposo muerto en el incendio de Puente, le muestra su reloj de plata, el dinero y los bonos bancarios que lleva; le pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿A qué hora vendrán todos?&lt;br /&gt;-         En media hora. La Itata debe estar entrando en Chimbote a las nueve, ya todos están armados y avisados. Las joyas, el dinero y la chafalonía de las cajas, Cayetana, puedes guardarlas aquí en mi camarote, estarán más seguras.&lt;br /&gt;-         ¿Y Mariano?, ¿no te acompañará?&lt;br /&gt;-         A Mariano, la verdad, no lo entiendo. Esperaba mucho más de él, no se qué tiene... Igual habrá que arreglárselas, nos bastaremos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… ¡Qué te pasa, Mariano, qué mierda tienes!... ¿Acaso te vas a orinar ante los sucios chilenos?... ¿qué no ves que a todos aquí y hasta a los italianos de El Silencio, el Paulina y la Catherine, nos jode, nos arde carajo, el incendio en Palo Seco, lo del tren, lo de la Aduana?... ¿Qué no ves los cientos de mujeres que han violado esos perros en la Alameda, en San Víctor, en San José y los niños muertos?, ¿acaso eres ciego?, ¡no te mueve, por Dios, el incendio, la destrucción de Chimbote!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo piensa que soy un insensible, que me importa un carajo la situación de la gente y todo lo que se vive. Él no sabe, no entiende… Yo no tengo por qué morir, por qué perder… Mañana debe llegar la Itata con las armas y con Lynch; debo levantarme temprano y ver lo de Cayetana, ir al muelle antes que aclare; a esta hora ya deben haber leído el mensaje que dejé en el cuartel de la Alameda, es cuestión de esperar, de estar preparado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Tengo un mal presentimiento.&lt;br /&gt;-         Espero que sea malo, muy malo Cayetana, pero no para nosotros. Ya he visto demasiado, sabes. Vengo de cubrir lo de Tarapacá y la toma de la plaza de Arica, ya no doy más, la verdad. Voy a terminar abandonando el periódico, mi casa, enrolándome en la guerrilla. Hay cosas, Cayetana, con las que uno no puede vivir ni dormir tranquilo…&lt;br /&gt;-         Te deseo lo mejor, Pablo, que Dios te guarde. Mis niños y yo rezaremos hoy por tu buena salud. Toma, te obsequio mi medalla; úsala, Santa Rosita te cuidará… Ojalá este barco nos lleve lejos, lejos de Lima, Pablo, porque dicen que los chilenos pronto desembarcarán allá.&lt;br /&gt;-         Yo nunca he visto tanta barbarie como aquí en Chimbote, tanta dinamita, tanta sangre y tanto fuego… Pero ya me decidí. Dejaré mi espacio aquí en el barco, ahora soy otro, me voy con los muchachos a continuar la guerra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Marianoooo!..., ¡Marianoooo!..., ¡mierda, carajo, que no escucha ese imbécil!... ¡Vamos muchachos, quémenlos a todos, disparen, carajo!, ¡fuegoooo!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las balas silban en el muelle. Treinta hombres se enfrentan a tiros a la columna de cazadores del Colchagua que bajó de la Itata. Lynch ha recibido un disparo en el brazo y está sangrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Carajo, por qué no explotan las cargas!..., ¡qué mierda pasa, dígame alguien qué mierda pasa con el muelle!..., ¡Mariano, dónde está Mariano!..., ¡disparen, muchachos, quémense a todos los chilenos que puedan!, ¡Fuego y más fuego!..., ¡Fuegoooo!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no basta, Pablo, con ser valiente. Una cosa es tener valor y otra ser cojudo. ¿Qué mierda vas a ganar matando a Lynch?, ¿acaso vas a poder hacerlo?, ¿le vas a cambiar el destino a esta guerra acaso?... Carajo, soy peruano pero no imbécil. Por lo pronto ya me hice de las joyas y el dinero; Cayetana se puso difícil: tuve que encargarme de ella y de los mocosos, lanzarlos por la borda… La dinamita bajo la estructura del muelle tampoco reventará, me he encargado. Ay, Pablito, soñador, cojudo, periodista tenías que ser…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me ha dado miedo morir, Pablo, la verdad. Cuando uno defiende a sus hijos, lo suyo, el país que uno tiene, la muerte es casi natural cuando llega… Ahora que te veo pelear con la camisa rota, desesperarte, arengar a los muchachos, y veo también como los ojos se te llenan de angustia, me arrepiento porque debí seguirte, cargar a los niños e internarme en la negra y humeante cabellera de fuego en las calles del puerto, apoyar la resistencia, hacerle frente a mi destino… Santa Rosa te cuidará, Pablo, piensa en eso, todo estará bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las doce, acaban de fusilar en La Cuesta a los dos últimos que se resistieron a declarar, y ya nos vamos. Dejamos este lugar de mierda que en fondo no es tan feo sino bonito, la isla esta que parece un dinosaurio durmiendo, el cerro negro coronado por el polvo espectral de las nubes y los ranchos ahora ennegrecidos por el fuego y las pisadas de botas en las arenas de la playa… Nos vamos, me voy por fin, y es como si todo quedara reducido aquí a dos colores: en blanco y negro partimos, nos vamos de Chimbote y seguro no volveré a pisar más este lugar; te quedas Pablo, por cojudo: bien muerto; todo estuvo bien hasta que decidiste cruzar la línea, traspasar lo que jamás debiste traspasar, pretender organizar lo inorganizable, la utopía posible, enseñarle a los chimbotanos a querer lo que les es ajeno, abrirles los ojos, hacerles sentir…&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tomado de la revista Mundo Cachina Nº 4. Chimbote, octubre de 2006&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116334962292644978?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116334962292644978/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116334962292644978' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116334962292644978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116334962292644978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/en-blanco-y-negro.html' title='EN BLANCO Y NEGRO *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116334207855117534</id><published>2006-11-12T06:31:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T06:34:38.566-08:00</updated><title type='text'>EL FIDEL QUE YO CONOZCO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Gabriel García Márquez&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de  umar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocinacon una especie de fervor científico. Se mantiene enexcelentes condiciones físicas con varias horas degimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar. Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganandoterreno, palmo a palmo, hasta que da una especie degran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es lainspiración: el estado de gracia irresistible ydeslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido lagloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.  José Martí es su autor de cabecera y ha tenido eltalento de incorporar su ideario al torrente sanguíneode una revolución marxista. La esencia de su propiopensamiento podría estar en la certidumbre de quehacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse delos individuos.  Esto podría explicar su confianza absoluta en elcontacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión yun modo distinto de persuasión según los distintosinterlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada unoy dispone de una información vasta y variada que lepermite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimosde la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minutode sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo acualquier cosa. No hay un proyecto colosal omilimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse ala adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porqueusted está rozagante.  Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar.Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina,había aparecido por primera vez en sus conversacionesdesde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo,como una simple conclusión aritmética, era que ladeuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograruna visión totalizadora, la que expuso en una reunióninternacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116334207855117534?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116334207855117534/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116334207855117534' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116334207855117534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116334207855117534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/el-fidel-que-yo-conozco.html' title='EL FIDEL QUE YO CONOZCO'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116329216096740824</id><published>2006-11-11T16:41:00.000-08:00</published><updated>2006-11-11T16:42:40.970-08:00</updated><title type='text'>EN LA CACHINA NO HAY MILAGROS</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ella dijo que eran unos desgraciados, que lo que hacían no lo realizaban por el resto, ni mucho menos por su exiguo salario. Dijo –entre otras cosas memorables- que le estaban arrancando un pedazo de su vida, un enorme e irrecuperable manojo de años de su infancia, y que todo aquello constituía un burdo, un inconsciente, un triste y desteñido acto que jamás se los perdonaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo además muchas cosas. Agregó que algo había que hacer ipso facto, se quedó mirando unos minutos y en silencio las obras de “recuperación” de la primea y segunda cuada de la avenida Buenos Aires como quien observa a un familiar enfermo antes de ingresar al quirófano o como aquel melancólico sumido en la melancolía que se sabe en tránsito inevitable hacia la trágica actitud de su tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí estábamos, sentados. El comedor de Heraldo, a esa hora reventando de clientes, y nosotros ante su pizarra acrílica y lo que restaba del menú. “¿Tu crees que esto le hará bien a la gente, que nos hará bien a nosotros, a todos los que sobrevivimos en esta podrida ciudad…?”. Quise decir que sí, que efectivamente, pero no pude ser hipócrita. Preferí mantenerme en silencio, limitarme a escuchar su hablar atropellado, impulsivo, sus arranques de franqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando mi familia llegó yo tenía diez años y los cachineros trabajaban en Gálvez, casi frente al Modelo. El día que el municipio los reubicó en el barrio, los odié con todas mis fuerzas; después, de a pocos, les fui tomando cariño, se hicieron arte de mi entorno, de mi mundo aunque ni siquiera les hable, parte también de la identidad de Chimbote, de nuestras vidas…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almuerzo se prolongó por más de una hora. Hubo momentos en los que ni siquiera probamos bocado. De afuera llegaba el polvo que levantaba la maquinaria pesada, el putamadreo de los obreros en pleno asfaltado de la vía, la mezcla de sonidos guturales de los animales a la venta en plena calle, el olor a trago adulterado de los ebrios en la acera, el insoportable hedor de las cloacas expuestas al aire enrarecido de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desde el año pasado nos han tenido con este cuento: el desajolo, el desalojo, que ya empiezan las obras, que ya colocan los buzones y la gente tiene que colaborar, que los vecinos esto, que los cachineros aquello… Lo único cierto aquí es que esas ratas han esperado la época electoral para recién remover la tierra, para empezar las obras…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le propuse un acto de auténtica crueldad: caminar a lo largo de la avenida Buenos Aires y “despedirse” de algún modo de lo que ha empezado a ser el pasado, de las gentes que la han visto crecer y desarrollarse en ese caótico espacio, despedirse en parte también de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Tu crees que el asfalto, la iluminación y los buenos para nada del serenazgo van a espantar a los cachineros y a su mundo?, ¿crees que los alcohólicos inmundos de esta zona van a deja la bebida y los trasnochadores de todo Chimbote dejar de venir a tomarse un caldo de cabeza a las tres de la mañana?, ¿ acaso asumes que los obreros humildes dejarán de venir a comprar aquí su ropa de trabajo, que los pastrulos dejarán el vicio por un pedazo de asfalto que ahora existe, que los choros, los paseros, se irán a otra zona y que la gente necesitada dejará de venir a vender su ropa, sus botellas vacías, sus herramientas, su balón de gas…”?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzamos a paso lento. Metro a meto la vi despedirse de su casera de los cuyes, del vendedor de chanchos que se acercó para estrechar su mano y no pudo evitarlo, del casero de los celulares que le vendió la batería de su aparato, del triciclero de la esquina que le carga sus bultos hasta Gálvez cuando se va de viaje, se despidió hasta de la imagen borrosa y color sepia que siempre tuvo la iglesia Señor de los Milagros con sus salidas polvorientas y procesiones sin nombre, le dijo también adiós a la señora que le guarda La Industria –con la Cultural de los fines de semana-, se despidió –sin decirlo- de todos, en parte también de mi, de La Cachina, de veinte años de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tres de la tarde en la cuarta cuadra de la avenida Buenos Aires y pasamos frente a un par de cámaras de gas de donde emanaba una fermentada pestilencia. Al frente un pequeño bar o chichería con música estridente, ladronzuelos peleándose en la esquina, borrachos vomitando el último rescoldo de sus hígados, niños orinando sobre la tierra junto a sus perros, mujeres de ropa ligera y mirada achuchumecada frotándose los muslos con infinita esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No es que no me guste la modernidad ni el orden, la limpieza mucho menos, tampoco que esté en contra de la “recuperación” de esta parte de Chimbote, pero lo cierto es que extrañaré los asaltos y gritos desaforados de los pandilleros a mitad de la noche, el chillido de los cerdos en pleno sacrificio y el aullido de los ebrios en la esquina del consuelo- Extrañaré –y no es cuento, sino la más pura y absoluta nostalgia- a la señora del maní confitado, a la que vende chocho con su vasito de llonque pal´ frío, extrañaré hasta las sabandijas y pulgas que se me suben por las bastas del jean y que de cuando en cuando me dejan estas ronchas, mira…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise decirle que la entendía, que los “ingenieros” y obreros que trabajaban en la “obra” eran unos auténticos desgraciados e inconscientes, que estaban acabando con todo el mundo surrealista en que vivía y que como dijo el otro día Jaime, un amigo común, “Tres cabezas y algunos sitios – léase La Cachina y varios bares inolvidables del centro de la ciudad- constituían el auténtico patrimonio cultural de Chimbote”, parte inalienable de todo buen portuario y pie salado, y que algo había que hacer para reivindicar entonces nuestra idiosincrasia prístina, caótica y popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En La Cachina no hay milagros, Augusto, aunque sea primero octubre – y día del periodista- yo se bien que todos ellos resistirán. Volveremos en unas semanas si quieres y encontraremos el mismo escenario arguediano, la misma metáfora bukovskiana en la mirada apirañada de los párvulos que egresan de la escuela; volveremos y hallaremos lo mismo nos alegre o nos conmueva, porque así es Chimbote y su fauna, porque aquí la teoría del caos se cumple a pie juntillas, porque hay sueños, complejos, vicios, traumas y modus vivendi que nunca mueren, porque así es –en suma- nuestra más sentida peruanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo tarde y la luz avanzaba en horas. Estábamos justo frente a los bares de El Infierno. Ella dijo que mejor nos fuéramos, que ya no era seguro y que se empezaba a cocinar la noche en La Cachina. Cuando nos fuimos, bajaba la triste barra del Gálvez por el centro de la avenida, cruzamos la pista y decidimos buscar a Jaime, recordamos que el otro día dijo que cómo era posible que ella haya celebrado su cumpleaños a secas, que dónde se había visto, que estaba con sed y que debíamos insertarnos en cierto tour -porque la vida era breve- camino al centro, al corazón de la ciudad…”. Hoy iremos al bar más innombrable, peligroso y marginal de Chimbote. “No importa, Jaime, un poeta muerto en La Cachina es mejor que cien héroes muertos, no lo olvides…”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116329216096740824?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116329216096740824/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116329216096740824' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329216096740824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329216096740824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/en-la-cachina-no-hay-milagros.html' title='EN LA CACHINA NO HAY MILAGROS'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116329190545728656</id><published>2006-11-11T16:32:00.000-08:00</published><updated>2006-11-11T16:38:25.460-08:00</updated><title type='text'>ROSINA DE PROSA Y POESÍA</title><content type='html'>Breve acercamiento a Aprendiz de m-a-g-a.&lt;br /&gt;Editorial Horizonte. Lima 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana María Intili *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosina es una escritora dulce y memoriosa, estridente o precisa, pero siempre poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la última entrega de Rosina Valcárcel Carnero, Aprendiz de m-a-g-a, evoca personajes vívidos. Podríamos pensar que el recuerdo es reciente, sin embargo pertenecen a diferentes épocas y edades de la autora. Desde la maestra del colegio en México o Frida Kahlo -cuya visión fue fugaz, días antes de su desaparición- hasta amigos o personas de reciente data.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Y aquella musa en silla de ruedas, se revela, es una hechicera de obsidiana, su cuerpo herido luce cual diosa azteca. Ella tiene 47, Padre 33 y esta aprendiz 7 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más adelante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2 de julio de 1954 se realiza un histórico mitin de fraternidad; ahí vimos inválida a la pintora Frida Kahlo, 11 días antes que abandonara para siempre La Casa Azul de Coyoacán. Ese año recién pude cursar el primer grado en el colegio particular Isabel de Castilla. Mi maestra Julia Cabrera, risueña nos enseñó:&lt;br /&gt;Estaba la pájara pinta/ sentada en un verde limón /con el pico picaba la rama…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su andar es azaroso y comprometido. Comprometido con las letras, las artes, la amistad. Atesora todo. Todo lo nombra, lo recuerda y lo ennoblece con su palabra. En diversas páginas su ser solidario y sensible entremezcla la verdad-real y el universo subjetivo (afecto-ficción), en pos de una ética y una estética contestatarias que conserven la memoria colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el inicio evoca con ternura y simpatía a su abuelo paterno en Cusco. El médico Cesar Valcárcel, camina con su mandil blanco, ofreciendo salud o palabras de aliento a los enfermos sin reparo. Cae pronto –bajo un descuido en su trabajo- contagiado y enfermo. Fallece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así Gustavo, su padre, huérfano, en medio de tanta desesperanza, recibe una beca, junto a Jorge y Oscar, dos de sus hermanos, para estudiar en Lima. Tenía seis años. Su infancia fue interrumpida en esta forma inhumana y cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Valcárcel iniciará un camino de lucha sin desmayo, sufriendo cárcel y destierro. Allí va nuestra Rosina de cuatro años a México, con Gustavo, Xavier y Marcel, sus tres hermanos y Violeta, su dedicada madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podré olvidar aquel verano de 1951 al filo de los cuatro años, cuando cerré los ojos para partir del Perú y semanas después, tras vertiginoso viaje, los abro en tierra mexicana, bajo un marcado danzón, sin entender por qué nos han privado de la familia extensa, de la patria, ni el por qué del exilio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la madre recuerda con amor los relatos, su presencia y entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la infancia Rosina vive lo justo del pan, lo abundante de la amistad y el reconocimiento fraterno de los mexicanos. Nada le es indiferente y nada deshecha. El cuarto húmedo le sirve de reflexión y las calles empedradas de escenario para los juegos infantiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera pensión, solía jugar a solas y platicar en los rincones con el arcoiris de mis sueños. Más tarde brinqué entre niñas mexicanas. Allí, desarraigada y fuera de la ley, con los míos, sobrevivió mi infancia en D.F. de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más adelante en Guatemala donde vivieron un año, para luego retornar a D. F.:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ir a la escuelita y garabatear a-e-i-o-u, caminábamos por una calle empedrada, toreando a unos bueyes mansos, pillando la frondosa naturaleza y el aula campestre con piso de barro, paredes de adobe y el eco de la historia guatemalteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los almuerzos de los domingos, entre amigos, las plazas, las peleas de gallos –a lo que su madre era adversa-, los personajes políticos e intelectuales transcurren por su vida. Todos dejan huella o palabras de aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tío Luis de la Puente relata cuentos mágicos, inventados para ellos, así no olvidarían al Perú de origen. Es decir el maíz es de oro y los auquénidos hablan. No importa, el hecho es recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la cocina surge, el grato olor de platillos típicos. La radiola deja oír el hidalgo vals peruano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de seis años de exilio comienza el retorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El colegio, el ingreso a las filas sanmarquinas, profesores, compañeros de aula y patio, nos llevan a nuevos recuentos, dando testimonio no sólo de un mundo propio sino de sus vínculos, sus albas, su llovizna, sus atardeceres, su singular tejido de afectos y de impresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vuelo histórico y literario de Rosina alcanza una de sus cumbres en el capítulo dedicado al nacimiento de su hija Odette:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 3 de octubre Juan Velasco Alvarado da un golpe militar y derroca a Belaunde. Mi esposo, líder aprista protesta violenta y es apresado en El Potao. Preñada, de 8 meses y días voy a verlo durante su encierro. La noche del 15, apenas liberado suena una campana bajo el aire puro, son las contracciones Cruzamos el parque Santos Dumond, una luna redonda ilumina la noche, un gato pardo ronronea. Vamos hacia el Hogar de la Madre. No hay cuarto. Me ubico en la sala común, muy grande, donde varias mujeres gimen. Veo una arañita que sube y baja, tejiendo un nido. Rezo para poder evocar el mejor color de la infancia. Los dolores aumentan, me tambaleo, prefiero estar sola. El tiempo no corre ni tengo temor. ¿El amor es una tortura? Ha vuelto mi niñez, está en mi vientre y quiere volar como un globo. El 16 por la mañana el doctor Alejandro Souza Castañeda al fin me atiende y me pone una máscara de eter. La bella Odette se ha enredado con el cordón umbilical, más, tras esfuerzo del galeno nace mi hija Odette. Al día siguiente la pequeña danzarina me susurra al oído:&lt;br /&gt;Hay tanta luna dentro de ti, madre, me hace dichosa y muy extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el acierto literario de Aprendiz de m-a-g-a es también la estructura en la cual los relatos se suceden a modo de entrevistas, cartas, testimonios, ensayos. Muestra por un lado una biografía cargada de vivencias y por el otro un entramado múltiple del quehacer cultural del Perú de los últimos 50 años, el cual llega a modo de ecos del pasado, en las voces de personas con ideales comunes en las letras, las artes, la política, temas que dan vida al presente libro, con un estilo sobrio y personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosina y su pluma no se agotan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disfrutemos de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ana María Intili (Tucumán, Argentina, 1950). Médica neuróloga y escritora, ha editado Niña de San Miguel (2005). Con el auspicio de la Academia Iberoamericana de Poesía y proemio de Alfonso Larrahona Kastën (premio José Vasconcelos. México, 1991).&lt;br /&gt; &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116329190545728656?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116329190545728656/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116329190545728656' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329190545728656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329190545728656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/rosina-de-prosa-y-poesa.html' title='ROSINA DE PROSA Y POESÍA'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116329150775626002</id><published>2006-11-11T16:27:00.000-08:00</published><updated>2006-11-11T16:31:47.770-08:00</updated><title type='text'>DE VICIO, MASOQUISMO Y PROFESIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Reflexiones sobre periodismo cultural redactadas en la trinchera&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;De vicio, masoquismo y profesión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…Y Ezra Pound decía: La noticia está en el poema, en lo que sucede en el poema. Poetry is news that stays news…”. La frase nos golpeaba siempre al interior de la cabeza cada vez que alguien se atrevía a menoscabar la importancia de un trabajo como el nuestro, cada vez que hasta entre los mismos compañeros de trabajo se gastaban las ridículas y absurdas bromas sobre “cierto tipo de periodismo” practicado por algunos “artistas frustrados” o periodistas a punto de dejar de serlo. Era entonces cuando la voz del profe volvía a escena para empujarnos a seguir…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El lector –alumnos- no sólo lee lo que puede. El acto de la lectura transforma al lector y no darle a éste condiciones para la crítica histórica y cultural es una manera sutil de acallar voces disconformes sobre las decisiones que se toman y que afectan a las mayorías empobrecidas e ignorantes del país. A mi no me importa que los periódicos de ahora con el “golpe” se hayan vuelto amarillos, mucho menos que los medios lacayos, coloridos e idiotizantes del “Chino” traten de borrar la historia y la memoria. De manera que ahorita mismo, en estas dos horas de clase, me salen a la calle y quiero notas ¡ya! para los futuros medios culturales que nacerán a fin de semestre aunque tengan que costeárselos ustedes mismos; yo no se, vayan, expriman y traigan lo único imperecedero que tienen sus cerebros, la voz de los creadores de la patria…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran los noventas y los medios de comunicación estaban o bajo control total de la dictadura (y orientados a difundir su causa e intereses) o “dopados” al igual que sus lectores. El profe había dicho “que le llegaba” la presencia del marketing en los medios, que esas cosas no tenían por qué inmiscuirse en un trabajo cultural y periodístico independiente, y que defendamos nuestros contenidos, nuestros créditos y luchemos por un espacio de reflexión en los medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo se que “lamentablemente", informar sobre el acontecer cultural requiere un reportero capaz de entender lo que sucede en un poema, en un cuento, una pintura abstracta, un ensayo o en una sonata; es lo mismo que informar sobre un acto político, pues se requiere un periodista capaz de entender el juego político: qué está pasando, que sentido tiene, a qué juegan los sucios candidatos a la alcaldía, por ejemplo, por qué hacen esto y no aquello. Los mejores medios tienen reporteros y analistas capaces de relatar y analizar todo tipo de acontecimientos, situándolos en su contexto político, legal, histórico. Pero los periodistas culturales “lamentablemente” -en la mayoría de casos- no informan como debe ser sobre una colectiva de pintura; y es que hay que saber escuchar, ver, situar en su contexto, analizar las obras pictóricas. No se trata de informar sobre las medias del pintor. Esto –señores- es lo que debemos de cambiar…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado mucho tiempo, estamos en 2006, y la realidad del periodismo cultural peruano no ha cambiado mucho desde entonces (un 1992 primitivo aun: el internet recién apareció en Lima en 1993). Nacieron notables suplementos de cultura (por ejemplo en el Diario Oficial) dedicado más al ensayo, programas de televisión como el de Thays, Sonaly Tuesta o Marco Aurelio Denegri, cada uno con buenos contenidos y que han ido haciendo camino al andar, pero un tanto –o bastante- alejados de la dinámica de inclusión social que tanto necesitamos los peruanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No basta estar en un medio masivo y producir un programa cultural, hay que saber dirigirlo a la masa y evitar el academicismo o lo que se le parezca, pero teniendo cuidado de no asumir como débiles mentales a los consumidores. Igualmente hay que hacer del suplemento, programa o espacio cultural, un auténtico “lugar  de encuentro”, de reflexión y de diálogo generacional para los artistas y creadores. Un lugar común capaz de mostrar el pensamiento y la producción intelectual de otras realidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mejor periodismo cultural es aquel que refleja las problemáticas globales de una época, satisface demandas sociales concretas e interpreta dinámicamente la creatividad potencial del hombre y la sociedad (en campos tan variados como las artes, las ideas, las letras, las creencias, etcétera), usando para ello a un bagaje de información, un tono, un estilo y un enfoque adecuado a la materia tratada y a las características del público a quienes está dirigido el medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, cuando un desprevenido editor de suplemento me encargó escribir un artículo sobre periodismo cultural, debo confesar que la verdad me agarró frío -dado el escaso espacio de que dispongo en este papelote, uno quisiera decir más- pero en fin, qué se hace. Además se supone que alguien dedicado a este incomprendido menester debe conocer a pie juntillas a qué se dedica, por qué lo hace, hacia dónde va y cuál es su filosofía de trabajo. Preguntas como ¿qué es un acontecimiento cultural?, ¿dé qué debería informar el periodismo cultural? y otras similares, podrían ser respondidas por cualquier académico memorista seguramente, y no tanto por alguien como el suscrito. Pero en fin, ahí vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para editar, conducir, producir un medio cultural, se requiere primeramente respetar al lector y a uno mismo. Hay que incrementar su nivel de vida en base a la información que le demos, en base al supuesto buen gusto y a los juicios que le alcancemos; en suma: no publicar basura. Se requiere periodistas que vivan una verdadera “vida cultural”, que sepan leer y escribir en ese nivel, con ese ánimo, que tengan visión, competencia, sentido común y cultura –si bien no una que sea vasta- por lo menos de aceptable nivel. Aunque parezca increíble –dado el paupérrimo nivel educativo vigente en el país- existen lectores en la ciudad que se ríen o se enojan por lo que se publica en las páginas culturales; son gente ajena a la crítica periodística, pero suficientemente buenos lectores como para señalar omisiones, erratas, etcétera, y eso hay que tenerlo en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nadie toma en serio –y hablamos de lectores con afanes de publicar sus escritos, por ejemplo en “la cultural de La Industria”- es que el periodista se gana enemigos al rechazar o dejar de lado textos que carecen de la mínima calidad. Uno es el malo de la película, y eso que a veces nos tomamos el trabajo de corregir lo mal escrito; se nos tilda de “argolleros”, facilistas, tijereteros, poseros y hasta hemos escuchado un “¿y con qué criterio escoges lo que debe salir publicado, quién te ha dicho que tienes criterio…?”, etcétera. Y es que todos, tirios y troyanos, buenos y mediocres, “cultos o antropológicamente incultos” quieren, se mueren por publicar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, las noticias de hechos culturales (en forma de información), reportajes, entrevistas, crónicas y comentarios de eventos de cultura, se mezclan con manifestaciones no propiamente periodísticas típicas del estilo ameno: trabajos de creación literaria, cuentos, fragmentos de novelas, ensayos, narraciones de ficción, viñetas, fotografías, y hasta “pasatiempos” de cierto tono erudicional, sin olvidar el comentario a las novedades de la vida intelectual en secciones especializadas de crítica de arte, de cine, de teatro, de libros, de música, etcétera, en suplementos culturales (que no los hay en Chimbote, ¡cuándo habrá siquiera uno…!), en revistas de cultura, en la prensa escrita diaria (que tampoco tiene en Chimbote una paginita cultural diaria, sólo findesemanesca), en programas radiales especializados (felizmente hay uno en la ciudad, ojalá nacieran más), televisivos (que no son precisamente culturales en todo el sentido de la palabra) y en algunos contadísimos blogs que circulan casi clandestinamente entre los miembros de la estrecha “escena cultural” del puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las cosas así, el periodista cultural en Chimbote es un ser extraño, subterráneo y masoquista, a quien no le importa la marginalidad en que vive, el desprecio de los demás por su trabajo, la ausencia apabullante de lectores, y otras taras más propias de su trabajo insular. El periodista cultural  en Chimbote se mueve entre la más absoluta indiferencia social –incluso al interior de su propio medio de comunicación- y disfruta enfermizamente de las entrevistas que hace, de la crítica que ejerce, de los poemas o relatos que publica y de los “descubrimientos” que cada cierto tiempo hace en una ciudad cruel para el trabajador cultural, que no lo ve como el “antropólogo del día a día” que es, sino como el chismoso, aburrido y sobornablemente detestable ser que la mayoría de personas cree que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista cultural en Chimbote vive cansado de que se le considere “relleno” entre las “verdaderas noticias, pepas o primicias”: la venta de drogas en La Antena, el apuñalado de Ramal Playa, la guerra en Medio Oriente, el último escándalo del alcalde provincial, el alza de la gasolina y la inminente pérdida de categoría de nuestro triste Gálvez FBC. Así, la cultura que dio origen en tiempos inmemoriales al periodismo, “vuelve a casa” por la puerta falsa: como noticia secundaria (gastronomía, viajes, horóscopo, sociales, espectáculos) y todo aquello que es en realidad la negación de la cultura y la apología de lo inesencial, superfluo y vano que todos, absolutamente todos los periodistas culturales responsables –masoquistas y viciosos- combatimos. Eso, señores lectores, debe, tiene, es necesario ¡que cambie!....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116329150775626002?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116329150775626002/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116329150775626002' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329150775626002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116329150775626002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/11/de-vicio-masoquismo-y-profesin.html' title='DE VICIO, MASOQUISMO Y PROFESIÓN'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172414443169675</id><published>2006-10-24T14:06:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T14:09:04.433-07:00</updated><title type='text'>MI CAMISA DE COMANDO *</title><content type='html'>&lt;em&gt;Para Javicho,&lt;br /&gt;que se fue sin esperarnos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquí, Javier&lt;br /&gt;en el río&lt;br /&gt;a cuarentaitantos&lt;br /&gt;pasos de su sombra&lt;br /&gt;atragantando de plomo&lt;br /&gt;mi garganta&lt;br /&gt;y de pólvora siniestra&lt;br /&gt;los caminos&lt;br /&gt;reclamamos de pie&lt;br /&gt;nuestro propio holocausto&lt;br /&gt;emprendemos el viaje&lt;br /&gt;a la muerte&lt;br /&gt;zigzagueando en los enigmas&lt;br /&gt;del claroscuro&lt;br /&gt;nos alistamos en la hora&lt;br /&gt;de la luz&lt;br /&gt;                ( maldita )&lt;br /&gt;donde habitan tus victorias&lt;br /&gt;aquí&lt;br /&gt;donde crece el pasto&lt;br /&gt;y el incendio de los árboles&lt;br /&gt;se consume la pira putrefacta&lt;br /&gt;del esbirro&lt;br /&gt;de los dueños de lo tuyo&lt;br /&gt;                                           ( mi patria libre )&lt;br /&gt;también de lo mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí agitando&lt;br /&gt;                          ( Javier )&lt;br /&gt;el trapo blanco de la amargura&lt;br /&gt;y a la espera de la metralla&lt;br /&gt;violeta de tus versos&lt;br /&gt;nos alzamos por encima&lt;br /&gt;de la noche y de tu muerte&lt;br /&gt;que es también nuestra muerte joven&lt;br /&gt;la cacería desnuda&lt;br /&gt;de los niños en la barriada&lt;br /&gt;la postergación de la soledad&lt;br /&gt;la cobardía de los guardias&lt;br /&gt;en la ceguera de mi patria&lt;br /&gt;y la injusticia&lt;br /&gt;mi camisa de comando&lt;br /&gt;reivindicar la dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Tomado del libro inédito Poemas de la lluvia larga&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172414443169675?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172414443169675/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172414443169675' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172414443169675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172414443169675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/mi-camisa-de-comando.html' title='MI CAMISA DE COMANDO *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172397862034714</id><published>2006-10-24T14:04:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T14:06:18.620-07:00</updated><title type='text'>LOS DIARIOS *</title><content type='html'>Los diarios *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un poeta oscuro&lt;br /&gt;Será siempre más valioso&lt;br /&gt;Que cien héroes muertos.&lt;br /&gt;No lo olvides.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Chirinos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Jueves 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo el cuerpo desollado&lt;br /&gt;inhabitable&lt;br /&gt;treinta años de lluvia&lt;br /&gt;de metralla&lt;br /&gt;mi pulmón izquierdo&lt;br /&gt;sometieron la vaga voluntad&lt;br /&gt;de mi aliento&lt;br /&gt;a su exánime estertor&lt;br /&gt;treinta años pudriéndome&lt;br /&gt;                                             ( en vano )&lt;br /&gt;sobre el barro de mi origen&lt;br /&gt;revolcando la cabeza&lt;br /&gt;                                     ( libro )&lt;br /&gt;en las hogueras silenciosas&lt;br /&gt;de la historia&lt;br /&gt;treinta años de embriagarme&lt;br /&gt;enloquecido&lt;br /&gt;con la más suprema ignorancia&lt;br /&gt;de hacer el amor la guerra&lt;br /&gt;final del juego el amor de nuevo&lt;br /&gt;con mi extraña&lt;br /&gt;                           (incomprensible )&lt;br /&gt;soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un tiempo duro&lt;br /&gt;Imposible&lt;br /&gt;Decían los diarios&lt;br /&gt;(  . . .  )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Industria de Chimbote, Viernes 11 de agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(  . . .  )&lt;br /&gt;Murió también como Juan&lt;br /&gt;convertido en toro&lt;br /&gt;testigos lo recuerdan&lt;br /&gt;embistiendo un trailer&lt;br /&gt;                                       ( a velocidad )&lt;br /&gt;con la cabeza&lt;br /&gt;murió como Lucho&lt;br /&gt;                                  ( los dos Luchos )&lt;br /&gt;en cierta forma también&lt;br /&gt;como Javier&lt;br /&gt;se fue como Juan&lt;br /&gt;                               ( in funeris horam )&lt;br /&gt;y los cochos picotean&lt;br /&gt;su fibroma en la avenida&lt;br /&gt;murió como pocos&lt;br /&gt;a los treinta&lt;br /&gt;                     ( y tres )&lt;br /&gt;se cansó de sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Tomado del libro inédito Poemas de la lluvia larga&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172397862034714?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172397862034714/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172397862034714' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172397862034714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172397862034714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/los-diarios.html' title='LOS DIARIOS *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172382170649416</id><published>2006-10-24T13:55:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T14:03:41.713-07:00</updated><title type='text'>MEMORIA DE NOLASCO *</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Esther,&lt;br /&gt;que vino a ver el mar.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Cuando los indios&lt;br /&gt;llegaron al mar&lt;br /&gt;mi cadáver se llenó de vida&lt;br /&gt;legua y media al sur de Santa&lt;br /&gt;estalló una luz en la llanura&lt;br /&gt;acribillando mi orfandad&lt;br /&gt;nos quedaremos Cayetana&lt;br /&gt;leña     aguada     corte     y pesca&lt;br /&gt;el Colorado sabe&lt;br /&gt;que en el monte de huarangos y la pampa&lt;br /&gt;clama una voz mochica&lt;br /&gt;mitad silencio&lt;br /&gt;                     mitad estertor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el sesenta&lt;br /&gt;en nuestra celeste angustia&lt;br /&gt;y a Pedro, Bartola y Francisca&lt;br /&gt;se le adormecían los pies&lt;br /&gt;de tanto pantano&lt;br /&gt;junco y totora&lt;br /&gt;llegará el día incandescente&lt;br /&gt;en que los huanchaqueros y la ranchería&lt;br /&gt;redescubran su vocación por la sal&lt;br /&gt;dormirá el olvido&lt;br /&gt;en el recodo inmemorial de las aguas&lt;br /&gt;estallará el petardo&lt;br /&gt;y llegará otro tiempo&lt;br /&gt;se multiplicarán los alaridos en Chimbote&lt;br /&gt;bendiciendo los junios&lt;br /&gt;la luz de nuestras sienes&lt;br /&gt;                                   ( extraviada )&lt;br /&gt;se apagará la noche&lt;br /&gt;en que los nudos de mi red contrita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se desvanezcan infinitos&lt;br /&gt;con el dolor de mi cuchara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año en que los indios&lt;br /&gt;alcanzaron mi reino&lt;br /&gt;yo era pescador&lt;br /&gt;nunca más reconocí el silencio&lt;br /&gt;ni su respiración acompasada&lt;br /&gt;desde entonces sólo supe&lt;br /&gt;de anarquía y dinamita&lt;br /&gt;granizada y fumarolas sobre mis leños&lt;br /&gt;desde entonces empecé a vivir&lt;br /&gt;                                            (de a pocos )&lt;br /&gt;el ácido bemol&lt;br /&gt;de nuestras muertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;* Tomado del libro inédito Poemas de la lluvia larga&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172382170649416?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172382170649416/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172382170649416' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172382170649416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172382170649416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/memoria-de-nolasco.html' title='MEMORIA DE NOLASCO *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172332529112429</id><published>2006-10-24T13:51:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:55:25.293-07:00</updated><title type='text'>JUAN OJEDA: AL BORDE DEL ABISMO *</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Heredero del romanticismo interior, del simbolismo más “iluminado” y de las prolongaciones de este en el expresionismo alemán, Juan Ojeda, la voz poética más elevada producida en Chimbote, nació en el puerto el 27 de marzo de 1944. Después de concluir la secundaria en el Colegio San Pedro, estudió pintura y escultura en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lima, y Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta de excepcional e intensa capacidad lírica, se sumergió desde muy joven en la tradición hermética, órfica, visionaria y alquímica, sin dejar de lado la dimensión histórica y social de condena al orden establecido y de invitación a la conquista de las utopías con que soñaban los jóvenes de la generación del sesenta, tan influenciados por los cambios radicales y revolucionarios de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la poesía de Ojeda no se siente la división entre poesía “pura” y “social”. El modelo expresivo que propone se nutre de la “modernidad” francesa, hispánica, italiana, alemana, además de la poesía china, japonesa y de origen musulmán. Sus poemas se hunden en los ritos de Hermes, en reminiscencias de una vida atormentada y plagada de infortunios, en la pugna órfica con el caos, la muerte, y en lecturas y citas abrumadoras de poetas de signo trágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojeda publicó en vida la elegía Ardiente sombra (1963) dedicada al poeta Javier Heraud, asesinado en el río Madre de Dios. En 1966, el II Concurso “El Poeta Joven del Perú” organizado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, le otorgó la primera mención honrosa por Elogio de los navegantes, publicado ese año. De 1970 es Recital, y de 1972 Eleusis, editado por Gárgola, Colección de Poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Ojeda se arrojó bajo las ruedas de un auto en la cuadra 23 de la avenida Arequipa, en Lima, la madrugada del 11 de noviembre e 1974. Tenía 30 años cuando murió y era un poeta de verdad. El vate dejó una huella, un espíritu, una actitud y una influencia notoria en las generaciones de creadores peruanos posteriores. A cambio recibió el olvido casi total, absoluto y miserable que el Estado peruano otorga a sus mejores hijos. En 1986 apareció póstumamente editado por Runakay, su obra poética máxima Arte de navegar.  En 1997 se publicó la plaqueta Epístola dialéctica, y en 2001 Cronopia publicó una edición ampliada de su libro principal. Han pasado 32 años de la partida de Juan Ojeda y dada su condición de “autor de culto” muy poca gente ha leído sus libros o visitado el pabellón Santa Carmen, nicho 55-A del cementerio El Ángel, donde descansan sus restos. ¿Será que como en su Crónica de Boecio “… nada queda ya sobre la tierra / que hayas odiado con cierta humillación / la dorada máscara / que repite el esplendor de aburridos gestos / aprendidos, sin duda, para consolarnos / y no hay consolación /…”?, ¿se trata acaso del exilio?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tomado del ensayo inédito &lt;em&gt;Elogio de los navegantes. Proceso de la literatura en Chimbote.&lt;/em&gt; Septiembre, 2006&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172332529112429?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172332529112429/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172332529112429' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172332529112429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172332529112429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/juan-ojeda-al-borde-del-abismo.html' title='JUAN OJEDA: AL BORDE DEL ABISMO *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172303074137791</id><published>2006-10-24T13:49:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:50:30.746-07:00</updated><title type='text'>LUIS DE LA PUENTE UCEDA: HONOR AL HÉROE</title><content type='html'>Danilo Sánchez Lihón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Quien redime la historia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Felipe de la Puente Uceda nació en Santiago de Chuco, provincia de La Libertad, al norte del Perú, el 1 de abril del año 1926, por lo que a la fecha frisaría 80 años. Cayó acribillado junto a su comando de guerra al cual dio orden de dispersarse cuando estaba rodeado y toda posibilidad de sobrevivencia estaba perdida, prefiriendo todos morir a su lado. Era el 23 de octubre del año 1965 en Mesa Pelada, en el valle de La Convención, en el departamento del Cuzco. Tenía entonces 39 años, sufría de asma y gastritis, cuando incursionó en las montañas húmedas, neblinosas y enmarañadas, alzándose en armas contra una política y un sistema social de oprobio.&lt;br /&gt;Murió él y toda su dirigencia. Se había casado no hacía mucho, era padre de un niño de un año y seis meses y de otro hijo por nacer, que resultó niña. El significado trascendente de su lucha es que limpia y redime el concepto de izquierda, guerra de liberación y cambio de sistema, en un momento en que esos vocablos se habían desgastado, se habían tornado retórica de cafetín y se habían prostituido hasta palabras como "revolución".&lt;br /&gt;Hay grandeza en él de ir y marchar a la muerte decididamente, dejando a una mujer joven y hermosa, a un hijo tierno y a otro hijo por venir. Hay grandeza en hacerlo todo ello por una razón social, colectiva, histórica, de solidaridad humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Un apostolado, una moral, una pedagogía y una fe&lt;br /&gt;Hay hombres cuyo valor trasciende más allá de toda contingencia y constituyen ejemplos morales, sociales, culturales y políticos para todos los seres humanos. Y eso es Luis de la Puente Uceda, un hombre puro, que rebasa cualquier parcialidad y contingencia que todo hombre la tiene al pertenecer a una familia, a una asociación, o a un grupo político, doctrinario o ideológico. Pero en gestas como la suya, legítima y necesaria por las circunstancias que la determinan, dichos límites de época, circunstancia y filiación se rompen y alcanzan la categoría de ser hombres universales.&lt;br /&gt;Si bien Luis Felipe de la Puente Uceda fue un político y un guerrero rebasa ampliamente esa dimensión, aunque en ningún otro terreno quizá necesitemos más paradigmas, modelos de honestidad y buenos ejemplos, de sacrificio y limpidez que en dichos campos, ahora tan contaminados de una zoología humana rastrera, infame y procaz. Al respecto, fueron estas sus acciones y palabras: "Nuestra patria vive una profunda crisis de fe". Y estas otras: "Hagamos de la política un apostolado y una pedagogía".&lt;br /&gt;De allí que pese a que cayera acribillado su lucha es triunfante. Murió para restituirnos la fe en que podemos ser consecuentes, íntegros y valerosos. Fe para evitar que el pueblo desaliente creyendo que todo son discursos, discusiones y viajes; fe para evitar que el pueblo piense que ya no hay coraje. Él hizo de la política, en cada acto de su vida, un apostolado, una moral, una pedagogía y una fe.&lt;br /&gt;3. Diez razones puras&lt;br /&gt;He aquí diez razones puras para reconocerlo como un héroe, un prócer, un abanderado y un patrimonio de la humanidad:&lt;br /&gt;1. Encarna todos los valores humanos: fue intachable en su conducta, su acción tiene todas las condiciones de martirio y de heroísmo. Sabía que iba a morir, de allí que su vida tenga el sello indeleble del sacrificio y la inmolación.&lt;br /&gt;2. Es un guerrero insigne, comparable en el Perú a José Santos Atahualpa, Túpac Amaru, Grau y Bolognesi. Se alzó en armas dentro de la legalidad, vistiendo uniforme militar y en el marco de las Convenciones de Berna y de Ginebra enfrentándose con el ejército mejor preparado de ese entonces, superior en fuerzas a las que él tenía.&lt;br /&gt;3. Era un hombre bueno, quien prodigaba una profunda generosidad y adhesión a los pobres y desheredados de siempre, del Perú, América y el mundo. Lo alentaba el amor y no el odio: amor a los humildes, a los indígenas, a los niños. Amó la cultura popular, tocaba guitarra, compuso huaynos y yaravíes. Y cantaba a voz en cuello: "Yo quiero que a mí me entierren / como a mis antepasados / en el cuenco profundo y negro / de una vasija de barro".&lt;br /&gt;4. Amó entrañablemente a su tierra natal, Santiago de Chuco, a la que consagró sus mejores emociones, visitándolo siempre, participando de sus festividades, asumiendo sus costumbres y en donde tuvo especial dedicación a la juventud. Allí fundó la Asociación 7 de Junio y después la Federación de Estudiantes Santiaguinos organizándose para obsequiar bancas para la plaza de armas y libros para la biblioteca municipal.&lt;br /&gt;5. Es un intelectual luminoso en el ensayo, la narrativa, en la oratoria política. Igual en la investigación social. Son sus palabras: "El marxismo tiene que respetar la fe y la forma de vivir de la gente" dichas ante jerarcas, comisarios, burós y cofradías, seguro e incólume en las convenciones más ortodoxas de esa orientación.&lt;br /&gt;6. Es un maestro cuando escribe sus cuentos parábolas, encaminadas a hacer comprender algunas verdades de la estructura social y el cambio necesario, utilizando un lenguaje de imágenes, argumentos sencillos, explicaciones didácticas, como pequeños apólogos para sobre ellos tender el aparato doctrinario que quiere hacer entender, primero develando, poniendo al descubierto el engaño y luego construyendo una verdad nueva. Se lo siente sabio, noble y superior en estos discursos metafóricos.&lt;br /&gt;7. Fue un esposo y padre de familia tierno y amoroso, profundo en sus sentimientos hacia su hogar, el mismo que tuvo que sacrificar en aras de sus ideales. Explicó su decisión a su esposa, consecuente y fiel hasta ahora, y se despidió de ella, de su hijo Juan Ernesto, quien contaba apenas un año y seis meses de nacido y de María Eugenia, aún en el vientre de su madre y por nacer.&lt;br /&gt;8. Como político fue coherente primero con sus conclusiones de análisis de la realidad y luego con los principios que adoptó como consecuencia de sus reflexiones para orientar su acción revolucionaria. Fue absoluto en su decisión y disponibilidad de luchar pese a sus limitaciones y desventajas de salud, a fin de que no haya ignominia, legándonos una herencia de valor, de generosidad, de renuncia a las comodidades, halagos y complacencias del sistema.&lt;br /&gt;9. Fue un hombre imbuido de ideales y de mística política, social y cultural. Pero también de convicciones religiosas. "Nada se puede hacer sin fe", decía. De allí que adoraba al Apóstol Santiago el Mayor de su pueblo, hacia donde llevaba la Banda de Julcán y dijo a sus correligionarios: "La revolución social en el Perú vamos a hacerla pero con el estandarte del Apóstol por delante".&lt;br /&gt;10. Ninguna componenda, ningún lujo, ninguna prebenda aceptó ni mancharon su vida. Se negó sistemáticamente a postular a ninguna sinecura, cargo público, curul parlamentaria o alcaldía. Rechazó todo electorerismo. Rehusó el dinero y todo vínculo con ricos y poderosos. Su vida estaba signada por lo auténtico, lo preciso y exacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Ya va a venir el día, ponte el sol&lt;br /&gt;El día anterior a su muerte interceptaron a un enlace que había ido a traer y portaba medicamentos urgentes para el ataque de asma que lo tenía postrado. Lo torturaron y dio informes sobre el emplazamiento, el mismo que fue rodeado por una compañía que portaba armas pesadas y hasta por helicópteros artillados. Se parapetaron en un aserradero. Junto a él estaba Carlos Valderrama, estudiante santiaguino que se inmoló a su lado.&lt;br /&gt;Pese a que actuó dentro de la legalidad y de acuerdo a las convenciones de Berna y Ginebra se perpetró una masacre. Miremos por un lado su pureza, su corrección y dignidad de soldado de la liberación. Y miremos también hacia el otro lado, del sistema contra el cual él se enfrentaba, con manos y conciencia límpidas, al igual que a Túpac Amaru su cabeza fue cercenada, haciéndola rodar por la tierra y al igual que al casique de Tungasuca se cercenaron sus miembros que fueron enterrados en distintos parajes.&lt;br /&gt;¿No se siente allí acaso la entraña malévola, salvaje y crapulosa del sistema? Pero su sangre derramada es generosa y de alborada. ¡Viva gloriosamente Luis de la Puente Uceda!, porque nos da razones, motivos, fuerza e inspiración por qué luchar. Porque su vida, como la vida de nuestros héroes es un ejemplo y una consigna; como su muerte es para los otros una afrenta.&lt;br /&gt;Hay muertos que son invencibles, que los jóvenes los encuentran cualquier día por los caminos y en ellos vuelven a encarnarse. Hay muertos que avisan a los combatientes cuál es la hora de levantarse y combatir. Muertos que estarán vivos eternamente en las montañas y en el corazón del pueblo que los tiene presente cuando se trata de erigir la dignidad y la patria soñada.&lt;br /&gt;Caben en homenaje a él estos versos de Walt Witman:&lt;br /&gt;"Veo a aquellos que han muertopor la buena causa en cualquier parte.La simiente es escasa y, no obstante,la cosecha no se agotará nunca"&lt;br /&gt;Y estas palabras de César Vallejo, a quien él amó, admiraba y recitó sus poemas en las noches de Santiago y por todos los caminos:&lt;br /&gt;Ya va a venir el día, ponte el alma...Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.Ya va a venir el día;la mañana, la mar, el meteoro, vanen pos de tu cansancio, con banderas...Ya va a venir el día, ponte el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ººººººººººººººººº&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL CORAZÓN POSADO TIERNAMENTE EN TU PUEBLO *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Luis de la Puente Uceda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un díanotamos las huellas de un hombrejustoque había regresado al camino.Lo sentimoslos humildes y hasta los pordioserosque dejaronsus escudillas y el ausente fulgorde sus ojosvacíos. Renació en todos una nuevaesperanza.&lt;br /&gt;Lo hallamos después abaleadoen el promontoriode una tierra recién escampada.&lt;br /&gt;Sólosabemos de sus pisadas que la lluviarepetíapaso a paso reverente. Y en esas huellasempozándosela luz de la tarde. Sabemos de los niñosque juntaronfuertemente sus manos hasta forjaruna cadenaindestructible de abrazos esos días. Peroóyeme:he visto ondular otra vez su cabelleraen los clarosde la neblina. Y alzados en el horizontesus brazosconvocándonos a luchar y dándonosconsignas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yolo recuerdo alegre, zapateandojubilosoen las fiestas de su pueblo, frescoy niñocomo alborea en día en las hoyadas.Lo recuerdoindignado: su sombra enloqueciendoa los galgosen los corrales. Lo recuerdo tambiénapacible:su calma como esas brumas de junioque colmande frutos amarillos y dulces los graneros.&lt;br /&gt;Ah, su sombracayendo en los cercos de espinas!&lt;br /&gt;Ladradapor perros guardianes en las haciendas,amadapor mineros y campesinos que esperabananhelantes.A veces, tanto brillo y fulgor en su miradahacíaque las dueñas de fincas lo desearanodiandoa sus maridos. Y en sueños mil vecesenarbolaronpara las aves sus testas carcomidaspor los cuervos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh gesta!Arrojaron tinieblas. Prendieron la nocheen las patasdel felino. Millares de ojos lo rodearonen la emboscada.Y negros ramalazos de fuego azotaronlos cuerposinmaculados. Y hendieron las bayonetasahogandoestertores de heridos. En los altos juncosde las mesetasaún se ven jirones de estandartes llovidos.&lt;br /&gt;Pero, ¿quién en el esfuerzo por incorporarseaparentementeno ha muerto pero en verdad ha ganadoy vencido?&lt;br /&gt;No es hazaña esta ni victoria del oprobioni la muerte,donde la codorniz parecía ahogada y yertaen su propiotormento, y arqueada en malparir la ovejagemía.Pero mira allá: ese tropel que escondencuerposmalheridos. ¿No son acaso de los nuestros?Y miraeste rodar del mundo entonando un himnode victoria.Y estos que aparentan ser estertores seránmañanavítores y olas de terror cuando hallenarrancadasdel sitio sus puertas, desconocidas sus vidas y fuerade quicio sus mentes sean déspotas, seanlos traidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y andandolo abrupto hemos llegado. Venimosporqueeres nuestro, porque has sonreído dichosode morirentre luceros y árboles. Recostadas estántus manosen la tierra. ¿Hubo acaso manera más purade confesarnosamor? Hemos venido por tu risa herida.&lt;br /&gt;Y porquehas muerto a más altura que da el gritode un hombre.&lt;br /&gt;Y, en el último momento, tus pulmonesya agujereadostodavía has pensado en la pobreza de todoslos demásy en tus paisanos pidiendo que regreses.&lt;br /&gt;Porquehacia nosotros has tendido hecho vientolos brazos.&lt;br /&gt;Y hombres y mujeres, jóvenes y niños,te han besado.Porque has hecho un claro de bosqueen estos tiemposaciagos. Y al morir estuviste por primeravez ufano, lleno de confianza en el mañana. Porquenos legasla herencia de tu sangre derramada. Túoyendodianas, huaynos y marineras de tu pueblo;y cercanoschillidos de gorriones, de palomas chuscas.Y porquehas sonreído, el corazón posado tiernamenteen tu pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Danilo Sánchez Lihón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Publicado en el libro Scorpius del año 1972.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172303074137791?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172303074137791/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172303074137791' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172303074137791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172303074137791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/luis-de-la-puente-uceda-honor-al-hroe.html' title='LUIS DE LA PUENTE UCEDA: HONOR AL HÉROE'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172271380000343</id><published>2006-10-24T13:35:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:45:13.803-07:00</updated><title type='text'>ISLA BLANCA: 30 AÑOS MAR ADENTRO *</title><content type='html'>Augusto Rubio Acosta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fundado el 9 de febrero de 1977 en el restaurant Venecia, de la tradicional avenida Bolognesi, en Chimbote, el grupo de literatura “Isla Blanca” constituye a lo largo de sus casi treinta años de vigencia en el panorama literario chimbotano y nacional, la más seria propuesta de trabajo colectivo y el mayor ejemplo de perseverancia en la historia del puerto. Hablar de “Isla Blanca” es remitirnos insoslayablemente a la revista “Alborada”, medio de difusión cultural que el escritor Óscar Colchado instituyera en 1969 en el entonces único centro de enseñanza superior de Chimbote: la hoy desaparecida Escuela Normal Superior Indoamèrica. Colchado y otros estudiantes fundaron  “Alborada” imbuidos del revolucionario momento cultural y social que se vivía en Chimbote (boom pesquero, migratorio y siderúrgico, la transformación de la urbe en la más grande barriada del Perú con sus obvias consecuencias), además de los cambios registrados en América y el mundo; la revista es el punto de partida, el caldo de cultivo propicio para el nacimiento del grupo literario representativo de Chimbote.&lt;br /&gt;En junio de 1977 la edición número ocho de la revista “Alborada” da cuenta en sus páginas del nacimiento de “Isla Blanca”: “Bajo el clima tropical de verano de l977, matizado con las frescas brisas del mar chimbotano, nace una agrupación cultural auténticamente popular que ama la literatura, la poesía y toda creación artística que exprese la realidad integral de este gigantesco puerto que supera ya los trescientos mil habitantes. (…) Pretende así el Grupo constituirse en la expresión genuina y auténtica de la cultura y arte chimbotanos. Tiene así mismo la intención de bregar por la creación y difusión de la poesía, el teatro y la literatura en sí, a través de recitales, exposiciones, fórums, conversatorios y círculos de estudio. Otra de las miras de la referida agrupación es la de estimular la creación literaria en la juventud y la clase proletaria, forjadora de la riqueza y de la producción nacional. La poesía que cultivan es de avanzada y de corte hondamente social. (…) Se espera que en el transcurso de  una temporada a otra se logre contar con un equipo muy dinámico de poetas y compositores que den a Chimbote una fisonomía cultural propia…”.&lt;br /&gt;Hasta ese año “Alborada” había entregado en su formato oficio y editado a mimeógrafo varios números con trabajos inéditos de altísima calidad escritos por reconocidos creadores y pensadores peruanos: cartas inéditas de José María Arguedas; trabajos de Juan Ojeda, Wilfredo Kapsoli, Francois Bourricaud, Cecilia Bustamante, Sonia Luz Carrillo, Rosa Cerna Guardia, Marcos Yauri, Maynor Freyre, Román Obregón, Gustavo Armijos, Jesús Cabel, Juan Félix Cortez; poesía de “Hora Zero”; entre otros autores. A partir de los siguientes números (un total de 26 ediciones hasta la actualidad) se incorporaron mayoritariamente trabajos de autores chimbotanos orientados a la investigación y el goce estético, se percibe también el compromiso ideológico de los integrantes del Grupo y se instauran temas específicos en cada edición de la revista.&lt;br /&gt;“Isla Blanca” ha priorizado desde su nacimiento el trabajo creativo de sus integrantes, el pensamiento crítico y la relación intrínseca del trabajo cultural con el desarrollo popular. Muchos escritores que han llegado a sus filas, han crecido con el tiempo y desarrollado enormemente su talento escritural. Sus miembros han publicado la mayoría y más importante cantidad de libros de cuento, poesía, ensayo, revistas y antologías producidas en Chimbote, la región y la zona norte del país. Numerosas estudios y publicaciones nacionales de literatura se han ocupado de su trabajo y editado antologías poéticas a lo largo de las tres décadas que les ha tocado vivir. Sus integrantes han participado de innumerables recitales y encuentros de escritores regionales y nacionales; los escritores de ”Isla Blanca” han sido merecedores de innumerables premios nacionales e internacionales de literatura, educación y periodismo, han difundido permanentemente sus trabajos en revistas de otros ámbitos, participado de un intercambio permanente de publicaciones del Perú y el extranjero, así como realizado talleres de poesía y estudiado la literatura peruana. En octubre del presente año “Isla Blanca” organizó en Chimbote el V Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”, evento cumbre de las letras peruanas realizado en el puerto, hecho sintomático que muestra la vigencia y la trascendencia de este grupo literario.&lt;br /&gt;Por esta institución de la cultura chimbotana han pasado muchos poetas, narradores, ensayistas  y trabajadores culturales en las tres épocas claramente definidas que le ha tocado vivir, siendo los más representativos su fundador Oscar Colchado, Wilfredo Cornejo, Hugo Romero, Marco Cueva, Gonzalo Pantigoso, Miguel Rodríguez, Pietro Luna, Víctor Plasencia, Félix Ruiz, Jaime Guzmán, el pintor Julio de Castilla «Salamandra», Antonio Salinas, Pedro Rodríguez, Leonidas Delgado, Dante Lecca, Brander Alayo, Enrique Tamay, Gloria Díaz, Carmen Mimbela, Medalit Escalante, Lucy Eustaquio, Norma Jiménez, Francisco Vásquez Carrillo, Jhon López y Augusto Rubio Acosta. A 30 años de su fundación, remando mar adentro por la instauración de una conciencia literaria en el país y con una nueva generación de creadores portuarios, continúan aun vigentes las palabras que los fundadores del Grupo publicaron en el manifiesto “Palabras desde el lomo de la isla” de 1977: “Nuestros versos tienen aroma de algas, consistencia de roca, fuerza de viento, de ola rugiente, de mar embravecido. Queremos que nuestra voz llegue a las caletas dormidas en el tiempo, a los villorrios de tierra adentro, a las calles despobladas de alegría de las barriadas costeras, los caseríos de piedra del Ande, los bohíos de palma del llano amazónico, donde viven nuestros hermanos (…) Somos la conciencia de un pueblo que despierta y dirige sus pasos a la liberación final. Definitiva. Eso es lo que escribiremos. Lo que cantaremos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Tomado del ensayo inédito Elogio de los navegantes. Proceso de la literatura en Chimbote. Septiembre, 2006&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172271380000343?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172271380000343/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172271380000343' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172271380000343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172271380000343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/isla-blanca-30-aos-mar-adentro.html' title='ISLA BLANCA: 30 AÑOS MAR ADENTRO *'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172212637767060</id><published>2006-10-24T13:24:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:35:26.386-07:00</updated><title type='text'>Conversa con Iván Thays</title><content type='html'>CONVERSA CON IVÁN TAHYS&lt;br /&gt;(inconclusa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Cristóbal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despuès de lo que conversamos la ùltima vez, ¿creesque existe una verdadera libertad de expresión en losmedios (culturales)? ¿Tú mismo, crees que das libertada todas las tendencias literarias por igual o casi porigual? Te lo pregunto con la mayor sinceridad. Veocasi todos los programas culturales y no siento nadade esto. No lo comparto, pero admito que existen porproblemas humanos, pero sobre todo por problemasideológicos, que son inocultables, y mas aun, que estánen la propia conciencia del hombre, por lo que nopueden evadirlo, sino alimentarlo para bien delsistema. Un abrazo.&lt;br /&gt; Yo estoy convencido de que si le doy el mismo espacioa todas las tendencias literarias del Perú (en lamedida que estén representadas en Limaporque si ni siquiera me pagan sueldo, menos me daríanpasajes para viajar a provincias). La pregunta es: siun escritor como los llamados "andinos", o alguno deesos filosenderistas hoy camuflados, estuvieran alfrente del programa ¿darían cabida a un occidental, limeño, nabokovnianocomo yo? LO DUDO. Seguramente que no te darían espacio, pero eso es loque está mal, porque lo importante es que se produzcanlas polémicas, las aclaraciones.. Yo creo que tú dasun tanto más espacio, pero no lo suficiente. Creo quehay escritores, en tu programa, más de una tendenciaque de otra. Por ejemplo, se acaba de formar unaAgremiación de Escritores en Chimbote que no ha sidodifundida por ningún medio, y eso por qué, porque sonde izquierda. Si gustas yo puedo darle tu mail a unode ellos para que puedan explicar sus objetivos. Haylibros de gente de izquierda que no son comentados,pero si los más "conocidos por los medios". Yo se queeso es inevitable. Es una forma de estar con elraiting. Abrazos. ¿Y por qué eso de filosenderistas camuflados? No sepodría decir lo mismo de los "filocapitalistascamuflados"? Ese no es el debate. Y tú lo sabes bien.Finalmente, no se a quién te refieres. Si es a MiguelGutiérrez, estas equivocado. Miguel ya está en la otraorilla, pero pocos se han dado cuenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172212637767060?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172212637767060/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172212637767060' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172212637767060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172212637767060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/conversa-con-ivn-thays.html' title='Conversa con Iván Thays'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172147441795146</id><published>2006-10-24T13:19:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:24:34.473-07:00</updated><title type='text'>Los sueños cumplidos de Manuel Baquerizo</title><content type='html'>LOS SUEÑOS CUMPLIDOS DE MANUEL BAQUERIZO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrevista de Tulio Mora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las malas noticias no vienen solas. Al salir de la casa de Manuel Baquerizo, en Huancayo, después que me concediera esta entrevista, la mañana del 11 de setiembre del 2001, dos gigantescos Boeings se incrustaban en las Torres Gemelas de Nueva York maniobrados por comandos suicidas de Al Qaeda. El macizo y erguido orgullo de los norteamericanos, allá en Manhattan, en la ribera exclusiva y excluyente de la historia, era ahora humareda y cuajos de cemento sepultando a más de 3 mil personas. El horror en vivo y en directo era recogido en los televisores de la calle Real de Huancayo suspendiendo el caminar siempre apresurado y anárquico de mis paisanos, para instalarlos, a miles de kilómetros de distancia, en la babélica audiencia de la globalización, pasmados hasta el aturdimiento con el golpe seco de las máquinas aéreas. Cómo no pensar en ese momento, y después de visitar a Baquerizo, gravemente enfermo, en la “Oda al Jet”, de aliento whitmaniano, escrita en vigoroso quechua por José María Arguedas, aunque nada del hermoso pájaro que él aludía ni de los seres humanos cobijados en el etéreo útero de acero, bajo la advocación de los dioses andinos, era lo que pasaban las imágenes de la TV.&lt;br /&gt;Manuel debió también enterarse de la noticia desde su cama, a la que fue a reposar agotado de rebuscar en su memoria los datos que le solicité, con la poca sonrisa que su mal le permitía, pero con la misma lucidez que siempre mostró en sus amables conversaciones de otros tiempos. Me había pedido que la entrevista fuese muy temprano por el agotamiento que lo abatía y porque además ese mismo día debía viajar a Lima a internarse en el hospital Rebagliatti.&lt;br /&gt;Dos días antes Zein Zorrilla me había comunicado la situación de Baquerizo y temiendo lo peor lo primero que hice fue discar el teléfono de José Watanabe, entonces gerente de televisión del canal 7, sugiriéndole que le hiciéramos una entrevista para el programa Retratos. Ni siquiera necesité convencerlo porque él también lo admiraba y además un equipo de producción del canal, dirigido por Soledad Mujica, se encontraba en el valle del Mantaro. Así que partí la noche del 10 con una ruma de casetes de audio y video, algunos artículos de Manuel reproducidos en la última de sus revistas, Ciudad Letrada, y como en los tiempos de mi adolescencia me hice a una carretera dolorosamente oscura y fría, como todas las carreteras que uno ha trajinado hasta la traición, tratando de recordar cuándo exactamente conocí a Manuel.&lt;br /&gt;No voy ahora a rememorar esos momentos ya que el propósito de esta introducción es dar a conocer al lector el testimonio de un hombre que, como pocos, creyó y nos hizo creer que la cultura era la llave secreta para conjurar nuestras postergaciones y, profeta en el desierto, remó contra la corriente, la pobreza, la indiferencia y otras pellejerías para convencernos de ese despropósito. Al menos con algunas personas, entre las que me agrego, lo logró y eso me parece que justifica sobradamente su vida.&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “Un mundo dividido”, Miguel Gutiérrez recuerda a algunos escritores provincianos del 50 que, a contracorriente del sentido común, retornaron a sus lugares de origen después de estudiar en Lima. Con otra ciudadanía esto no tendría nada de extraño, de algún modo es lo que vendría a cerrar un círculo de lealtades y nostalgias. Hay parias en todo el mundo, es verdad, sin deudas y con una sola nostalgia, pero resulta que en el Perú todos los escritores son parias. O casi. La excepción es lo que celebra Miguel Gutiérrez evocando a Manuel Baquerizo, incluyéndolo en una reducida lista de intransigentes que se negaron al desraizamiento.&lt;br /&gt;Escuché muchas veces a Washington Delgado elogiar la información tan actualizada de Baquerizo y a Oswaldo Reynoso calificarlo como el mejor crítico de los 50 sin haberse movido de Ayacucho y Huancayo en los últimos cuarenta años. Esto es fracturar la fatalidad. Antes lo habían hecho otros con desigual reconocimiento (Gamaliel Churata, por ejemplo). El centralismo que ahora está en boca de todos no otea más allá de una ansiosa distribución de cuotas de poder, vinculada a otras objetivas (y legítimas) razones sobre una deplorable asimetría en la producción económica y la atención de servicios públicos. Pero nadie habla del centralismo cultural que condenó muy tempranamente a los mal llamados indigenistas y hoy simplemente reinventa su amnesia frente a los nuevos escritores provincianos.&lt;br /&gt;Cierto es que en la presente entrevista Baquerizo confiesa que viajar a Ayacucho, a comienzos de los 60, a asumir el cargo de director de Relaciones Públicas de la renovada universidad San Cristóbal de Huamanga, fue más una extravagancia juvenil que una convicción. Estaba convencido que retornaría en pocos meses a Lima a mantener su cargo como recencionista en El Dominical de El Comercio a intercambiar opiniones con jóvenes críticos de su tiempo, quienes de vez en cuando caían en casa de Raúl Porras Barrenechea a escucharlo, pero también a discrepar con él; a asistir a conferencias, recitales, conciertos y espectáculos teatrales. En el momento que tomó la decisión crucial Baquerizo aún se reconocía como un hombre cosmopolita, un intelectual urbano, que estaba postergando su procedencia de origen, como todos los jóvenes  intelectuales provincianos de aquellos años, para ceder paso a lo que finalmente creía que sería su destino. Pero su vida fue más que los primeros sueños cumplidos: fue el asombroso retorno a un origen perturbado y perturbador.&lt;br /&gt;Se ha escrito mucho sobre la universidad San Cristóbal de Huamanga durante los años 60. Alimentó la pasión reflexiva y también la intolerancia que dos décadas después escombró el país, sin que una fuese causa de la otra. Y Baquerizo, que coincidía con numerosos intelectuales de primer orden en que la formación cultural es básica para crear ciudadanía, convirtió a Ayacucho -que a fines de los 60 ni siquiera tenía luz eléctrica- en el centro cultural provinciano más activo del país, con presentaciones de grupos teatrales, conciertos, danzas, festivales de poesía, congresos de literatura, publicaciones. La lista de sus admirables y creativas actividades es muy larga.&lt;br /&gt;Luego se marchó a Huancayo a proseguir una tarea que nadie le encomendó. Y logró lo que nadie había hecho en esa ciudad fenicia, como la calificábamos, donde la cultura no es moneda corriente. Y gracias a él muchos de los jóvenes escritores, científicos sociales y artistas de muchas maneras emergieron a la preocupación de que arte y cultura no se venden pero instalan en el alma el dulce desencanto de la creación y la duda. De esto trata la larga entrevista que me concediera aquel fatídico 11 de setiembre: de sus traslados geográficos, que implicaron cambios radicales en su prospección del imaginario nacional, de sus certidumbres que a pesar de  la historia siempre imprevisible se mantuvieron, de la fascinada construcción de un proyecto cultural propio, inconcluso y con seguridad monumental, en la medida que desconocemos cuál ha sido el destino de sus investigaciones desperdigadas en numerosas revistas.&lt;br /&gt;Otros más autorizados que yo escribirán sobre ese destino del infatigable doctor Baquerizo, del amigo y hermano mayor que siempre se entusiasmaba con los proyectos de los demás, como si fueran suyos, sin un pelo de mezquindad. Ya habrá tiempo para eso. Hoy sólo quiero entregar al lector que convoca este nuevo encuentro de escritores regionales el rápido balance de una memoria anclada en una obstinación que nosotros, de alguna manera, estamos reescribiendo, más allá del olvido y las generalizaciones, más allá del fanatismo de la globalización y del excluyente libre mercado, modas perversas que aspiran a imprimir en nosotros la renunciación y el silencio; más allá, finalmente, de la intolerancia que quiere legitimarse en el mundo en este tiempo monstruoso de guerras y estigmatizaciones. Baquerizo, que sufrió la etapa más oscura del siglo XX de nuestro país (la que sobrevino entre los años 32 y 55), supo cruzar el páramo con una actitud envidiable. Es lo que debemos, me parece, extraer como mensaje de su confesión de parte: “Creía que la cultura popular debía ser la base para la transformación del Perú y eso lo adquirí bien claro en Ayacucho: cualquier cambio tenía que ser sobre la base de la cultura andina, sin negar las influencias occidentales, pero el siguiente tenía que ser andino”. Y entonces su trayectoria, al igual que la de José Carlos Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas y Gamaliel Churata, para citar a nuestros más altos ejemplos, es excepcional porque no sólo logra sobrevivir a las frustraciones históricas y sociales, sino que les da sentido transformándolas en una opción de futuro.&lt;br /&gt;Un dato final que quizá valga la pena revelar porque explica el maltrato a nuestros más valiosos intelectuales que caracteriza la llamada “cultura peruana”: el proyectado documental sobre Baquerizo nunca salió. Quienes salimos –y a la mala-, de IRTP, fuimos Watanabe, Mujica y yo e ignoro si los casetes de video filmados con tanto esmero aún se mantienen. Para suerte yo había llevado también unos casetes de audio que son los que reproduje luego de la muerte de Manuel para publicar su testimonio en alguna revista, algo que, aunque parezca increíble y pese a mis insistentes gestiones, hasta ahora no pude lograr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tulio Mora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lima, agosto de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. LOS AÑOS FORMATIVOS EN LIMA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un medio tan comercial como Huancayo ¿cómo terminaste dedicándote a la literatura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una afición que me venía desde el colegio y la afirmé cuando fui a Lima a principios de los 50, en un momento de gran efervescencia literaria. Allí conocí a quien después sería mi gran amigo, Wáshington Delgado, a Romualdo, Sologuren, a otras personas alrededor de la revista Letras Peruanas. Sentí una gran afición por las publicaciones, por estar al día con los libros y tuve mi primera experiencia de sacar una revista propia, la Gaceta de Lima, el 59 o 60. La sacaba otro amigo con un nombre diferente, Daimon, creo que se llamaba; cuando me invitó a participar le dije “hay que cambiarle de nombre, darle otro giro, hacer reportajes”. Hicimos sonados reportajes a Ciro Alegría, a Arguedas. Me quedó pues ese gusto por las publicaciones. Estuve un tiempo también en El Comercio haciendo reseñas literarias con el seudónimo de Efraín Barquero, y después se lo pasé a José Miguel Oviedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué esa necesidad de trasladarse y más aún estudiar en una universidad como la Católica cuando los provincianos iban más bien a San Marcos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo en primer lugar tenía fascinación por la capital, como todo provinciano; mi meta era ir a estudiar Literatura pero mi padre quería que estudiara Derecho y me mandó tres meses antes de los exámenes, en diciembre. No estudié, me pasé la gran vida comprando libros. Recuerdo que fui a la librería Internacional, que estaba en el jirón La Unión, y me compré “Perú, problema y posibilidad”, “La multitud de la ciudad al campo”, de Basadre, los “Siete ensayos”, de Mariátegui, en fin, los libros clásicos, y me dediqué a leerlos en vez de prepararme en la academia; no había muchas entonces. En eso llega la fecha para los exámenes, yo no había revisado para nada el cuestionario. En ese tiempo los exámenes eran orales, con un jurado de siete profesores y a las preguntas que me hicieron yo respondí citando a Basadre, a Mariátegui. Se quedaron sorprendidos porque no era lo común, yo tenía la lectura fresca, sobre todo de libros como los citados de Basadre que se conocían poco, no los de historia. Ingresé al examen con Javier Valle Riestra, recuerdo, mientras otros temblaban, se ponían nerviosos. Salí airoso y de frente me matriculé en Letras, pero mi padre siempre insistía y después de dos años pasé a Derecho, atendiendo más a Literatura, Historia, Economía. Terminé Derecho, un poco de mala gana, nunca hice prácticas, no sé cómo saqué mi tesis y me gradué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál fue el tema de tu tesis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue sobre derechos de autor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea siempre vinculado a la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es porque era lo que más me interesaba. Mientras terminaba mis estudios me puse a escribir en El Comercio, en Cultura Peruana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quiénes eran tus amigos en la Católica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wáshington Delgado, él iba poco a clases, se aburría, decía que prefería quedarse en su casa leyendo; después Pablo Guevara, pero en los años siguientes me seguían José Miguel Oviedo, Enrique Carrión, Abelardo Oquendo. Con él participamos en el Instituto Riva Agüero, porque aparte de las clases regulares en el instituto estudiábamos de manera opcional, a invitación de Luis Jaime Cisneros. Había tres seminarios: de Literatura y Lingüística, de Historia y de Filosofía. Yo fui al primero. Luis Jaime nos recibía, decía tomen asiento, ahí tienen de todo, agarren un libro, pónganse a leer, revisen los diccionarios, eso duraba dos horas; algunos creían que era una cosa más amena, luego él decía para fin de semana se leen el libro, me traen en resumen y un análisis. Muchos de los inscritos se retiraron, como era opcional creían que con eso podían aprobar. Al final sólo quedamos tres o cuatro: Abelardo Oquendo, Mariela Gibratti, hija de un embajador italiano, Armando Zubizarreta, alguno más. Y seguimos con ese tren de trabajo: lean un libro y traigan un resumen. Después Luis Jaime lo revisaba y decía: está mal, lean en esta revista una reseña del mismo libro, una comparada; uno se daba cuenta que no había captado las cosas esenciales del libro. Me sirvió muchísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso te dedicaste al análisis y no a la creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creación no, porque no tengo condiciones, me dediqué más a la lectura y los comentarios. Era un vicio que me entretenía, me llenaba el espíritu y me lo estimularon porque teníamos muchas reuniones. También estaban en años superiores Julio Ramón Ribeyro, en segundo de Derecho, con Alberto Escobar; ambos estudiaban Letras en San Marcos. Al mes nomás empezamos las reuniones en la Plaza Francia y después en el Palermo. Así hice más amigos en San Marcos que en la Católica; allí estaban todos: (Paco) Bendezú, (Eduardo) Zavaleta; (Mario) Vargas Llosa no, entró después, era más joven. Como recuerda en sus memorias (“El pez en el agua”), él apareció en una reunión en Letras Peruanas; estaban Delgado, Zavaleta, Escobar, entre otros, y él llega acompañado del historiador Carlos Araníbar, que conocía a todo el mundo. Yo no le di importancia, era lógico, aún era un muchacho desconocido, y en algún momento Araníbar lo presentó como un narrador pidiéndonos que lo escucháramos. Mario leyó un cuento, nadie lo comentó, como él lo cuenta en sus memorias. Escobar hizo algunas observaciones muy puntuales. Con Mario no eran las reuniones, él se reunía más bien con Oquendo y Oviedo, en un grupo aparte en Miraflores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Luis Loayza, ¿no es cierto?, él y los demás formaban el grupo conocido como los “Sartrecillos valientes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, no se juntaban con los de San Marcos, Oquendo recalaba a veces, pero no Vargas Llosa, no era de reuniones, de bohemia, los otros sí, como Pablo Macera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. RAÚL PORRAS BARRENECHEA Y EL CACIQUE DEL MANTARO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa que has mencionado poco es tu relación con Porras Barrenechea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me hubiera gustado revelar cosas pero ya sé que otros las han dicho en Lima. En el Instituto Riva Agüero, cada fin de mes se reunían los tres seminarios, hasta ahora es así, según me dicen, y Luis Jaime Cisneros, que siempre me tuvo mucha estimación hasta hoy, y yo a él, me encarga comentar el libro de Porras sobre Garcilaso en Montilla. Acababa de salir, era un volumen grueso, sumamente documentado, en el que Porras hacía el descubrimiento de diez años de la vida de Garcilaso en Montilla, que era totalmente desconocido, durante los cuales se dedicó al comercio de caballos, a otras tareas de este tipo. Era mi primer comentario con la asistencia de todos los profesores y alumnos en una gran sala del instituto. Para mi exposición, ya se me había metido esa manía, busqué elementos de referencia y comparación: Aurelio Miró Quesada tiene un libro sobre Garcilaso, Daniel Valcárcel, estaba la crónica novelada de L.A.Sánchez, y otros más; en algunos de ellos, sobre todo en el de Valcárcel, se exaltaba el indigenismo de Garcilaso, mientras que Porras sostenía que era un hombre dual: cuando estaba en España se sentía atraído por su tierra y acá añoraba la cultura europea, lo presentaba como un hombre de doble curiosidad. Bueno, lo primero que vi, cuando ya estaba en la sala, fue que Porras ingresó y se puso frente a mí; a su lado estaban Agustín de la Puente, Luis Jaime y los que eran alumnos entonces: Pablo Macera, Antonio del Busto, Enrique Carrión. En ese tiempo yo tenía una audacia, después la perdí, porque empecé a exponer mencionando que el libro era interesante, sumamente novedoso, trae mucha información, pero la interpretación sobre Garcilaso ... qué tal audacia. Yo veía que Porras se ponía rojo, pero seguí exponiendo, terminé en veinte minutos. Entonces él pidió la palabra, dijo cómo era posible que un trabajo que le había costado más de 40 años, investigaciones en España, pasara así nomás por alto con opiniones ligeras. Quise interrumpirlo, qué tal audacia, y me dijo, “no me interrumpa, yo no lo hice cuando usted expuso”. A mi lado estaban César Pacheco Vélez y Pablo Macera, ambos me jaloneaban pidiéndome que me callara. Porras terminó, yo ya no pedí la palabra y me fui. Al día siguiente Luis Jaime Cisneros en clase me llamó y me dijo que Porras me ofrecía disculpas porque ese día estaba de muy mal humor y me invitaba a su casa en la calle Colina en Miraflores. No fui, era un poco rebelde. A los pocos días, cerca del club Nacional, en Belén, nos encontramos cara a cara, yo quería cruzar la acera, por esa rebeldía un poco provinciana, pero no pude. Entonces me saludó: “cómo está -me dijo-, vaya usted por la casa”. Justo yo tenía un trabajo que me había dado Puccinelli para fichar novelas mencionándome que Porras tenía una buena biblioteca. Con ese motivo fui. Nos hicimos grandes amigos, él hacía bromas, se burlaba de mí, él y Macera me llamaban el “Cacique del Mantaro”, me halagaba porque se trataba de Porras. En su casa era lo más sencillo, ya asistían Macera, Araníbar, Alvarez Brun, y después fueron Neira, Vargas Llosa, cuando yo dejé de ir. Era una buena persona, sencillísimo, me permitía sacar todos los libros que deseaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía de ese apelativo y aunque tiene un contexto afectivo y se trata de Porras no puedo dejar de asociarlo a cierto estereotipo limeño sobre los provincianos, ¿cuál era tu percepción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me aminalé cuando fui a Lima, en la misma Católica había otros provincianos en Derecho que se automarginaban, no se atrevían a entrar. Pero yo discutía mucho, especialmente con Valle Riestra sobre González Prada. Yo había leído más que él aunque él se consideraba un gonzalezpradista y alternaba con los Prado, con otros apellidos ligados al poder. Me fue fácil entrar en el círculo, nunca me automarginé. Leer es una ventaja enorme, uno se mueve mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. AYACUCHO: UNA PRUEBA DE FE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo logrado una posición en Lima, ¿cómo decides marcharte a Ayacucho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me costó mucho. ¿Quién va a Ayacucho?, es una tierra perdida, me dije, yo ya no quería salir de Lima. ¿Qué voy a hacer en provincias?, me preguntaba, no hay cultura, exposiciones, teatro, conciertos. Yo iba a todas las conferencias, no me perdía nada. ¿Dejar eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría una poderosa razón económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ganaba mucho: 100 soles en Cultura Peruana, 150 en El Comercio, era una miseria que apenas me alcanzaba. La remuneración que me ofrecieron era muy tentadora: 10 mil soles, cuando en San Marcos ganaban 800 soles, Porras ganaba mil soles. Pero tampoco fue eso. Quien influyó mucho fue Arguedas. Él era el consultor de la nueva administración de la universidad de Huamanga, con Efraín Morote, Fernando Silva Santisteban. Ellos me fueron a buscar tres veces. Al final, Lumbreras también lo recuerda, encontraron un argumento: vas a Ayacucho quince días y dictas conferencias. Acepté. Efectivamente, cuando llegué a Huamanga di una conferencia y al día siguiente la esposa de Lumbreras, Isabel Flores, arquéologa, la que arregló la huaca Pucllana, me invita a una fiesta  hermosísima con vísperas, serenatas y guitarras; a los tres días otra fiesta, me comenzó a agradar. Todavía pensaba en regresar en Lima pero me mostraron todas las cosas que podía hacer: música, teatro, mimo, había la posibilidad de hacer un programa de radio, tener una imprenta, todo lo que quisiera, según me dijeron. Regresé a Lima, le hablé a Hernando Cortés que acababa de regresar de Alemania, lo animé; no sé cómo busqué a Ulrika Solari, también se animó. Al mes los tres estábamos en Huamanga. Cortés comenzó inmediatamente a organizar un grupo de teatro, formó muy buenos actores, Ulrika formó una pequeña orquesta de cámara, un coro con los alumnos, se empezó a hacer mimo, radio, se sacó la revista. Me encantó, como director de Extensión Cultural comencé a invitar a todos los amigos poetas, serían 150, entre ellos Nicanor Parra que fue por un día y se quedó diez. Hice comprar un piano de Alemania de media cola, costaba esa vez 80 mil soles, y traer colecciones de discos desde Nueva York: música folklórica de todo el mundo. Qué habrá pasado con esa colección. Creo haber tenido la suerte de que me pongan todo en las manos, hice todo lo que quise, entregando más horas de las que estaba obligado, pero era mi felicidad. Así me fue ganando Huamanga. Después de cinco años ya no pensé en volver nunca a Lima, a la que viajaba sólo a comprar libros, a ver asuntos administrativos. Para mí fue muy difícil salir de Lima, tal vez lo decisivo no fue lo económico sino el hecho de llegar y encontrar gente amable, respetuosa: qué calor humano en esas reuniones familiares, bastaron dos para decidirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ya estaba Abimael Guzmán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entró un año después que yo. Cuando llegué no había nada, la universidad y la ciudad eran muy conventuales, tradicionales, conservadoras. Las chicas no salían después de las cinco de la tarde, había un solo cine, era frecuente el corte de luz, no había lugares de diversión. No había ni bares. A las nueve de la noche Huamanga era un desierto. Lo digo porque la primera noche me desencanté, me había ido por tierra, me alojé en el hotel de turistas, después de comer salí por el parque y no encontré ni un cafetín. Ah no, me dije, esto es la muerte. Pero cambié por las reuniones familiares. Si no hubiera sido por eso yo me regresaba al día siguiente. En Lima estaba acostumbrado a la tertulia. Estoy hablando del año 62. En Huamanga no había más que dos autos, pero al año con la plata que ganaban todos los profesores se habían comprado autos. Ese primer año recuerdo que di una conferencia sobre la mujer que causó escándalo. La presidenta de la asociación católica, el cura dijeron después que estaba soliviantando; se enteraban rápidamente, como era una ciudad chiquita; y lo único que yo había hecho era decir que a lo largo de la historia la mujer siempre ha sido subestimada y analicé el código, porque eso sí recordaba de Derecho, y demostré que la mujer no puede citar domicilio, no tiene la patria potestad completa, el que maneja el patrimonio es el marido. A los pocos meses empezaron a llegar los poetas, había conferencias continuamente; comenzó el teatro con puestas en escena de Brecht; dos años después llevé al Ballet Nacional, con lo mejor que tenía, a la Orquesta Sinfónica Nacional. Por eso es que Antonio Cisneros, que siempre es un burlón, un humorista que nunca toma nada en serio, en una crónica dijo que había ido a Huamanga a enseñar pero resultó aprendiendo más de lo que había estudiado en la universidad, porque había conferencias, música de todos los compositores de entonces. El estaba más al día que en Lima. Huamanga era la capital de la cultura del Perú. Lo dijo con toda seriedad. Así era pues. Yo no me extrañaba, todos los días había algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Organizaste también un cine club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solicité películas de la colección de la Cinemateca, películas antiguas, y pedimos a las embajadas películas un poco didácticas, entre ellas documentales muy buenos. Dos veces a la semana había cine. De tal modo que todos los días de la semana había actividades culturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. LAS TRIBULACIONES DEL BUEN ARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esta experiencia inusual en una provincia debiste tener el apoyo total de las autoridades de la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, la gente que dirigía tenía sensibilidad, me dio libertad ... bueno, hasta cierto punto. Cuando llegó Hernando Cortés quisimos hacer recitales como en Lima, en la casa de Mariátegui, “La poesía en debate”. Empezamos con la generación del 50, después la gente joven, Javier Heraud, Corcuera, Calvo. Hicimos recitales semanales denominados “La nueva poesía mundial”, con Maiakovsky, Brecht, Eluard, Hernández, Hickmet, Neruda, Vallejo ... eran diez. En Ayacucho, Cortés compartía el recitado con Delfina Paredes y yo hacía un breve comentario sobre al autor y los poemas que iban a leerse. Empezamos con Maiakovsky, fue todo un escándalo porque Cortés leyó el poema sobre Lenin; el siguiente, sobre Brecht, traducido por Cortés, produjo otro escándalo. Entonces el rector nos pidió que variáramos, se dio cuenta que todos los autores eran de izquierda y nos pidió que pusiéramos a San Juan de la Cruz. Le aclaré que estábamos presentando a autores del siglo XX, pero él replicó “habrá alguno que no sea de izquierda”. Claro, yo podía poner a Eliot, a Pound.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no lo hiciste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque era la tendencia de Cortés que regresaba de haber participado en el Berlín Ensamble y yo también tenía inclinación por la literatura social, me atraía más que Eliot. Entonces se puso fuerte el rector y lo suspendió. Comenzaron a protestar los alumnos. El rector tuvo que ceder, a la semana siguiente pusimos a Eluard, más suave, más hermético, más tierno, ya no produjo tanto escándalo. Terminamos con Vallejo, quedó muy bien. Hasta ese momento había una libertad plena para discutir. También invité a un pacifista, a un gandhiano, Lanza del Basto, un francés discípulo de Grimova, a su vez discípulo de Gandhi. Era un pacifista que proclamaba las comunidades antiguas, primitivas, de autoservicio, y tenía varios libros, uno de ellos “Peregrinación a las fuentes”. Lo hice en coordinación con Oviedo que estaba en la dirección de Extensión Cultural de la UNI. Lanza del Basto viajó a Ayacucho con su esposa, Chantarell, que cantaba música gregoriana del siglo XI, una cosa muy linda. Entonces Del Basto dio su conferencia hablando contra la modernidad y la técnica, predicando volver a las sociedades primitivas. Yo le pregunté: “usted ha venido de Europa en avión, se desplaza en taxi, ¿cómo podemos prescindir de la modernidad?” El respondió que hasta donde era indispensable tenía que hacerlo, pero prefería caminar. Vestía con hábito y sandalias, proclamaba la idea de la no violencia. En aquella época no había tanta violencia, se debatían las ideas. Así fue hasta el 65 cuando comenzaron los movimientos estudiantiles. Yo aún llevé mucha gente totalmente contradictoria: Gustavo Valcárcel tenía una línea, Romualdo, otra, muy radical. Yo estuve hasta el 68. Ese año comenzó la militancia, no había grupos entonces, pero los movimientos eran cada vez más exigentes. Aun así invité a Sologuren, a Belli. Al año que salí nomás me enteré que se habían formado grupos de intransigentes que no permitían conferencias libres ni debates.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto en retrospectiva y después de lo que ocurrió, para las fuerzas más conservadoras tú podrías haber sido el iniciador, desde el lado cultural, de la violencia que ahogó el país y cuyo origen estuvo en la universidad de Huamanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha gente lo dice, sin querer hemos preparado el camino porque se abrió bastante el horizonte con ideas filosóficas, literarias, artísticas. Gente que vivía en Ayacucho encerrada, aislada, comenzó a enterarse de las nuevas ideas del mundo, sobre la historia, que la literatura era una cosa amplia, sobre la liberación de la mujer. Abrimos mucho el espíritu desde un punto de vista intelectual, pero eso sirvió para que después venga la idea política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sentiste que ese proyecto se había agotado cuando decides marcharte a Huancayo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya noté las intransigencias se me presentó, sin querer también, una oferta del Cusco. El rector me dijo que había una buena radio, que quería sacar una revista. En eso, un día que viajé a Lima, me encuentro con un amigo de Huancayo que estaba en el equipo reorganizador de la universidad del Centro. Quería hablar con Santiago Agurto, yo lo puse en contacto, a los cuatro o cinco meses declararon la reorganización. Como habían visto mi trabajo en Huamanga me invitaron. Todavía me negué, además tenía un trabajo en el Banco Industrial para hacer tres exposiciones de artesanía que se presentaron en el hotel de Turistas; insistieron y yo pedí licencia por tres meses para asesorarlos. El presidente de la comisión reorganizadora era Luis Felipe Alarco. Yo conocía a sus hermanos, especialmente a Rosa Alarco; él me aseguró que me iban a ofrecer el doble de lo que me pagaban en Huamanga. Así acepté. Al poco tiempo Alarco me dijo usted se queda. Convoqué una asamblea para que los mismos profesores propusieran. En la votación salí en segundo lugar, aunque yo no era profesor principal. Estuve con la comisión de gobierno dos años, llevé todo lo que quise, como en Huamanga, pero ya no funcionó: las segundas veces no salen como la primera. No había mucha recepción aquí en Huancayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. LA SOLEDAD HUANCAÍNA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvemos donde comenzamos: ¿por qué en Huancayo no hay interés por la cultura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no lo sé, en Huamanga se llenaban los auditorios, incluso por la música electrónica, en cambio acá, aunque algunas veces logramos llenarlos no había tanto interés, y eso que estaban conmigo Elena Portacarrero, el cineasta Sánchez Pauli, Ulrika Solari. Lo único que pude mantener fue la revista. A los dos años se fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron varias publicaciones, en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera se llamó Proceso, la hacíamos en Lima porque no había una buena imprenta; el diseñador era Jesús Ruiz Durán. Luego seguí con Anales Científicos, una recopilación de los trabajos de la universidad, Perspectiva Económica. Estos últimos tiempos estuve haciendo un recuento, creo que son como quince revistas las que publiqué, empecé con Caballo de Fuego, Mundo Andino, Kamak Maqui, la última, Ciudad Letrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya instalado en Huancayo te interesas por la cultura popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Ayacucho traje muchas experiencias y aficiones, por ejemplo, la artesanía, cuando entré al Banco Industrial. Eso me dio oportunidad para visitar a toditos los artesanos, en Carmen Alto, Quinua, de todos los distritos, a ver a los tejedores, ceramistas, plateros, retablistas y los reunía, hacía exposiciones con ellos, cosa que nunca habían hecho. Y a mí me encantaron sus trabajos sobre todo en piedra de Huamanga. Cuando vine acá, lo primero que me interesó fueron los artesanos, pero no fue tan fácil, comencé con los mates burilados, pero no hubo mucha continuidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál era tu interés por la cultura andina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo que había visto en Ayacucho en su arte popular, su música, los bailes. Aprendí el quechua porque hasta las familias de alta sociedad, a la mitad de la fiesta lo hablaban. Yo llegué a Huancayo nutrido con ese aprecio porque en Lima no le daba importancia, estaba más movido por la cultura occidental. Ayacucho me imbuyó de este amor por la cultura andina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había también un propósito ideológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a ligarlo con los estudios de historia porque en Ayacucho estuvieron Tom Zuidema, Nathan Wachtel. Ellos ponían énfasis en la cultura andina y comencé a sentir su importancia no como un patrimonio arqueológico, sino viviente que estaba en toda su vigencia, en su música, en sus creencias, en su literatura oral. Era una cultura viva, rica. Me sirvió muchísimo porque cuando vine acá me preocupé por organizar conferencias sobre diversos aspectos de esta materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considerabas que la cultura andina era una operadora de la transformación social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creía que la cultura popular debía ser la base para la transformación del Perú y eso lo adquirí bien claro en Ayacucho: cualquier cambio tenía que ser sobre la base de la cultura andina, sin negar las influencias occidentales, pero el siguiente tenía que ser andino y acá lo seguí sosteniendo. Ya la cultura andina también se está disolviendo, está siendo penetrada por todo lo moderno, sin perder todavía su identidad pero está sufriendo cambios fuertes. En estos últimos diez años los cambios son tremendos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. LA CULTURA ANDINA: ENTRE LA UTOPÍA Y LA DISOLUCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Crees que el proceso de migración ha sido uno de los factores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar la cultura andina se ha extendido por el Perú, ha invadido Lima y toda la costa. Se ha cumplido la profecía de Arguedas: no hay un lugar en el Perú donde no esté lo andino y por otro lado la modernidad ha penetrado en la sierra. Entonces hay un juego permanente. Es un poco absurdo sostener una cultura andina pura, lo auténtico, lo ancestral. ¿Qué es lo ancestral? Estoy publicando unos artículos de Raúl Romero, el mejor etnomusicólogo que tenemos, y conversando con él me dice que gran parte de la música peruana es europea, pero que se ha compenetrado, se ha asimilado totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no ha sido así la cultura andina después de la conquista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es, por lo menos en el valle del Mantaro había esta constante interrelación, no es de ahora. Por eso Arguedas tuvo el gran acierto -no fue el primero, es verdad-, de decir que aquí se podía generar el cambio. Podían cambiar de instrumentos, de vestimenta, pero no perdían totalmente su identidad, no se descastaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La utopía de Arguedas era que los provincianos llegaran a Lima para construir una nueva ciudad tan limpia como los nevados, pero eso no ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también dijo que se la podía reconquistar, que en Lima íbamos a volver a ser. Ese poema (“Al padre creador Túpac Amaru”) es del 58 y se ha cumplido con las migraciones. Lima tiene más del 70% de andinos y es la segunda ciudad de quechuahablantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el futuro de la cultura andina hubo dos tendencias: una decía que iba a desaparecer, al menos eso era lo que sostenía Roberto Miró Quesada; después he leído a Juan Ossio y Luis Millones, quienes, curiosamente, desde una ideología conservadora sostienen lo contrario: nos hemos equivocado porque la cultura andina es cambio permanente, adaptación a los nuevos desafíos. Entonces lo que estamos viendo es una transformación del mundo andino en otro producto pero cuyo resultado seguirá siendo andino. Lima se ha invadido de fiestas andinas y al mismo tiempo esos músicos hacen rock, chicha, salsa; por otro lado la población migrante se beneficia de la tecnología, de Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos posiciones han sido descartadas. El deseo de Arguedas era que se conserve todo pero era suficientemente inteligente para darse cuenta, con la experiencia de Huancayo, que podían producirse cambios sin afectar el espíritu, la identidad. Y eso lo prueba en dos trabajos: qué importa que cambien sus antiguos instrumentos por el saxo, el clarinete, ahora muchos creen que son lo más típico de la región. Es la posición que Vargas Llosa no ha captado, no ha leído los trabajos de Arguedas, lo sigue considerando como un conservador, primitivo, congelado, alguien que quiere que todo siga igual. No fue así. La otra posición hablaba de una rápida desaparición de la cultura andina, se usó el término descampesinización, que ya no tenía sentido hablar del mundo andino. Lo que está ocurriendo es esta transformación y va a durar mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú incluso has llegado a afirmar que la identidad todavía está en construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no hay identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ya dentro del mundo andino han penetrado otros patrones culturales y un campesino que migra acá a Huancayo, al año ya se está moviendo entre varios mundos y a veces no tiene su propia axiología para actuar en su conducta diaria. En cambio en el campo tiene sus normas claras. Igual ocurre en Lima. Viene acá y está movido por diversas fuerzas o corrientes y eso hace que el mestizo sea bastante contradictorio, no tiene un valor, una axiología orgánica: lo que predomina es el individualismo, el exitismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que está en el fondo es que nuestra cultura siempre se alimenta sin perder una cierta esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va a seguir alimentándose pero no va a integrarse fácilmente, por eso esas manifestaciones híbridas como la chicha. No faltó un sociólogo que dijo es la mejor expresión del mestizaje y ya pasó casi la moda, ahora está el rock, después vendrán otras expresiones. Por eso  un mejor término que aculturación es esta de García Canclini, “híbrido”, que significa que no hay integración sino superposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabías que el padre del concepto “híbrido” fue Gamaliel Churata? En el prólogo a “El Pez de oro” dice que debemos hacer una literatura híbrida como Huamán Poma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lo tomaba en el sentido de unir, de integrar, pero García Canclini lo usa en el sentido de falta de integración. Eso justificaría el término de Angel Rama, de aculturación, y el de (Antonio) Cornejo Polar, de heterogeneidad. “Híbrido” en el sentido de no integrarse por mucho tiempo en todas las manifestaciones, música, arquitectura: no hay una norma clara como una partida de bautizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo más bien creo que en cada impacto cultural que sufre la sociedad andina siempre va arrastrando su identidad. Levy Strauss dice que los mitos nunca dejan de ser mitos, no obstante que le van agregando elementos nuevos a su discurso, es decir mitifican la realidad, le aplican la lógica de su discurso mítico. Y eso sucede en otros planos: por ejemplo, en la fiesta de la Candelaria donde aparecen personajes como el Hombre Araña, el Oso Yogui, el Pato Donald, no se les ve mal porque forman parte de las comparsas. Tengo la sospecha que la cultura andina logra ingurgitar estas manifestaciones sin perder lo fundamental, una estructura que funciona como un eje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este fenómeno es más acelerado ahora por el impacto de los medios, es más violento, desequilibra y va a durar mucho tiempo. Pensar que vamos a tener una música mestiza, una literatura mestiza es un sueño. Es el sueño de Rivera Martínez, es un poco una alegoría, recrear un Perú armónico donde se reconcilien lo occidental y lo andino. Pasarán muchos años, pero antes tiene que haber choques, conflictos, contradicciones tremendas. Lo de Rivera Martínez es más utópico, más idealista, es una visión desde las familias antiguas de Jauja, pero él mismo reconoce que es un fenómeno intrínseco a Jauja y no reproducible a otras partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tú te acordarás que esa realidad se daba en Huancayo y que en Cerro de Pasco había consulados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, es verdad, Cerro de Pasco en el siglo XIX era una ciudad cosmopolita, iban orquestas vienesas; a Huancayo para 28 de julio también, eran fiestas totalmente europeas, mazurcas, ni siquiera se escuchaba música criolla. Hubo una época en que Huancayo fue una ciudad totalmente desandinizada, hasta la alimentación venía en conserva, licores, ropa, menaje, todo de EEUU, lo dicen varios viajeros. Ha habido mucho cosmopolitismo que coincide con la presencia europea en las minas y la construcción del tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. LAS VANGUARDIAS DE LA PROVINCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte de esa época coincide con el vanguardismo predicado en Huancayo por los hermanos Bolaños a quienes tú has estudiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que el vanguardismo no me atraía mucho pero cuando comenzaron los estudios sobre esta tendencia yo encontré que tenía revistas que había guardado mi madre, entre ellas dos: Iniciación, del año 23, y Hélices, del mismo año. Estaban dirigidas por los hermanos Bolaños, uno de ellos tenía el seudónimo de Serafín Delmar, el otro Julián Petrovski y el mayor se quedó con su nombre, Federico Bolaños. Me enteré por algunos familiares que ellos vivían cerca de mi casa, en la calle Real, a una cuadra de acá; eran personas un poco extrañas porque andaban con su pañuelo rojo en el cuello, un poco exóticas. Después releí el libro de Guillermo de Torre, allí encontré referencias de que en los años 20 él recibía una revista de tamaño cuaderno, de pocas hojas. No menciona a Huancayo, pero hay otros hechos que después fui relacionando: Guillermo la Torre publicó un libro en 1921 cuyo título era Hélice, fue el primero en lanzar esta corriente con el nombre de Hélice, y aquí sale al año siguiente la revista con el mismo nombre; después, el 22, sale Proa en Buenos Aires, con Borges, y al año siguiente aquí sale la revista con el mismo nombre. Me enteré, por personas cercanas a los Bolaños, que solían mantener correspondencia con extranjeros. Entonces no sería extraño que hayan tenido contacto con Guillermo de Torre y Borges. Ya hay en estas revistas algunos anuncios de las nuevas ideas de la poesía joven. En un artículo del año 23 se hace un panorama de la nueva poesía peruana: colocan a González Prada, Eguren, Alberto Hidalgo, Oquendo de Amat y Vallejo: ya reconocían Trilce y los primeros poemas, o sea que estaban al día e interesados por las cosas últimas, modernas, aparte que sacaban a Huidobro, a dos bolivianos, un tal Cerruto, que fue después más conocido como novelista. Significa que tenían contactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el libro sobre Gamaliel Churata, Pantigoso sostiene que el ultraorbicismo surge también por el contacto con Buenos Aires. No olvidemos además que esa correa de transmisión no es moderna porque Puno siempre ha sido una suerte de encrucijada entre Chile, Perú, Bolivia y Argentina. Los hijos de los terratenientes puneños no estudiaban en Lima, sino en Buenos Aires y aun en Europa, como el papá de Oquendo de Amat. Tenían otra visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enteré después que en Puno, Cusco, Arequipa recibían los periódicos y revistas de Buenos Aires antes que en Lima, demoraban más pues porque a Lima llegaban en barco. Entonces están muy relacionados con Buenos Aires y Santiago que en esa época eran ciudades muy modernas con una influencia muy europea. Se mencionaba hasta Sicuani, pero entre estos lugares del Perú está también Huancayo. Entonces yo he hecho estas interrelaciones. El hecho es que después los Bolaños se van a Lima, que no era vanguardista, donde sacan la revista Flechas. Serafín se va contra los limeños, los llama tradicionalistas. El 24 salen Trampolín. Hangar, Timonel, planteando de frente el ultraísmo, hay menciones a Borges. Delmar conoce muy bien a Joyce, hacía unas prosas sin mayúsculas, sin puntuación, como el Ulises, lo conoció aquí en Huancayo. Delmar promovió en forma un poco violenta, porque acusaba a los limeños de anticuados, decimonónicos, atrasados, provocadoramente, esta vez con Magda Portal. Pero ellos mismos no pudieron hacer esa poesía moderna, de vanguardia, no tuvieron la capacidad creativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá también porque hay otro factor: en esos años ya surge el aprismo y Delmar es uno de sus militantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es, entre el 26, 27 se mete al Apra, lo destierran, se va a México. Pero antes de irse fue el primer predicador del cosmopolitismo, el que renegó contra la provincia, contra la idea de patria. Ahí está en Timonel: “Patria es toda la humanidad”, dice, incluso publica las diez normas del ultraísmo: hacer poesía sin historia, sin referencias, pura imagen. Llega a México en plena revolución y se impacta con el regionalismo, con los grandes novelistas indigenistas de la época. Cuando regresa el 30 se vuelve otra vez regionalista, se olvida de todo su cosmopolitismo. Pero ya no tendría oportunidad de manifestarlo porque estuvo preso diez años en los que escribió algunos relatos. Su poesía se volvió social, dejó a un lado las imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus investigaciones han calado: ahora veo una suerte de fiebre vanguardista: Pantigoso, Jazmín López, después Mirko Lauer quien testimonia un reconocimiento por tu colaboración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jazmín vino acá a pedirme las revistas, las fotocopió, me pidió alguna otra información, se fue a Brasil a estudiar literatura vanguardista con Schwartz, un gran especialista, y terminó su masterado. Después se fue a Alemania y publicó este libro sobre las revistas de vanguardia. Yo saqué una nota en Hueso Húmero y dijeron que mis afirmaciones no tenían fundamento. Después Lauer me pidió otras fotocopias, le di nombres, referencias, le dije que en realidad Huancayo podría ser la fuente de la vanguardia literaria del Perú porque quienes lo predicaron y lo convirtieron en una campaña fueron los Bolaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo interesante de los libros de Lauer, aparte de publicar libros ya desconocidos, es el prólogo sobre una tendencia a la que no le tenía mucho aprecio. Creo que pone las cosas en su justo medio. La mayoría de los autores son además provincianos y se vuelven apristas o de izquierda. Yo diría que estamos frente a una generación que sacrifica la literatura por la política, por el cambio social, con los riesgos que eso implicó en el Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no duró más de tres años...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lauer habla de más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, algunos continuaron, Oquendo publica el 27. Pero así de actividad intensa, fueron tres años, hasta Amauta, que es del 28. Después vienen los poetas como los Varallanos, uno de los cuales, Adalberto, muere muy joven, a los 23 años. Era otra gran promesa que había sacado una revista con Jorge Basadre, Fiesta, creo (se llamó “Jarana”, N.E.). Efectivamente los otros se metieron rápidamente a la política o murieron muy jóvenes. O se fueron como Vallejo. Después va a renacer el vanguardismo en los 30 con Adán, Moro. A Moro nadie le daba importancia en los 50, pese a que vivía en Lima hasta que llegó Coyné y lo descubrió. En la antología que hacen Eielson, Sologuren y Salazar Bondy, el 48, no ponen a Moro, tampoco en la de Romualdo y Salazar Bondy. Como Moro, muchos eran desconocidos, salvo Oquendo de Amat, al que había que leer copiando sus poemas de la biblioteca, pero de él mismo se ignoraba hasta dónde había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi 60 años después de su muerte José Luis Ayala completó la investigación preliminar que hiciera Porfirio Meneses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ha recogido bastante información de los padres, de la familia, es muy completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué te suscita esta realidad trágica de escritores que por un lado renuncian a lo que era su legitimación social, la literatura, y por otro se dedican a la política hasta el sacrificio personal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Perú la revolución literaria, la modernidad, de principios de siglo, que llega en los 20, coincidió con la efervescencia política, la formación de los partidos, las nuevas ideas políticas. Todos los intelectuales se sienten involucrados, hasta Martín Adán sentía una pequeña atracción, y colaboraban con Mariátegui, cosa que no se dio en Europa ... bueno también en los años 20 hubo efervescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí está el expresionismo alemán: los poetas terminaron en los campos de concentración por judíos o comunistas, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros continuaron como Brecht, Eluard, Aragón, siempre comprometidos, pero no se metieron a fondo. Acá la represión fue más drástica, metieron a la cárcel hasta a Basadre. Muchos emigraron, tuvieron que abandonar hasta su labor literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. DE LOS AÑOS OSCUROS A LOS 70&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que me interesa. Justamente cuando la caída de Leguía entramos en una era oscurantista que dura 25 años, un cuarto de siglo, hasta el 56. ¿Cómo influyó eso en tu generación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconocíamos toda la literatura inmediatamente anterior, no había nada, pero se recordaba a López Albújar, (Martín) Adán. Se ignoraba todo salvo a Alegría y Arguedas. Había un poco el temor de la represión, las prohibiciones que se habían dado en los 30. Habíamos escuchado directamente de Arguedas, a quien metieron a la cárcel, al mismo  (Adolfo) Westphalen. Quedaba todavía esa idea de que la literatura era peligrosa. En los 50 volvió el vigor. Como digo después de una época oscurantista, represiva, resurgen las ideas. En los 50, igualito que en los 20, comienzan a entrar ideas, a abrirse el horizonte: exposiciones de arte, nuevas galerías, otro florecimiento. La del 30 fue muy oscura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más oscura del siglo XX...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más oscura ha sido la del 90 y antes hubo otras similares. Afectaba mucho porque recibíamos libros con mucho temor, Moreno Jimeno recibía libros de México, Francia, muy discretamente. Gustavo Valcárcel había publicado una novela en México y la leíamos con temor. Así fue hasta el 56, cuando regresan Rose, Valcárcel, Scorza. Romualdo llega a los extremos con Edición Extraordinaria, en el 58.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el 70, ¿consideras que acá en Huancayo los escritores cumplieron un papel parecido al de los Bolaños? Muy pronto se sacuden del indigenismo con una literatura de corte urbano, por ejemplo en Cerro de Pasco, cuya literatura era de denuncia o vinculada al sector de los campesinos que van al servicio de las minas. Ahora siento una literatura urbana que podría ocurrir en cualquier parte del país o del mundo, ya no tiene el sello innecesario de ser de Cerro de Pasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando regresé a Huancayo me interesé por ver antecedentes: qué había pasado en los 50-60. Era pobrísimo. El 50 también fue árido. Había un Instituto de Cultura, dirigido por Benjamín Gutiérrez, que sacó dos o tres antologías de poesía: era muy provinciana, tradicional, patriotera. Para sus autores no había habido cambios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta Algemiro Pérez Contreras, un poeta de los 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llega de La Cantuta, traía una poesía moderna, porque era alumno de Sologuren, Delgado, tenía otro lenguaje. Aquí hizo exposiciones de libros y estaba renovando el ambiente pero al poco tiempo muere en un accidente. Justo el año 70 se organiza un encuentro en Jauja promovido por La Cantuta que tenía una facultad de Educación en Muquiyauyo, y vienen casi todos los jóvenes. Eso removió el ambiente, se formaron los grupos Sierra Intensa, Xauxal. Cuando yo llegué de Huamanga ya había movimiento. Me llamaba la atención la presencia de César Gamarra, Sergio Castillo, Ángel Garrido de Cerro de Pasco, Nicolás Matayoshi, Carolina Ocampo, cuya poesía había cambiado de lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un congreso muy sonado, con actos violentos incluidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, Rosina Valcárcel le pegó a Winston Orrillo, Omar Aramayo traía su movimiento de poesía mágica, estaba la poesía social por otro lado. Me dicen que fue muy movido, marcó mucho en la región, porque además fue numerosa con recitales, debates y eso promovió bastante. Pero algunos de los que fueron entonces murieron o se apartaron. Comparada con la poesía del 70, las tres antologías de los 60 parecían del siglo XIX. Los del 70 abrieron otra vez el horizonte, su poesía ya es moderna, está al día con todas las corrientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX. EL MAPA LITERARIO DE LOS REGIONALISMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto da pretexto para hablar de otros de tus aportes, tus investigaciones de la literatura   regional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé estudiando la literatura de Junín que ha tenido épocas cosmopolitas e indigenistas. Los años 40 fueron regionalistas, primero fue el indigenismo, después llega Varallanos y él comenzó a promover la poesía mestiza, porque era medio apristón. Poesía mestiza como Antenor Samaniego, Guillermo Mercado, Nicanor de la Fuente, Luis Nieto, eso dominó todo el 40. Luego, un poco por azar me interesé por lo que se hacía en cada provincia. La primera donde encontré un foco literario muy activo fue Huánuco que tiene tres buenos narradores: Samuel Cardich, Mario Malpartida y Andrés Cloud. Es una literatura moderna, nada tradicional y Cardich es además un buen poeta. Me llamó la atención que nadie se ocupara de ellos. Los leí y escribí sobre su obra. Luego me interesó Piura y escribí una nota, les llamó la atención que alguien los mencionara. Hay quince narradores en plena producción. Aunque no son tan modernos como en Huánuco y sean un poco criollos, costumbristas, con diálogos chispeantes, hay dos o tres bastante modernos. Luego pasé a Puno, a Ayacucho, Cusco. Comencé a publicar sobre ese tema y me llamaron a dar conferencias. Tengo interés ahora por Iquitos, conozco a una buena poeta, Ana Varela, poco a poco se va ampliando. Pero aún no conozco Ica, Trujillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué impresiones tienes de esa obra que los limeños nunca mencionan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huánuco es la más moderna, es muy urbana, entra mucho el humor, antes era muy dramática. La de Piura sigue con el antiguo lenguaje, Puno es la más tradicional, con temas indigenistas. Todavía hay claras diferencias. Algunos son muy regionalistas en extremo. Los de Huánuco son más abiertos, Cusco también. Nieto no acepta nada de provincianismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro cusqueño, Mario Guevara, da una visión más actual con un personaje reactualizado, el brichero, que sería un pícaro de marca nacional de los años 90.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo notable de los cusqueños es que fueron regionalistas muy cerrados, con una suerte de paralización total, hasta los 70, cuando llegan Nieto, Rosas Parravicini y Guevara. Este canaliza otra literatura, ya no está con la cosa provinciana, tiene otra visión, con un tono humorista, extraño para la literatura escrita, porque en la popular siempre ha habido humor, ironía. Ese es un cambio bastante notable hasta ahora. Y presenta personajes de campesinos migrados, acriollados, que en vez de ser obedientes, sumisos, como ocurría antes, se vuelven mañosos, vivos y explotan a los turistas, les sacan provecho. Un poco antes que en Cusco y en otra provincia, la modernización se dio en Ayacucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se debió al aporte de ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí se inician Marcial Molina, Hildebrando Pérez Huarancca y dos o tres poetas más. Pérez tenía mucho de Rulfo, monólogos a lo Joyce, siempre con temas del campo pero no con campesinos sino con escolares de aldea. Lo usaba en forma justa, no por adorno. Su primer libro creo que se publicó por el 70. Después Molina va a incorporar, él mismo lo reconoce, todas las lecciones de los recitales de Bertolt Brecht, la presencia del chileno Nicanor Parra -elementos irónicos, la burla, el juego-, y especialmente el aporte de los carnavales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso también hacía Nicanor Parra con la cueca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es, entonces ya es una literatura moderna. No estoy hablando de los provincianos que radican en Lima o el extranjero porque su situación es diferente. Hablo de los estrictamente provincianos. La modernidad comenzó en Ayacucho ya en los 70, aunque no se plasmaran en libros que recién salen en los 80. Muchos de ellos después se van a dispersar. Como digo, cada uno con sus características: algunos un poco retrasados. En todas estas provincias el factor decisivo ha sido la universidad. Creo que si la universidad no se hubiera creado en Ayacucho en el 59 no hubiera ocurrido algo similar; lo mismo ha ocurrido en Puno, Huánuco y hasta en Huancavelica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X. LA OBSTINACIÓN DEL PAÍS INTERIOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso, algunos miembros de tu generación, que es la del 50, decidieron irse a provincias: Efraín Miranda a Puno, Morote Best a Huamanga, Ruiz Rosas a Arequipa, Andrés Zevallos a Cajamarca, Livio Gómez a Tacna. De algún modo sintieron la necesidad de reconocerse con el país interior. ¿Te has sentido marginado porque regresaste a provincia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, porque todos los amigos que yo había tenido en Lima siempre siguieron en contacto conmigo, nos visitábamos, me reclamaban, se molestaban si iba a Lima y no los veía, nunca me desvinculé. Tengo personas que me informan de todo, de Huánuco, de Cusco, nunca llegué romper con Lima, además viajaba constantemente. No me volví regionalista como ocurrió con Sefarín Delmar que se hizo a ultranza, después de haber sido el mayor cosmopolita, mucho más que Vargas Llosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te sientes recompensado por tus actividades como promotor cultural, como académico, crees que tu trabajo fructificó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo mismo me he hecho la misma pregunta en los últimos tiempos: en realidad me siento feliz porque hice muchas cosas que nunca me había imaginado, algunas cosas las soñé desde época escolar, como ser profesor de la universidad. Una vez un compañero me dijo no existe esa carrera, le rectifiqué “quiero ser catedrático”. Bueno, lo fui, aquí no había idea que hubieran especialistas en Literatura o Historia. Cumplí ese sueño. Después el de leer mucho, en Lima logré ese sueño, conversar mucho, intercambiar ideas, a veces llevar primicias a las reuniones y finalmente sin querer realicé una labor de promoción que en Ayacucho fue decisiva, fue la única universidad que hizo tanta labor. Después venir acá a estudiar literatura de provincia y descubrir que hay buenos autores pero que nadie reconoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Valió la pena vivir como has vivido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento compensado, no siento haber perdido el tiempo, pude haberme dedicado a otra cosa, pude tener más comodidades, pero me enriquecí espiritualmente, intelectualmente. Lo único que no me gustó mucho fueron los cargos, contra mi voluntad me eligieron decano, vicerector. Lo digo con toda sinceridad: nunca quise un cargo, quita tiempo, uno se embrutece en esos cargos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Tomado de la revista Mundo Cachina / Cuaderno subterráneo de literatura. Año II N° 3 Chimbote, octubre, 2006. Dir. Augusto Rubio Acosta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172147441795146?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172147441795146/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172147441795146' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172147441795146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172147441795146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/los-sueos-cumplidos-de-manuel.html' title='Los sueños cumplidos de Manuel Baquerizo'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36556402.post-116172115230515089</id><published>2006-10-24T13:16:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T13:19:12.316-07:00</updated><title type='text'>Borges: 20 años de la muerte del eterno</title><content type='html'>BORGES. 20 AÑOS DE LA MUERTE DEL ETERNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy ni un pensador ni un moralista,&lt;br /&gt;sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos&lt;br /&gt;su propia confusión y el respetado sistema de confusiones&lt;br /&gt;que llamamos filosofía, en forma de literatura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                                                   Pablo Pinedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Argentino insoslayable. Lector precoz e inclaudicable hasta la inmortalidad. Habitante incoercible y apasionado de ese universo inacabable llamado biblioteca. Jorge Luis Borges figura estelar de las letras latinoamericanas y universales, vino al mundo el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires. Hijo de un ilustre profesor y abogado. Estudió en Ginebra y vivió por una breve temporada en Italia y España relacionándose con los escritores y artistas ultraístas. De regreso a su país fundó varias revistas de expresión artística. Su temprana ceguera lo condujo a desarrollar una desbordante imaginación que lo llevó a escribir fantásticas narraciones. Su vasta obra abarca desde desafiantes poemas, cuentos vanguardistas hasta ensayos luminosos con apuntes filosóficos de brillante consistencia. La simbología de su estilo personal lo hace exigente con el lector. Su obra Ficciones (1944) está considerado como un hito en el relato corto y un ejemplo perfecto de la obra borgiana. Cada uno de los cuentos de Ficciones está considerado por la crítica como una joya, una diminuta obra maestra por el contenido metafísico y subjetivo en sus metáforas con que reinventa la realidad. Otros libros importantes del mismo género son El Aleph (1949). Casado en primeras nupcias con Elsa Astete Millán una desconocida profesora sin lustre intelectual, años después se unió sentimentalmente con su secretaria y asistente personal María Kodama quien la acompañó hasta el ocaso de su vida terrenal. Jorge Luis Borges es el escritor más prolífico e icono admirable de pensadores y escritores de renombre mundial. Su erudición y extensa obra literaria lo han convertido en un verdadero clásico del siglo. Recorrió el mundo visitando universidades dando conferencias magistrales. Galardonado innumerable veces por prestigiosas instituciones académicas y gobiernos de todo el mundo. Aunque el ansiado premio Nóbel le fue mezquino. Su postura anti-peronista y su inmensa propuesta vanguardista creativa le granjeó amores y odios muy selectos dignos de su ejemplar genialidad. Fallece el 14 de junio de 1986 víctima de una dolencia hepática en la ciudad de Ginebra. Sus restos yacen en el cementerio Plen Palais. Su obra y memoria, en la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARTA AL INFINITO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido Borges:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Considere esta carta como un ejercicio estricto de respeto y admiración a usted y a su visión fantástica que nosotros los mortales envidiamos desde nuestra precariedad literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Llegar a usted por palabras propias sería un gesto más irreverente y creativo pero mucho más arriesgado dado que la realidad siempre peca de algún vicio cabalístico o indescifrable, pero es mejor no caer en ninguna justificación surrealista ni distraerse en ninguna obsesión barroca. Ahora que la eternidad se hizo más confortable con su prosa justa, su espíritu selecto sobre todo con su fabulosa biblioteca (que muchos llaman sabiduría), pretendo rozarme con su inmortalidad, ese rasgo inherente de los creadores incansables y que usted ostenta con su necesaria vigencia; y de este modo tan terrenal expresarle mi gratitud inacabable por tallar la palabra perfecta que me sirve de bastón para penetrar y explorar en mis laberintos y ficciones y vencer así la ceguera alienante y mezquina que causa el tedioso y cotidiano oficio de vivir para la realidad y sus leyes numeradas. La misma realidad que a pesar de su hegemonía no ha podido disfrazar sus limitaciones y que ha cometido el desliz histórico de no perdonarle alguna de sus veleidades inevitablemente humanas y que lo ha privado del premio Nóbel más no de la gloria y la inmortalidad esa que muchos de sus personajes pudieron alcanzar. Pero para usted que ha caminado magistral y victorioso por la frontera porosa de la realidad y la ficción cualquier distinción terrenal sería solamente un accesorio a su fastuosa sabiduría y divina modestia. No pretendo afectarlo más ya que los elogios son siempre incómodos porque alteran el orden natural de las cosas como afirmó alguna vez.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Gracias por revelarnos que el mundo puede ser un libro útil para aquel que quiera comprender aunque veces me recorra la pavorosa idea de que el mundo y sus legajos de razones no son más que una fe de erratas de algún dios distraído y que la realidad más allá de sus solemnes paranoias es un subconjunto frágil en un indeterminado espacio y tiempo cuando accedemos con perplejidad a la filosofía de su pensamiento conjetural, a la suprema racionalidad de sus poesías y a su mundo fantástico y perdurable poblado de espejos, sueños, tigres, fabulosos libros, matemáticas imaginarias, ontologías profundas, teologías irreverentes, novelescas historias universales, oníricas geografías.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La palabra ese elemento vital que es el espejo natural donde se refleja nuestra esencia y el libro ese invento mágico que logra siempre en nosotros despertar la conciencia del asombro y sobre todo el fascinante efecto circular de volver a ser siempre lo que no somos en el tiempo fáctico, alcanzan desde la cosmovisión de su literatura de única factura a embarcarnos en la nostálgica geometría del tiempo y a gobernar sin tapujos el álgebra indescifrable del azar (mas aún en este siglo de banalidades), por eso sucumbir ante un cúmulo de hojas y respirar su contenido cualquiera sea la pluma creativa que lo trace será siempre un homenaje a usted porque usted es único y a la vez todos los escritores que esta biblioteca inmensa e inacabable que es el universo haya podido conocer.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                       Chimbote, octubre de 2006&lt;br /&gt;                                                                                                                                                          Pablo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36556402-116172115230515089?l=mundo-cachina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/feeds/116172115230515089/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36556402&amp;postID=116172115230515089' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172115230515089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36556402/posts/default/116172115230515089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundo-cachina.blogspot.com/2006/10/borges-20-aos-de-la-muerte-del-eterno.html' title='Borges: 20 años de la muerte del eterno'/><author><name>mareacultural</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09132115546604832378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
